La independencia inconcebible

La victoria del ejército realista al mando de Canterac sobre las tropas sanmartinianas comandadas por Domingo Tristán en la provincia de Ica el 7 de abril de 1822 fue celebrada por el periódico liberal madrileño como si representase el preludio de la definitiva recuperación del Perú por parte de los «nacionales»54. En parte sorprende esta reacción emotiva, sobre todo si se tiene en cuenta que el conocimiento de este encuentro bélico se produjo casi diez meses después de haber ocurrido. Pero a pesar de desconocerse el rumbo más reciente de los acontecimientos, la prensa liberal otorgó a La Serna y sus generales todo su respaldo con el consiguiente apoyo propagandístico. En efecto, el 14 de febrero de 1823 publicó El Universal el «Boletín del Ejército Nacional de Lima», editado en Huancayo el 20 de abril de 1822, en donde constaba el parte de guerra para el virrey que redactó Canterac sobre lo ocurrido en Ica. En el mismo no dudó Canterac en exagerar el significado de dicha batalla al culminar que «el mundo conocerá la importancia de las glorias de las armas nacionales en Yca, pues en los sucesos políticos de Ultramar tienen una influencia tal que, repito, han fijado la suerte del Perú»55. En la edición del 23 de febrero el periódico madrileño interpretó que con lo ocurrido en Ica la guerra había dado un giro decisivo favorable a las armas españolas. Para corroborarlo publicó la proclama del ejército vencedor que circuló en Lima en la que Canterac se mofaba del intento del protector de nombrar su derrota como una mera dispersión. El Universal acompañó este documento con otra proclama que los «nacionales» dirigieron al ejército de San Martín con estos términos: […] A los soldados disidentes. Vosotros, los que componéis aún el ejército que sirve a las crueldades de que sois testigos, reflexionad sobre vuestra situación y la de los pueblos que ocupáis […] Nuestra liberal constitución nos iguala en goces, fueros y privilegios; por ella y con ella ven vosotros ésta, repetimos que todos trabajemos por nuestro mutuo bien, y que desaparezcan para siempre las diferencias de españoles europeos y americanos que causan en la actualidad nuestra común desgracia56. A esta euforia por la creíble cercanía de la victoria sobre los independentistas se sumó el periódico barcelonés a principios de marzo. El Diario Constitucional comunicó a sus lectores que «desde la gloriosa jornada de Ica, en que el intrépido Canterac destrozó la mejor división de los insurgente mandada por Tristán, ha adquirido [nuestro ejército] una superioridad indiscutible en el país, en términos de verse reducido el de los 45

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