en la que se hacía constar que el 18 de julio, al ingresar en Lima la caballería del ejército chileno, «un gentío inmenso, lleno de entusiasmo, precedía su marcha, y poblaba el aire con los gritos de viva la patria, viva la libertad, viva el general San Martín»35. Finalmente, nuevos documentos oficiales de los «disidentes» (como la carta de San Martín al arzobispo de Lima y el acta del cabildo de Lima por la Independencia) fueron publicados por El Universal el 2 de enero de 1822 y así el público madrileño quedó enterado de la pérdida de la capital del virreinato peruano. El Diario Mercantil de Cádiz dio cuenta de la caída de Lima casi en la misma fecha en que se supo en Madrid y dispuso como fuente informativa varios ejemplares de la Gaceta de Buenos Aires que obtuvo de un envío de Montevideo. Además, este medio proporcionó un dato sobre el incognito destino del virrey: «Laserna se retiró con todas sus fuerzas para el interior»36. En Barcelona también se conoció aquel suceso a fines de 1821, pero a diferencia de Madrid y Cádiz, inusitadamente se concedió el protagonismo de la ocupación a Cochrane y, en menor medida, a San Martín. Así comentó el hecho el Diario Constitucional, Político y Mercantil: […] una carta de un negociante inglés establecido en Lima da cuenta de la entrada solemne de Lord Cochrane en la capital del Perú. Ocupaba el noble Lord una magnífica carroza tirada de cuatro caballos que le habían enviado las autoridades de Lima a Chorrillos […] Salieron a recibirle a la puerta el arzobispo, los obispos y todos los superiores de las comunidades, quienes le condujeron en gran pompa hasta el palacio, gritando continuamente: ¡Viva la patria! ¡Viva el almirante! Luego le dieron a él y al general San Martín un espléndido banquete a que asistieron los dos estados mayores. Es inconcebible el entusiasmo y la satisfacción de los peruanos, por haber conquistado su libertad. Se prometen sacar grandes ventajas de las relaciones que han de establecer con los demás países del mundo, y principalmente con la Inglaterra. Esta podrá sacar algún provecho que deberá al valor y sabia conducta del Lord37. Más allá del carácter inventivo de buena parte de esta noticia, sorprende que en Barcelona predomine un tratamiento de la actuación de los «disidentes» menos dramatizada que en otras capitales españolas. La ausencia de noticias oficiales procedentes del gobierno virreinal de algún modo hace comprensible el tipo de discurso dispar y hasta contradictorio que usaron los periodistas liberales en la época del Trienio. Asimismo, ante la carencia de una postura oficialmente elaborada por la 37
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