El virreinato del Perú experimentó en el último tercio del siglo dieciocho una serie de transformaciones que terminaron por definir al «Perú Borbónico» hasta la Independencia. Los tres hitos de la implantación de la reforma borbónica consistieron en la creación en 1776 del virreinato del Río de la Plata, la promulgación del Reglamento para el Comercio Libre de 1778 y la reforma administrativa de 1784 basada en la introducción del sistema de intendencias (Fisher, 1981). Las reformas borbónicas, de profundo calado territorial, administrativo y económico, permitieron una relativa reestructuración del sistema colonial, con notables éxitos en cuanto a la expansión monetaria, comercial y fiscal504. Desde una perspectiva económica, la plata dominó la estructura del virreinato antes y después de las reformas borbónicas (ver gráfico 1). La expansión del sector influía decisivamente en el ciclo económico, su dinamismo sostenía al Tesoro Real y su orientación exportadora lo convertía en un factor determinante en la integración en la economía mundial. Gráfico 1. Producción registrada de plata, 1778-1819 Fuente: Deustua, 2009, pp. 50-51. El marco en el que se desenvolvió la economía estuvo caracterizado por la estrecha vinculación y subordinación al sistema monetario y comercial imperial español. La producción de metales preciosos desde los principales centros mineros era rápidamente transferida hacia la capital para su conversión en la ceca limeña en pesos acuñados con el objeto de atender, por una parte, la demanda monetaria como contraprestación de las importaciones de lujosas mercancías europeas, y por otra, las exigentes reclamaciones de remesas metálicas desde la metrópoli (ver gráfico 2). Asimismo, pesos ensayados y metales en pasta escapaban del circuito 317
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