noviembre de 1832), vocal (1831-1851) y presidente de la Corte Suprema del Perú (1835-1836, 1839-1843 y 1851) (Tauro, 2001, II, p. 199)498. Hipólito Unanue, tras optar por la opción independentista, fue diputado (1822), consejero (1821) y vicepresidente de la República (1825), miembro del Consejo de Estado, ministro de Hacienda (1821-1822, 18241825), de Gobierno y Relaciones Exteriores (1824 y 1825) y presidente del Consejo de Gobierno (1825-1826). Francisco Javier Luna Pizarro presidió el Primer Congreso Constituyente y fue diputado por Arequipa en las legislaturas de 1826, 1827-1828 y 1832, en la Convención Nacional de 1833-1834 y senador en 1831-1832. No fueron los únicos diputados doceañistas que mantendrían actividades políticas. En puestos de representación parlamentaria podemos citar/encontrar a Hermenegildo de la Vega (Cuzco), diputado por Cuzco (1826); Juan Ignacio García de los Godos (Huancavelica), diputado por Huancavelica (1827-1828)499 y Ayacucho (1833)500. En cargos gubernativos, a Juan de Mata Arnao (Tarma), que sería gobernador provisional de Tarma, nombrado por San Martín; José Justo Castellanos (Tarma), quien sería rector de San Marcos entre 1828-1831; y Domingo Tristán (Arequipa), prefecto de Puno (1825), Junín (1826) y Ayacucho (1828-1831 y 1834-1835). Ocuparon puestos de la judicatura Pedro Antonio López Vidaurre (Trujillo), juez de derecho en Lambayeque (1826), vocal de la Corte Superior de La Libertad (1833) y fiscal del Tribunal de los Siete Jueces (1840) (MCAL, 1833, p. 12); y Martín José de Mujica (Huamanga), asesor de la Municipalidad de Ayacucho (1826), vocal de la Corte Superior de Justicia del Cuzco (1832-1840) que detentó su presidencia al menos en 1835501. La continuidad política de tantos diputados se manifiesta como un indicador de hasta qué punto el liberalismo hispánico fue un ensayo del gobierno representativo con trascendencia en el Perú republicano. Por supuesto, resta por analizar y comprender su alcance en las sucesivas constituciones elaboradas al menos hasta inicios de la década del cuarenta, cuando la generación descrita fue finiquitando su ciclo vital; y, sobre todo, tenemos pendiente el evaluar la influencia o enfrentamiento dialéctico entre los liberalismos hispanos y los proyectos políticos que influyeron en los hombres que debatieron y promulgaron las sucesivas constituciones de 1823, 1826, 1828, 1834 y 1836. 8. CONCLUSIONES 300
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