6. APROXIMACIÓN A LA PROSOPOGRAFÍA DE LOS DIPUTADOS PERUANOS DEL PRIMER Y SEGUNDO LIBERALISMO Abordar las historias de vida de un grupo de actores políticos es siempre complejo, más cuando, como en el caso que nos ocupa, la información disponible es muy desigual y casi siempre insuficiente para una reconstrucción completa. Ello es aún más evidente para el caso de los diputados que, al no incorporarse a las Cortes, no han sido objeto de estudios sistemáticos sobre su personalidad y trayectoria vital. A la parquedad de fuentes hay que añadir que los estudios regionales son asimismo disímiles, lo que dificulta aún más trazar determinadas trayectorias sociopolíticas. En este apartado proporcionamos información recabada en diversos repertorios peruanos y españoles que, entendemos, son un estadio inicial sobre el que proseguir en la reconstrucción de una prosopografía pendiente. Berruezo presentó un primer balance de la actividad profesional de los diputados americanos. De ellos, veinticinco eran eclesiásticos, veintidós eran funcionarios, catorce eran militares y dos comerciantes, si bien entre los primeros diferenciaba a quienes mantenían además actividades ligadas al derecho o a la docencia y, entre los funcionarios, a los abogados con puestos en diversas instituciones de los dedicados a la enseñanza superior (Berruezo, 1986, pp. 306-307). Rieu-Millan ofreció un primer balance de la composición socioprofesional de los diputados peruanos que se incorporaron a las Cortes de Cádiz451. Según sus datos, de veintiún diputados, seis fueron eclesiásticos, cinco militares, cuatro profesores universitarios, diez abogados, tres cargos públicos, tres miembros de cabildos, uno hacendado, uno comerciante y uno tenía título nobiliario (Rieu-Millan, 1990, p. 58, cuadro 4). Nuestra propuesta avanza en la caracterización de la representación peruana en el primer liberalismo incluyendo al conjunto de los diputados electos, que nos puede servir para compararlo tanto con la globalidad de los diputados gaditanos como con los electos durante el Trienio Liberal. Hemos optado por clasificarles en eclesiásticos, abogados, cargos gubernativos, militares y miembros de las élites socioeconómicas provinciales452. El representante a la Junta Central Gubernativa, José de Silva y Olave (Guayaquil, 1747-Ninabamba, 1816), fue un eclesiástico, chantre de la 287
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