La independencia inconcebible

designado por Antonio Vacaro defensor de Capaz por el asunto de la María Isabel. No formó parte del círculo de militares a los que convocó Pezuela a lo largo de 1820 ni estuvo en la Junta de Guerra que se formó a instancias de La Serna. No aceptó la disolución de la Junta de Pacificación y en setiembre de 1821 estuvo en la defensa del Callao hasta su capitulación. Salió de esa plaza con Vacaro y desde Cádiz pasó a Madrid, manteniéndose en la Corte hasta 1823, año en que se trasladó a Sevilla, acompañando en su retirada al gobierno del Trienio. Decidió regresar a Bilbao y fue nombrado comandante de Marina de la ciudad en 1824. Falleció en Bilbao el 28 de octubre de 1833242. 3.1.4. La Junta de Pacificación y los comisionados se bifurcan. La Serna desautorizado Una vez constituida la Junta se leyeron las Instrucciones del gobierno y se acordó encargar a Del Llano, Canterac y Colmenares que prepararan los artículos que, en su momento, habrían de servir de base al armisticio; fue entonces cuando La Serna cursó la invitación a San Martín. A lo largo de mayo la labor de los vocales estuvo trabada por la presencia y la imposición de criterios por parte de La Serna, y también de Canterac, que se enfrentaba con Colmenares sobre el procedimiento a seguir para el aprovisionamiento de víveres a Lima. Los cuchillos se afilaban y se buscaban aliados, al punto de que Canterac acudía a Abreu para neutralizar la prepotencia de Colmenares que, según expresó el comisionado regio en el Diario Político, al sentirse relegado, llegó a retirarse aduciendo enfermedad (Fisher, 2009, pp. 80-81). Las posiciones se fueron perfilando. Abreu enfatizaba el protagonismo de Canterac, en cuya casa se reunieron, y que desde muy pronto advirtió que la negociación quedaría en nada porque San Martín ya tenía decidido el ataque a Lima. De esta manera, dejaba sentada su posición favorable a las armas. Fue también Canterac el que se opuso a que se liberaran presos patriotas encarcelados en las casamatas, una gestión que Abreu había ofrecido hacer a San Martín. Desde entonces, su autoridad no dejo de hacerse notar. El 20 de junio, La Serna ampliaba la Junta de Pacificación con la incorporación de Valdés y el conde de Vallehermoso argumentando que las constantes enfermedades de los integrantes la diezmaban e impedían cualquier avance. De inmediato les encomendó la misión de conversar sobre el armisticio en la goleta Cleopatra. Según Abreu, Valdés se mostró en todo momento intransigente cuando se planteó la entrega de 164

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