dedicado varios tomos con sus correspondientes estudios introductorios a la línea que aquí nos ocupa6. Hasta el 4 de setiembre de 1820 Pezuela no recibía los documentos relativos al cambio político hacia el liberalismo que se había producido en la Península en enero y las órdenes para restaurar la Constitución de 1812. Desde entonces y hasta marzo de 1824, cuando que La Serna tuvo conocimiento oficial de la vuelta al absolutismo, los dos virreyes gobernaron de acuerdo con la normativa peninsular reimplantando las instituciones representativas (ayuntamientos constitucionales y diputaciones provinciales) y aplicando las reformas de índole política social y económica. No conocemos en profundidad lo que fue la actuación de Pezuela en los escasos meses en que gobernó en liberalismo7. Tampoco muchas de las variables de lo que fue el gobierno de La Serna en el Cuzco desde diciembre de 1821, hasta qué punto la retirada del virrey de Lima pasó de ser un acierto estratégico a un lastre debido al aislamiento, y cuáles fueron las medidas que adoptó para recaudar fondos con los que mantener el aparato administrativo y, sobre todo, financiar la guerra8. Todavía queda por reconstruir en todas sus aristas la relación entre el poder político y el poder militar en el Virreinato. En tiempos de guerra los militares ganaron en presencia e intervinieron progresivamente en la toma de decisiones. El pronunciamiento de Aznapuquio, en el que un grupo de oficiales depusieron al virrey Pezuela y entregaron el mando a La Serna, fue eslabón de una cadena de desacuerdos que venían de atrás, desde la llegada de La Serna en 1816, y tendría secuelas de largo alcance que se prolongarían hasta después del retorno de los vencidos a una España absolutista que no podía recibirlos como héroes9. En el tablero del debate se encuentra cuál fue el posible alcance de la persistencia hispana en las instituciones y la cultura política de los tiempos iniciales del Perú independiente. Se debe considerar también que el liberalismo fue la ideología que justificó causas contrapuestas, ya que el discurso independentista lo esgrimió para descalificar al hispano; y que no hubo tabla rasa en la conformación de instituciones independentistas, si bien aún no conocemos en toda su dimensión cómo las instituciones hispanas permearon a las independientes10. Tampoco, porque carecemos de investigaciones sobre biografías relacionadas (prosopografía), sabemos cómo los actores sociales que ocuparon cargos públicos en el Virreinato continuaron haciéndolo en la naciente República. Es el caso de militares 11
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