AÑO VII. PUNO, NOVIEMBRE ~9 DE 1875. ~-' t 7L PERIODICO SEMANAL. 1 l 'f ORGANO OFICIAL DEL GOBIERNO ECLESIASTmo DE LA DIOCESIS, ( 1h '1-.!il!!!ii!~ieii~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~~;;;;;~- LA IGLESIA ~.UNEÑA, 1 l , 11 JUSTICIA. .Si no teinieramos incurrir en el di<?lado de ingralos, no habriamos l~vantado uneslra pluma para escribir estas cuatro mal trazadas li □ eas ·fiel esp1~esion de lo que siente nuestra alma. ,\La Iglesia Puneña» es el <n:gano .de la Diócesis, es la espresion <le sus pensamientos y la manifeslacio,n de su palabra; por lo mismo, faltaría pues á su deber si á la vista de los cumplidos honores que el Ilus- _trísimo Sr . . Obispo de 1n Paz, las autoridades civiles, el clero .Y loe; fiel~s lodqs de esa ilustre ciudad han pr?di~ado ·a nuestro Illmo. Prelado y de l~ .~special ternura con que le han a-coJ1do, ese órgano enmudeciese; nuestros pensamientos no fuesen revelados y no .dijesemos una palabra siquiera de ·eterna gra ti Lud. La honra de un Prelado está intimamente ligada á Jade su Diócesis y la de su Pálria, .Y esto debe hacernos ver en los elogios Lribut.ados al Iltmo . ..Sr. ijuerla un timbre de gl?_ria ,para nosotros y un acontecimiento .qµe._adornará y engrandecerá la h1stO'r_rn de , ll~~slro país, pues las generac1onés venideras conservar'á,n este he~ho co_m'q u~ recuerd~ del afeclo que sa les profesa en la República hermana y como una prueba de lo ·que mereci-eron sus Obispos. ·, · Estas consideraciones, comprendo q~e son baslaoLes para que, apreciando el asunto en su alta sio-nificasion, justifiquen nueslros · p1~fu o..:.. d?s afoctos por las personas que tan d1gnam~nLe han sabido portarse con nosotros llenando de eonsideraciones á nuestro Prelado. Mucho podriamos decirles en muestr_a_de nuestra gratitud y muchos .$enan los merecidos eloo-ios q' dehieramos. hacerles, pero c~ee~ os que para ello:::; será <le mas valor la cousL~nte llama de fraternal amor y de profoo·da veneracion que en el fo11cio , de nuestra alma hemos encendido y , que arderá constantemente en · su obsequio. No queremos_ ~mpoco, ya que hemos tenido la dicha de consegui1· algunos documentos que se refieren á esLe asunto, privar á nneslro.s lectores de su lectura, entre los qne se encuentran algunos qne para- nosotros son d~ nn precio inestimable, pues al ser discursos·prou unciudos poL· niños <le muy poca edad, son la espresion de la sinceridad y el eco fiel de la pureza .r generosidad con que saben amar los corazonP,s tiernos. Queremos p•.1es que Lodos gozen como hemos gozado nosotros á la lectura de lan delicad1.simos documen Los. 11I. Fede1tir:o Otarnend-i·. La verdad sin ambaj es. El Il~mo. Sr. Obispo ha dado una pn~eba de su justicia nunca desmentida con la determinacion tomada respeclo al Párroco de A.tuncolla. Afo1·tuna<lame3te l\1on Sr. Huer - ta ha atendido hoy como siempre las amargas quejas de los indígenas; buena prueba de ello son sus ((ConsLiluciones Sinodalesn y todas sus disposiciones dirijidas á favorecer y pro-. porcionar todo el bien posible a esta desg1·aciada parte <le- nuestro país, y el pr~sbítero Lechuga ha sido separado de Aluncolla. · Actos de esta clase s~ j usti:6.can por sí mismos y siempre los hemos encontrado en nuestro Iltmo. Prelado, y por tan Lo hemos debido y debemos eu lodo tiempo trilmtarle síncera y rendidamente respetuosos aplausos y cordiales reconocimientos. ¿~e quiere una prueba de esto~? pues bien. Las personas mas caracLeri- . zadus le dicen en · su solicitud al Iltmo. Obispo, lo siguiente: «Si los suscritos no tuvieran el conocimiento de la exactitud tctl vez SZ:n- /Jiclas con-- que US. l. dPsempeña su sagrado ministerio, quiza guardaríamos silencio.>> Parece que esto es muy espBciLo; esLo ma □ ifiesla que el Illmo. Sr. Obispo ha sido siempre solícito por el bien de sus arna- <los hijos y que siempre les' ha hecho. justicia.-_Qui potest cdpere cu¡nut. . SE]II11:f.AR IO. ' El viérnes 21 se clió fin á los exámenes privados d8] Se'mioario en presencia de los j urndos, nornLrado:., al efecto de enlre los profeso!'es. La ~omple_ta folla de dinero para la unprns,on de prooTamas y otros iraslos iodispensabl~ que debían Irncerse, ha sido la causa de no dados públic?s. E~Le hecho creep1os que na~a tiene de pat·Liculat·, pues él se est1la en los mejores Colegios de Europa, lo~ hemos visto realizarse muchas veces en los de Lima, se acostumbran en la Universidad de Arequipa .Y aun aquí han tenido lugar muchas veces. Mas el IILmo. Sr. Obispo dispuso que 1a reparticion de prem~os y la lectura de la Memoria fuesen públicas, y en efecto este acto tuvo lugar con la mayor pompa y magnificencia, habiendo asistido á él, el Sr. Coronel PrBfecto del Departamento, los Vocales de la Ilustrísima Córle Snperior, el Cábildo Eclesiástico, el Sub--Prefecto y otras muchas personas, todas distioguiuas y notables. El Iltrno. Monseñor Huerta <lió princi ?ÍO á la funciou con un senLiclo discurso, en el que 'hizo ·ve1· q' ape'>ar de los obstáculos que se hab1a,n opuesto a su marcha, el Seminario habia salvado con felicidad su 8.º año escolar: que ese plantel nb contaba con mas rentas que las que él le había podido c\ear, rentas que solo serviaa para alimen-tar á lo~ a1 ~mnos internos y pagar á los sirvientes; razon por la que los Profesores, desde la apertura de él, esta.. bau la mayor parle in~solver:iles de los mezquinos sueldos que se les asignára y que llegaba á .tal eslremo la esrasez de fondos, que no habia tenido el Seminario con .qµe mandar hacer una medalla de oro con la que 11cosLumbraba premiar el taleu- 'to y la virtud del alumno que mas .se hubiera distinguido por su esclarecida inteligencia y su intachable .comportamiento, _pero que estaba dispuesto á darles una prueba mas del amor que les profesaba, ofrecieudoles para premio una medalla que Su Sa_ntidad le babia obsequiado por su asistencia al Concili o Vaticano ·1. 0 y que al arrancarse esa prenda tan querida para él y depositarla en manos del glnmno premiado, le rogaba la conservase siempre 1 consigo como un singu1ae recaerdo del Padre comun de los fi eles y como la üllima prueba de la ternura con qu~ los distrngui a y que había llegado hasta hacerlo desprenderse de una de las cosas que mas amaba. En seguida se procedió á premiar á los alumnos desiguados ya en a- • cuerdo de profesores,cuya lista inser- . tamos en otro lugar, terminando el acLo con la lectura de la Memoria. (No consignamos la lista de alumnos prerniauos por falla de espacio. ) ., Beatus vir qui timet Dominum: in . rnandatus ejus volet nimis. SALM. 11-1. Bullir en mi alma siento de admir1rnion un , . {tnt\n.do) Háciá un Prelado dignó ; cuya ejemplar virtud Am,nca desde el fondo ocl corazon ptofundo De bienvenrda el grito que dlcele salud. Su arrit•o venturoso en este 1.J,:illo ·diá, ConmueYe y entusia~ma al pueblo de la Paz; Y Ja que su presencia es r¡.uncio de alegria, Que mi patria le brinde momento~ de s.oláz. Su paternal anhelo pregqr.a de su fama El eco que nos llega desde _su nu~va grey: Pastor virtuoso~· nolJle, ¿quien así'no f~ aqlama? La caridad cristiana iiac:e su ~ola le_y. · , Arca eres de virtude.s y el faro luminosQ, Que marcas á tu pueblo la senda i:l\>,11 ~b~~, De, piedad y talento conj,unlo venturoso, Mmístro verdadero del que diµ al ip~nd.q el &~f. Luz radiante, que af1uyentas del maJ las -ne- . (grns sótnbras); Pastor tierno J sol\cito -de tu rebaño amadl\. Ministro del Allísimó, diestro nau·1a que asom- - (bras) Cuando á tu nave salvas en el mar del pecadoFeliz la oveja tierna que en tu rebaño nace; Porque el pastor es sáltio, amante Y. ,quidadoso! Sin descarriarse nunca la que en · su campo . , · {pace) Tendrh por premio 1m día por siempre' ,en- (turoso!) La perla de los Andes hospeda hoy eh 'su seno Al ,distin¡;uid0 huésped, al iÍustre peruano--' Cuyas nobles Yirtudes; cuyo rñfrar serenoLos contempla entusiasta un Jóvon ' boliviano. . Ctaiidio Pintlla. La Paz, 18 de Setiembre de '1873. ' :, ••1 DISQURSO DE BIEN VENIDA, pronunciado por e{niño Carlos Prudencia, al Iltmo. Obispo de Puno Monsúwr Du. Ju,u• AUBROSl8 UUER'r.&. ¡f LUSTRisn,rn SEÑOR! ¿Sors vo~ el varon santo que estimais á la inocencia, foco hermoso dó la ciencia resplandece como un Sol? ¿Sois vos, Pastor Ilustre, el que ha traido la alegria á este pueblo que yacía del pesar en el cri:,ol? ¿Sois vos aquel que fomenta de In intelij enc1a el cultiYO; dc.l dolor el lenitivo, el padre de la orfandad? ¿Sois vos la perfer.ta irrníjen de aqMel qne llamo á los uifios con dulcísimos carifios, con celestial ciiridad? Pues os doy la bienvenida con est~ sulutacion, en venturosa ocasion para ofreceros, Señor, La muestra mas candorosa que os In ofrece esta infancia con la celestial fragancia que produce vuestro amor. Guirnald,ts de honor y gloria ornen la freute mas uella, y resplauuezcau de aquellu
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