JJiaconado. D. Mariano F. Otamendi. « José D. Pinlo. « Gregorio Y añez. Presln·terado. D. Mariano F. Otamendi. (( José D. Pinto. « Gregorio Yañez. Junio 15 de 1873. SERMON PRONUNCIADO EN LA FESTIVlDAD DEL CORPUS CHRIS'II POR EL PRESDITERO 0. 1'1. FEDERICO 0TAMENDI, S.ECHETARIO DE LA. DIÓCESIS Y REGENTE DE ESTUDIOS DEL SEMINARIO. El David et ornnibus Dornus Israel ducebant arcam testamenti Domini in jubilo et in clangore buccinae. 'Y David -y toda la casa de Israel llevaban el arca del testamenlo del Senor con júbilo y' á son de trompetas. {LID. 11. REn:S CAP. 6. 0 v. 15.) lLUSTRISIMO SEÑOR. -CATÓLICOS. ¿Habeis escuchado el sonido de las campanas que echadas á Yuelo os anuncian ·uñ grande acontecimiento? ¿Observais la magestad y pomposa magnificencia de las ceremonias cristianas en este <lia? Pues bien: aquel entusiasta sonido y esta solemne ceremonia encierran para vosotros una grande enseñanza. Os anuncian con un lenguaje tau mudo corno estrepitoso, que debeis uui1·os al espíritu de la Iglesia, animados de una ardiente fé. y una caridad sin limites para celebrar con ella en medio de la alegria de vuestros corazones -la sin par festividad de nuestro Dios y Sefior sacramentado. l\Jis hermanos: si los grandes cuntrastes son los mas á proposito para avi• nr los sentimientos nobles del corazon, uinguna ocasiou es mas oportuna pai'a que el vuestro se encienda en las llamas de una ardiente caridad; puesto que la Iglesia presenta á vuestra con• sideracion, de un lado, el infinito amor de un Dios que despues de hacerse hombre por nosotros los hombres y por nuestra salud, no contento cou esto. se nos da en alimento cuotidiano; y de otro, ah! triste es decirlo, vuestra negra ingratitud en recompensa á tan inmeu- ; sos beneficios; la perfidia y la impie- ~ad añadidas al ningun aprecio de tamaños bienes. Ved pues si esto es bastante para que, meditado concíe11zudarnente en medio de un santo recojimiento, contriboJa al objeto que os he indicado. Vuestro Catolicismo y el objeto especial de la fe~tividad que nos congrega me relevan , de probaros por ahora la realidad y verdad del misterio de la Euct\fistia, debiendo ocuparme solo de haceros ver su sublimidad y el espíritu c~o que os toca celebrar este dia, poméudoos por ejemplo el entusiasmo y el júbilo con que Da,id y el pueblo Judío celebran la conduccion del arca del testamento, que no es mas que una figura cuya realidad hov conmemoramos. \>ero, para logrnr· mi objeto, para que mis palabras hagan eco en vuestros corazones, os ruego me ay udeis á impetl'ar la divina gracia. Dios y Señor Sacramentado: cuando contemplo que tus Apóstoles fueron doce pescadores desnudos de ciencia y de J>rcstijio mundano; cuando observo que \Hll'n operar tus prodigios te has vidid o siempre del pobre y del miseraule, J cunudo miro, en fiu, mi indignidad cn1no ministro tuy () , creo tener direcho para obtener tu especial proteccion en e~te momento y ser ayudado de la gracia¡ esperaudo ademas alcanzarla por LA IGLESIA PUNEÑA. intercesion de aque11a Inmaculada Virgen, que siendo madre tuya, te sirvió de arca pura y sin maucilla.-Ave Maria. l. Señores.-Tomad el gran libro de las tradiciones católicas; abrid sus páginas de oro y eneontrareis la historia de un pueblo bendecido por Dios, y él ofrecera á vuestra consideracion las figuras de los grandes misterios que se hao realizado en el seno del mundo regenerado; pueblo doblemente escojido por el Dios de bondad y misericordia, puesto que ha sido recouquistado cou su sangre preciosísima. El os narrará la exititencia de una arca santa destinada á guardar el saludable maná que lloviera del cielo para alimentar á este pueblo privilegiado, llenándolo de fortaleza y vigor para seguir su peregrinacion por el desierto: y esta figura se halla como todas las demas realizada en el nuevo testamento. El augusto Sacramento de la Eucaristía, conteniendo el verdadero cuerpo y sangre de- mi Señor Jesucristo bajo las especies de pan y vino, es el verdadero alimento de vida que ha desceodid9 del cielo para fortalecerDos en la fé, dar vigor á la esperanza y encender la caridad, a fin de que podamos seguir uuestro camino durante nuestra peregrinacioo sobre la tierra. Este sacramento de amor encerrado en nuestro,, altares es el verdadero maná incorruptible encerrado en la arca santa y al que el pueblo cristiano debe venerar Y. respetar á mayores títulos y con rneJor razoo. que los que tenia el pueblo J udio para nnerar y respetar la suya. II. Católicos: cuando esta arca fué en circunstancias particulares conducida en triunfo, era tal el frenetico entusiasmo con que se festejaba su procesioo triunfal, que no se omitia uinguo medio para manifestarlo; allí teneis un Santo Uey David danzando al rededor de ella i,iu creer&e por esto degradado, por cuauto asi honraba al Selior su Dios, y absteniéndose de recibirla en su casa por considerarla iud1g11a de contener tan valioso tesoro. Pel'o, 110 es esto solo; á la veneracion y el júbilo se agrega el gran respeto que se le tributaba, y era tan estricta la ley impuesta por Dios á este respecto, que Ull inaividuo que osó tocarla, si bien lo hizo para sostenerla, fue herido de rauerté. ¡Oh! ¡cuanta veueracion, cuántos homeu,•jes tributados á uua in,perfectísima figura! y ¡cuán grandes ofensas iuferidas al mil veces divino misterio! Sí, señores: no quiero evocar en este ·momento para despertar en vosotros el fervor católico y obligaros á que dobleis la rodilla en señal de adoracion y respeto ante ese divino Sacramento, ,;¡ su grandeza infinita, ni 16s serios ·cteberes que vuestra existencia, vuestra couservaciou, y los inmensos beneficios que de Dios habeis recibido os irnponeu; y si solo quiero pediros un sentimiento que no podría negaros sin inferiros uua grave ofensa y sin haceros de peor condicion que los brutos insipientes; este sentimieuto es el de la gratitud. . III. UH grande acontecimiento tiene Jugar todos lo:i dias entre vosotro,; y lo presenciais; y esperimentais las gracias q' de él os provienen; y sin embargo permaneceis impasiules á su vista, siendo del todo indiferentes á su realizacion. ¡Quién ·lo creyera, católicos! En este sagrado templo y en todos los que pueblan el Orbe se renueva cuotidiauamente en sus altares el sangrieuto sacrificio del Calvario; tiene lugar la ofrenda del inmaculado cordero sacrificado en espiacion de nuestros crímenes; todos los dias se ofrece á nuestra consideraciou la µruPba infinita dél mas infiuito amor; ese Dios que nos ama con una ternura especial ís ima desciende desde su trono de mnges ta.d y de gloria para velarse bajo las especies de pan y -vino, quedándose sacramentado por ,nuestro amor. Y sin embargo, ¿cuál es nuestra correspondencia? ¿cuál el homenaje que tributamos á ese Dios y Señor? ¿hacemos siquiera lo que los Israelitas con el arca santa? ¿obsenamos la ley de respecto que ellos observaban? Pongamos la mano sobre nuestra conciencia; meditemos allá en la amargura de nuestro corazon y confesemos, al fin, llenos de arrepentimiento, que si la ingratitud en su último grado buscára un tipo, lo hallaria perfecto en nosotros. Sí, señores; pues ingrato y no otra cosa debe llamarse al ser que permaaeee frio á la recepcioo de mil y un beneficio y su ingratitud sube de punto a medida que los favores que recibe son de una categoría mas elevada, por mauern que llega á ser infinita cuaudo se trata de beneficios de igual naturaleza. IV. Yo comprendo cómo los herejes que niegan la presencia real de Nuestro Señor Jesucristo en el Santísimo Sacramento del Altar pueden inferirle ofensas y agravios: estos pob,res, blasfemando de lo que no conocen, ó mas bien dicho de lo que no quieren éonocer, si algun sentimiento inspiran, es el de la compasion; pero lo que yo no me f'S· plico, ni me esµlicaré Jamas, es la perfidia de esos malos católicos, que conociendo la . verdad se obstiuau en portarse como si no la conocieran; de esos católicos, repito, que palpando dia por dia J momento por momento los grandes bienes que nuestra Ueligion les ofrece; siendo testigos de esa escena de amor repetida mil y mil veces, todavía no dan muest~as, uo digo de su fé, pero ni. tampoco de su gratitud como hombres. ¡Oh ceguedad que nunca será Lastante llorada! Se pretende gozar de inmensos beneficios eu la vida; se aspira a conservar la P!1z y tranquilidad eu el cc,razou; se desean .tondiciones de orden, de union, de estabilidad J de progre~o; y sin embargo, se alejan de la fuente inagotable de todos estos bienes. v. Señores: ¡,os hablaré mas todavia de los beneficios del Señor? ¿Os antojareis pedir mas á un Dios que, despues de criaros a su imajen y semejanza, ejerce su accion biuhechora para conservaros; os da á su hijo unigénito para que padezca y muera por libertaros del pecado que vosotros no podeis espiar; y po r último, ese hijo beuditísimo se quedu espuest0 en nuestros altares, uo á recibir, como era natural, los respetos y homenajes que le debe la miseráble criatura que creara, siuo para que las ofensas que le inferimos subnn á tJD punto innudito de malicia, puesto que las prncticamos en su propia presencia? ¡Ah! señores, decid si podeis; espresadlo si os imajinais que pueda haber una prueba de mas amor. vr. Respecto á la paz y tranquilidad del corazoi1, esta se consigue cuando el alma esta unida á su centro, que ei, Dios, cuando vive de la vida de su Criador y cuando por la intima union que tiene con él practica los medios que le conducen a su verdadera felicidad y 110 se apurta de! cami110 que Dios le tra• zara en su creacion; y todo esto nos ha proporcionado Nuestro Sr. Jesucristo en su Sucrameuto de la Eucaristía dándosenos en alimento. ¡Ah! razon tenia el Profeta (!ley para esclamar: «cirido esta mi corazon porque me !Le olvidado de comer mi pan; .. y eso que hablaba en un sentido profético y sin haber tocado con la realidad como nosotros tocamos. Arido encontraba sucorazon sí, porque solo la participacion dGI Sacramento de la Eucaristía, hecha espiritual ó realmente; solo este pan de vivos; solo este mauá desceudido del Cielo, puede fertilizar nuestr·o corazou creado por Dios y para Dios, y hacer que germinen en él, como germinaron en el cor..zoo de los Patriarcas y Profetas de la ley antigua, por su fé en el verbo hecho carne, sentimientos nobles y virtuosos, los únicos capaces de establecer Ja verdadera paz y tranquilidad en el alma. VII. Católicos: para concluir os hablaré de lo que importa en bien de las sociedades la institucion de este admirable sacramento.-Las sociedades jamás podrán vivir, apesar de los esfl.lerzos de los socialistas, sin estar intimamentc ui1idas á Dios; y este es precisamente uno de los principales objetos que Nuestro SeQor Jesucris'to se propuso al realizar este prodijio de amor. .El Sacramento y el sacrificio de la Eu- . caristía une á los hombres con Dios por medio de una union especialisima, y del hombre amoroso segun la concupicencia hace un hombre amoroso con el amor divino. E-sta transformacion produce entre otro!; efectos, el que la criatura llegue al cnmplimieuto de la plenitud de la ley; ame á Dios sobre todas las cosas y á su prójimo por amor á Dios; amor que une a los hombres entre sí, haciendo de todos ellos uua misma familia y un mismo cuerpo rPunidos en el seno de la caridad infinita; pues que está escrito que «el que come la carne y bebe la sangre de Nuestro Senor Jesucristo permanece er, Jesus y Jesus permanece en él.» Aléjense los hombres de esta fuente de vida cristiana; mírese en poco el participar del inmenso beneficio del altar, y bien pronto ,olveremos á la vida natural, por no decir a la vida salvaje, que es la vida del egoismo; en touces esperimeutaremos su frutos, se entronizará eutre 11os0tros In divisíon, y de la di visiou ,endremos á la barbarie y á la muerte. · VIU. · Despertemos pues, católicos, abramos los ojos, tauto tiempo cerrados á ta verdad, y con venzámonos una vez por todas, que en este precioso S11crameuto está, por decirlo de una vez, nuestra dicha y felicidad; y como fruto de nuestro couveucimient'J hagamos lo que la Jglesia tieue establecido eu desagruvio de las ofeusas inferidas á Jeims Sacramentado. Asistamos con espirito de respeto y veneraciou a la procesiou triuufol que dentro de breves. instantes debe realizarse, y cuaudo recorramos las calles agrupados en toruo de este diviuo Sacramento, recordemos que él nos llama pnra uninws á todos en su seno y manifestemos todo unestro entusiasmo y nuestro júbilo, cual el pueblo de Israel lo mauifostó al dered.or del Arca , Santa. ¡ Dios de majestad y de gloria! ¡Je~ sus Sacramentado! ¡l\lonumeuto perenne del i11finito amor qtae Dios tiene a los hombres! ~onocemos los inmensos. benefic19s que de tí hemos recibido; sabemos que tu eres la fuente de todo bieu, y por lo mismo nada deseamos ya sino permanecer eu ti, para que tu permanezca& eu nosotros y uuidos asi contigo en caridad durante esta vida mortal podamos gozar de tu vista en toda la eteruidad.-llieu que á todos es deseo. ANUNCIOS. FIESTA RELLlilOSA. El Viernes 20 del corriente, festividad del Sagrado Corazo,u de Jesus, tendrá lugar en Ja santa dfglesia Catedral, lq primera mis~ del Presbítero D. José O. Piuto, siendo orador el Rector del Seminario, con asistencia del lltmo. Setlor Obispo. Puno, .luuio 14 de 18i3. UIPRENTA DE l\lAnuiso C. MARTWEz.- c .iLLI DE A.nEQUIPAN.' 176.
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