LA IGLESIA PUNEÑA. Puno, Diciembre 1.2 de 1871. Publicamos á continuacion la Encíclica que nuestro Santísimo _Padre ha dirijido á todos los Palnarcas, Primados, Arzobispos, Obispos y demas Ordinarios en grac_ia y comunion con la Sede Apostólica, con el objeto . de manifestarles su gratitud por los socorros tan to espirituales como pecuniarios que han hecho en favor de la San la Sede en estos sus días de grande amargura . Nada t~nemos que decir en e.logio del predicho documento. Ningun comentario seria bastante para hacer resaltar la grandeza de alma y la nobleza ele sentimientos que animan á Pío IX. y que se reflejan de una manera especial en su ya citada Encíclica. ¡ Qué gloria })ara todos los que tenemos la .::licha de llamarnos cat.olic;os, contar con un padre como Pio IX, afectuoso y tierno, amante y solícito, que en todo momento, sea de gloria 6 de afliccion, sabe darnos ejemplo, enseñándonos la conducta que debemos observar como cristianos. La lectura del documento que ofrecemos á conlinuacion, tal vez despierte simpatías para nuestro actual soberano PonLí- :fice, aun erl los mismos corazones helado~ por el soplo glacial de la impiedad. ~ Carta enf'ícücu ,le Nuestro Sanfílilhno Pa,lre Plo por la Divina Providencia, Papa IX. A lodos los Patriarcas, Primados, Arzobispos, Obispos y demas Ordiná,,rios en Grn.cia y comi¿nion con la Sede Apos- ' tólica. I'IO PP. IX. Venerables hermanos, salud y bendicion apostólica. Varias veces, Venerables Hermanos, en este diuturno Pontificado, dirigiéndonos á vosotros os hemos manifestado con cuanta gratitud acogíamos el testi• rnooio de aquella devocion y afecto que en vosotros y en vuestros fieles confiados a vuestra solicitud ha suscitado el Dios de las misericordias hácia Nos y esta Sede apostólica. Y en verdad, cuando los enemigos de Dios comenzaron a. invadir el Principado civil de esta Santa Sede, para prevalecer finalmente, si fuera posible, contrn Jesucristo y la Iglesia, que es su cuerpo y si¿ pleniluG; vosotros, Venerables Hermanos, y el pueblo cristiauoJ no cesásteis nunea de pedir a Dios, á quien obedecen los vientos y el mar, que tuviese á bien calmar °la tormenta. ni dejásteis jamas de repetir la::; manifestaciones de vu~stro amor, ni de adoptar todos los medios con los c11alcs podíais consolarnos en J1uest1'a t_ribuluciou. ~las, dcspnes que fuimos despojado de esta misma ciudad, cabeza .de todo el órbe católicó, .Y dejado á merced Je los que nos habiitu oprimido, vosotros, á una con la ma_yor parte de los fieles de vuestra diócesis, redoblásteis las oraciones, con- .firmando con frecllentes mensajes los sacrosantos derechos de la religion y <le la justicia, con increíble crimen couculc1)dos. Posteriormente, con motivo del suceso nuevo despucs de San Pedro, y realmente inaudito en la série de l'ls Bomanos Pontífices de haber alcanzado 'Vos el vigésimo sexto afio <le 'Nuestro _; \postólico ministcri0 en h Cátedra ruLA IGLESIA PUNEÑA. rriana, habeis dado tan espléndidas pruebas de vuestro júbilo por 'este ·insigne beneficio á Nuestrct poquedad otorgnJo, demostrando así claramente el vigor floridísimo de que disfruta en todas partes la familia cristiana, que Nos conmovimos profundamente; aña• diendo Nuestros votos á los vuestros, conseguimos nuevas fuerzas para esperar con mayor confianza el pleuo y absolut() triunfo de la -Iglesia. Fuénos ademíis gratísimo que de todas partes afluyeran numerosisimas muchedumbres de suplicantes t. los templos mas venerado~, y que en estos fué grandisima en todo el mundo la concurrencia de los fieles, los cuales juntamente con su Pa~tor, con públicas plegaria~, y acercándose á' los sacramentos, rendían gracias í Dios po: el beneficio á Nos oto, goclo, demandá ndc,le con grandes insta1~ias la victoria de la Iglesia. Sea timos, ~demas, no solamente aliviars! Nuestras aflicciones v Nues tros trab,jos, sino tambien que "se cambiaLan :: n alegría por las cong_ratulaciones, los ohseqllios y los votos expresado1 en vuestras cartas, por la presencn de uumerosísimos fieles que, llegadCB de todas partes, entre los -que muc1ís imos resplandecían por la nobleza d~su uncimieuto y estauan ndornados de dig11idades eclesíasticas y civil es , sieqdo mucho mus noble por su fé, los ,uales, uúidos todos en el afecto y en h empresa á la mayor parte de los ciufodanos de esta ciudad y ue las provitcias ocupadas, llegaron aquí de lejams regiones y- qui~ieron afrontar los mi:mos peligros y contumelias á que No; estamos expuesto) para dar público tes.imonio de sus sentimientos y de los de sus conciudadanos hacia Nos, v tr.ernos volúmenes donde muchos cen·- • ternres de miles de fieles de cada nacirnJ con su propia firma, condenaban etJérgicame11te la iuvasion de Nuestro PJntificado y pedian ,·ivamente su rest.tucion, reclamada é impue&ta por la ·cligion, por la justicia y pol' la propia civilizacion. En esta ocasion la limosna, con la cual ricos y pobres se esfuerzan á porfia en proveer á las necesidades de la indigencia á que Nos vemos reducido, ha sido todavía mas abundante y hemos vis;to unidos á ella multitud de do11es, de diversa naturaleza y de gran m6rito, tributo espléndido de lns artes cristianas, honrando sobre todo la doble po• testad que hemos recibido de Di(l)SJ la espiritual y la régia, y nna ámplia y rica provision de oruarnentos y vasos sagrados, para que podamos subvenir á las necesidades de tantas iglesias sumidas en la mns triste desnudez. 1\-Iaravilloso espectáculo en verdad, de la verdad catolica, que demuestra evidentemente que la Iglesia universal, aunque esparcida por toda la tierra J formada de pueblos de di veri;rns costllmbres, carácter -y educacion, esta animadn de uno solo y mismo esríritll, del espíritu de Dios, que la fortifica de un modo tanto mas prodigioso, cuanto la impiedad la persigue y la asedia con mas furor y procura con mas perfidia arrebatarle todo auxilio hurnano. J3roten de nu est ro cornzon acciones de gracins y suban húcia El que, glorificando sn nombre, consuela nuestros aOijidos corazones con esta manifestacion de su virtudJ de su poder, y los sostien 1 e con la esperanza de su indudable trlllnfo. Pero si reconocemos que del autor de todo bien hemos recibido estos benefi~ cios, no dejamos de sentirnos llenos de (Tratitud para con los qne, instrumentos dóciles de la Divina Providencia, nos han prodigado los testimonios de socorro, consuelo, obediencia, piedad y amor. Elevando nuestros ojos y nuestras manos af cielo, todo lo que nos han ofrecido uuestros hijos en nombre del Seüor, se lo ofrecemos, pidiéndole con t.od;is nuestras fuerzas para que se digne escuchar pronto :sus comunes ru egos por la libertad de esta Santa Sede, por el triunfo de la l~lesi~, por la paz del mundo, y derramar liberalmente so?~e todos y cada uno en el orden espiritual y en el temporal, las gra"cias que Nos no podemos dar. Nos hubi6ramos querido enviar á todos y á cada uno en particular una prenda de nuestra gratitud y de nuestro afectuoso cariño; pero la inmensa cantidad de los testimonios recibidos verbalmente ó por escrito, ó en ,ofrenda~, no lo permite. Por eso, á fin de cumpJ1r en algun modo Nuestro deseo, Nos dirijimos á vosotros, Venerables Hermanos, para quienes es la primera parte de estos sentimientos de nuestra alma, y os rogamos que los hagais conocer y los manifesteis a vuestro Clero y puelilo. Exhortndles tambien á perseverar constáotemeute con vosotros, y á confiar en la oracio11, porque si la oracion asidua del justo pc11etra en el cielo y no se aparta hasta que la mira el Todopoderoso, si Cri»to hn prometido estar presente allí donde se reunan dos en en nombre, y que el Padre Celestial hará todo lo que pidan, ¿cómo no ha de obtener la Jglesia universal con su plegaria coutíuua y unanime, que aplacada la just icia divina, sean rotas las fuerzas i11l'ernales, rec hazados los esfuerzos de la malicia humann, y vuelvan á la tierra la paz y la justicia? Por lo que á vosotr1ls se refiere, Venerables Hermano~, élplicad sobre todo vuestro celo y vuestras fuerzas a mante11eros caua vez mas estr~c'iamenle unidos, para oponer una falang« impenetrable· á los enemigos de Dios, que emplean diariamente 11uevos artificios en sus ataques contra la Iglesia, que jnmás podrá ser destruida por fuerza algnna. Así resistireis sus atnques y los derrotareis mas fácil )' eficazmente. Esto deseamos vivamente y lo pedimos sin cesar, y lo solicitAm0s con to• da nuestra alma para vo. otros y pa1·a toda la familia cátólica. Entre tanto, ·como prenda del deseadísimo suceso y del favor divino, como testimonio de nuestra benevolencia y gratitud, damos nmorosamente, con todo cornzon, a cada uno de vosotros, Venerables Hermanos, al Clero y ú todo el pueblo confiado á vuestro cuidado, la bendicion apostólica. 1 Dado en Uomn, en San Pedro, el 5 • de Agosto, fiesta de Nuestra Seü0ra de las Nieves, el año de-1 Sefior 1871, vigésimo sexto de Nuestro Pontificado. PIO PP. IX. INSERCIONES. Pronostlcos acerca de Pio IX. En una• correspondencia de Roma, dirijida al «Diario de Bruselas» se lea lo figuiente: «Como U. habrá vist0 en el discurso del Papa al Círculo de San Pedro, Pío IX no cuenta absolutameute ya más con l0s hombres. Es preciso que, como Jesucristo en la Cruz, sea abandonado, y que todos podamos decir con el Hijo de Dios: «Esta es la hora y el » poder de las ~i nieblas.» «U11 santo varon, muerto hace poro, y que fué compaüero de Ana María Ta-igi, me ha dicho mucha s veces: «Ven• " drá un dia en que el Papa, .encerrado en el Vaticano, se encontrará o- " primido como por un cfréulo de hier- " ro. Se lrnbrá perdido toda esperan- » za humana, y entonces será cuando .. Dios hará repentinamente ruiJosa os- ,. tentacion de su misericordia . «Me acuerdo tambien que Don Rafael Nntali afirmnba saber por Aua María que Pio . «Grandes tinieblas deben venir y es- " tenderse por todo el mundo duran- » te tres d ias y tres noehes. Serán tan » espesas, que no se verá absolutamen- » te nada, siendo al mismo tiempo pes- ., tilenciales, y herirán sobre todo á los enemigos de la Religion, sin que por » esto se crea que el azote no atacara mas que á estos: . «IUientras duren, 'ninguna luz dai:á » su claridad, ningun fuego podrá bri- » llar, y solo las personas que tengun » hachas benditas podrán ver. Se re- » comienda ao tratar de penetrar en la » oscuridad del cielo durante las tinie- ,, bias, porque toda persona que se pu- » siere en la· ventana ó saliere de Sll » casa para tratar de describir lo que » pasa en el firmame11to, quedará en » el momento aterrada. Todo el tiem- ,. po que dure la prueba deberii pa- " sarse en oracion, y sobre todo rezar el Santísimo Rosario, y esperar » en este estado de prueba y humilla- " cion nos devuelva el Señor su mise- " ricordia.» «El mismo director de la Venerable Taigi, en Agosto de J 864, decia; «Es . " mucha verdad <1ue la venerable sier- » va de Dios tieue anunciado el azote de los tres dias de tinieblas estendi- " das por toda la tierra •......•. Eu es- •• tac:; circunstancias deben estar las ven- " ta nas muy bien cerradas, y evitar el » asomarse á ellas, y es menester re- " zar el Santísimo Rosario, y hacer » oraciou». Los em1»re1itlto8 en Italia. Escriben de Florencia á «La Conviccion» de Barcelona; «La ley de empréstitos tan magnífica en teoría, para los ministros se entiende, en la práctica es desastrosa para el pais. Personas hay que no pueden sa• tisfacer las enormes cuotas que iujustamente se les ha señalado y en este caso viene ~I embarg·o de lo poco que poseen. Además, como todo lo que trasdende á ad n_1inistracion pública va muy mal, ha haGido personas que por negligencia o mala fé de algunos empleadüs se hau visto en la precision de satisfacer dos veces ,el impuesto . Esto es, á la .verdad, sensible, y de•d~sear seria que los minisirós procurasen· remediar tales abusos, pero no hay que esperar riilda de . ellos. Hoy se ocupan con asiduidad, segun dicen, en reformar el Código Penal. Aun no se ha dado órdeu para la convocaciou del Parlamento; ignoro cuales sean los moti\tos de semejante retardo». l,a lnfallbllldad del Papa. Ha habido recieutemente eu Roma un _certámen en el qne fué disertante el insigne teólogo Perrone de la Compañia de Jesus. l<'ué verdaderamente un a- . contecimento en la ciencia· eclesiástica. El auciano y distínguidísimo orador esplicó el t~ma «de la infalibilidad pontificia, su origen, su declaracion y sus consecuencias... El uumeroso concur- ,so aplaudió talorosamente todos los períodos y salió con la alegría de ver de• finitivameute rebutidas todas las objecio1\es, tauto religiosas como políticas que sobre dicho punto han opuesto los euemig(ls de la Iglesia. ANUNCIOS. AL PÚBLICO. Los exámenes del Seminario de e&ta ciudad principiarán el dia 18 del presente mes, continuando en los siguientes, debiendo verificarse por los respectivo~ jurados de los profesores ~del Colegio: los padres de familia ·y todas , las personas que se interesen por el_ bien de la juventud, y ademas, deseen 1mpo• uerse de los trabajos del -Seminario, se di<Ynarán concurrir de doce á dos de lata~de, en que serán dichos exámenes. Puno, Diciembre 6 de 187 l. Felix Ramos-(SecrrJtario). ..
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