LA LUCHA PERPETUA, El documento que publicamos á continuacion, no ha mene~ter preám~ulo ni comentario, pues ya el dice bien en sí mismo las tristes causas que á su venerable autor obligan á escribirlo. Es, como verán nuestros lectores, uua Carta Pastoral que el Ilustrísimo Señor Obispo de Puno, diósesis recien creada en el Perú, dirije al clero y pueblo de la misma. Desgraciadamente el Gobierno peruano, fiel á deplorables tradiciones que, para ser lógico siquie·ra, debio poner en olvido desde que se constituyó bajo la forma republicana, prefiere, segun se vé por la- muestra, remedar los procedimientos del regalismo para aplicar á la Iglesia la ley de sospecho',os. Verdaderamente, y> propio ese gobierno que otr9s : var.1os de las ,repúbli~ cas hispano-•ameri:canas, harían cosa bonto~a para, ~ll<~s, y provec~osí~ima para lo·s puebfos á quieq rigen, si se decidieran á arrióconar en el pol yoroso a~chi vo donde yacen, , todas ·· ésas leyes de una escuela anacr.ónica en mal , hora líere• dadas de la madre patria. . · Pudieran esos gobiernos considerar iJÚe en Espat1a misma no hay ya una persona de mediana ilustracion a quien no' parezca tan ridíeulo tComo odioso e-:- se .prurito de meterse fa pqtestad secular a t;.sgonea.r' y dirigir, .la accion d,e la ~spifüual, prete~tando 1:11;a 'protecci~n que il toda hora desmienten los repe.:. ti'1os ateótados· 'cometidos en nombre del. Estado , contra los' derechos, instituciones·, personas y bienes de la Jglesia. Ese prurito, siempre absurdo, y que en ningun tiempo ni lagar ha sido conforme a la doctrina r.i á la historia de la Iglesia, podia tener algun género de explicacion durante los tiempos en que, reconocido por los gobiern')s el gran principio de concordia real y legal entre las dos potestades, cabia que en la adopcion y práctica de medios para actuar esa concordia, surgiesen de parte del Estado pretensiones nacidas de comprender mal la iodole y exteosion de sus deberes para con la Iglesia. Pero hoy qu.e, expresa ó tácitamente, la mayor . pa•rte de los gobiernos profesan en teoría y en práctica el absurdo principio de la separacion entre las dos potestades, querer conservar las tradiciones regalistas, no es mas ni menos que retener fraudulentamente armas para pertúrbar y oprimirá la misma Iglesia, cuyos dereceos se desconoce de todo punto. El gobierno peruano, segun las señas, ha apr.endido bien esta leccion de tantos 'otros gobiernos europeos, y consecuencia de ello es su desatentada inquina contra el Veperable prelado 'de Pano, corno podrnn juzgarlo nue.stros lectores por. e,l tellor mismo dt: su Carta Pastoral. • í:''1 . (Del «Eco, de Rón~a . ..,) .. ,\!'1' •~1:" t,• --;" ~. I :A nuestros amados hiJOS, los 'fieles d~ la llióc~sis de Puno;·salud y paz en Nue'stro Señor. ' •) I ,. • E'go pcio qqoniam intrahunt., post discessionemmeam lu1>r rapaces ln vos, non . f , pijfC,E)Ules gregi. Et ex vobis ipsis e,xurgent 'viri ,lor¡uentes pe.rversa, lll abducanL discipulos post !\C, . Yo .se qi1e entrarán des- ' C , · i pues de mi partida, lobos ta- ; ' , 7Jaces ent7·e 1:osotro.s, no perdonando d la grey. Y de entre vosotros mi~mos se levantarán varones hablando cosas perversas, para atrae1· ,discipufosén pos de si.-(Actus Apost. cap. 20 v. 29. ) Hijos carísimos: Nuestro vinje á esta Santa Ciudad capital del mundc1 católico, fue motivado, como os lo i11si11uamos en nuestra pastoral de despedida, por órden espresa del Vicario de J. C. J)irijido como lo es sier,np1·e el sucesor .de Pedro, por el Epíritu Santo, reoohiú LA IGLESIA PUNEÑA. el bondadoso y magnáuimo Pio JX convocar un Concilio Ecuménico, en el que fuese consólada la Iglesia, que, siglo por siglo, sufre tantas tribulaciones, provoéadas por los enemigos de la Cruz de Cristo. Doctrinas perversas eu Religioll, en Filosofía y en Política, . venían emponzoñando el espiritu cristiauo. desde el aciago cisma de Lutero. El Santo Concilio de Tren to puso un remedio oportuno l)Or entonces, pero no alcanzaba ni podía alcanzar para corregir los mil y mil absurdos, las mil y mil consecuencias, que mas' tarde debinn emanar del Protestantismo. Las doctrinas josefista, galicana y regalista en Religion, el jansenismo en Teologia, el Cartesianismo en Filosofia, y en Política la soberania popular, como origen único de la autorid_ad, sin coutar para nada con J)ios: hé aquí otros tantos enjendros monstruosos de la insurreccioo del monje ~e Witembcrg, que por su influencia han veni<lo á turbar la paz y á trastornarlo todq en l<\S sociedades que tuvieron la dicha de permanec.er fieles á la ' Iglesia católica. L~s otú·as ' de Sátanás tienen siempre esté carácter .distintivo. El demonio acomete de frente, cuando cuenta con un - resultado fa- , vorable; entonces sin rodeos s~ declara lo que es: el. enemigo de Dios; mas cuando recela de los resultados, encarna en una ·serpiente, se acomoda á sns amaños, sigue el camino tor'tuoso de ésta, y desplega su astucia infémal. . , Ved i aquí, .hijqs ,car-ísi~os, la úni~á solucion que hemos encootr.ado para esplicar humanaménte la conducta anómala y contradicíoria, ·observada en algunas naciones católicas, entre sus Gobiernos y la Iglesia. Se profesa en ellas el Catolicismo de una manera legal y solemne, al paso que se insulta á la Iglesia Católica legal y solemnemente tambien. Se inclina la rodilla ante esa religion, única noble y digna del hombre, mas con el intento reprobado de abofetearla, convirtiéndola, de Seüora que es, en torpe esclava de las pasiones del Cesarismo. ¡ Y esto se acoje con entusiasmo por los llamados liberales, por los apóstoles de la civilizacion! No reparan ¡insensatos! que toda doctrina opresora de la Iglesia, es por lo mismo retrógrada, esclavizadora y funesta · para la humanidad. Sí: retrógrada, porque se intenta poner la conciencia, ennoblecida por el Cristianismo, bajo la férula de la fuerza material; esclavizadora, porque se preten• de coartar la libertad moral, base y fundamento de toda libertad lejítima, exijiendo la violacion 'de las leyes de la Iglesia, en obedecimiento. de las leves· civiles; y funesta, porque mal puede conservnrse el respeto á las aut_or;idade.s . constituidas, desde que, éstas atropellan la autór1dad divina, represé~- tadá en el tiemvo, para toda lq Iglesia, por e'l Romano Pontífict,' y para las Tgleftias particulares, por sus. Obispos, 1 Vosotros, amados hijos, e&tais palpando hoy los efectos funestos de estas doctrinas disoh,entes . . Desde .nuestra 'separacion de Puno, lo' sabíamos y bien pudimos entonces haber empleado el lenguaje del Apóstol S. Pablo, cuando al salir de lU.il'cto, congregando á su pueblo para darle el adios de despedida, usó en su discurso de las sjgaientes significativas palabras: Ego scio quoniam intrabwnt post discessionem meam lupi ro.- paces in vos non parcentes gregi. Et ex !Jobis exurgent viri· loquentes perversa ut abduca,nt dz'seipi¿/os post se. Si, carísimos hijos; no se nos ocultaba lo que debia realizarse despues de nuestra partida, muy mas cuando en nuestras constituciones sinodales, cobdenábamos abusos y reprimíamos con mano firme crímenes iuveterados, que afligían á nuestra Diócesis. No era un . secreto para Nos el empeI1o de algunos de nuestros hijos extraviados, para anular nuestro Sínodo, so pretesto de ultraje al Patronato Nacional: ni tampoco ignorába mos , que puesta en tela de 3mc10 la cuestion Sinodales de Puno. el fiscal Dr. Pazsoldan se cspresáwa contra ellas, como se ha espresado, con la destemplanza propia de su . estilo, y el carácter semiherético de las frases que acostumbra en todo asunto . relativo á la Iglesia. Lo repetim'.é>s, estos resultados estaban previstos por Nos. · Lo que sí no preveiamos, fue el h~cho que ha tenido lugar en nuestro amado Lampa: jamas creimos que un pueblo tau que- . rido por Nos, y que abunda en personas sensatas y juiciosas, se portára como no se hubiera conduci'do an·a a'ld1 éíl: ~ compuesta de campesinos ignorantes. Qué ¿tan poco vaha para los tampeños la autoridad espiritual de su Obispo? ¿,tan insignificante era para eUos nuestro edicto de escomuuíon? ,¿tan pulo ~ra par.a ellos su valor, que cr~'ye.ran podia ser anulado por una asqnad'a, pqr un rechazo prefectura), ó por un auto de fé impio y criminal? Di~~ .ha que- . rido humillarnos en nuestr.a tiern& pa- , sion por la nueva Diocesis de ~uno. Sí: ! pwque 1 la h~mos .amado, ,m~s que á 'nue's- : tro suelo natal; y ahora m.ismo, lo declaramos, solo tenernos puesto noéstfO pensamiento en Puno; cdovenia pues · que fuésemos heridos y contrariados ~n lo que mns estimaba nuestr9, corozon. _ De , nada queremos jactarnos, porque no hemos hecho sinó cumplir con nues- , tro deber: mas, eottetanto, comparad, hijos oarísimos~ al Departamento {\e tuno 'de Í866 con el de •.t870s ' algo,cr,e.~- i mos haber realiza.~o en E¡l s-enti~<:>1Ae ¡ _vuest~o prog~es? .legitirqo. . f/. 1~u.e .~s dicen los enPm1gos de Jésucristp y d:e su Iglesia? Que yuestro Obispo es_ retróorado, porque rechaza las doctrma·s abs~rdas é immorales del Regali~mo, que algunos atolondrados ó ignorantes aceptan con una fé, tan ciega como la que debe prestarse á los Evangelios: Que vuestro Obispo es ultramontano, es decir católico, por cuanto acata y venerd á la cátedra de Pedro, prefirien• do sus decisiones á las de los Gobiernos, en materias eclesiásticas: Que vuestro Obispo es desobediente á la autoridad temporal, porque protesta siempre contra sus avances despoticos, en asuntos religiosos. Esto, lejos de turbarnos, nos llena de gozo en el Señor: porque así probamos para bien y gloria vuestra, que no somos palaciegos, ni ' pretendemos otra cosa que vuestro bien espiritual. Os lo repetimos: el escándalo consumado en Lampa, tiene profundamente aflijido nuestro corazon pastoral. Bien cono·cemos que no han sido l.os Lampeños todos, los autores de un tan grave ~ atentado; mas sin embargo, su s1ilencio, . como el sileoci? (le !oda nuestra Dió~e- ¡ .,~is, nos angu~tI~ .p_rofuQda!Jlente. ~&s- '. tais por Nos o por nues~ros ad ,vers:aqos? Nada ha beis . dicho en este sentidó. · 1 Entre tanto los enemigos dé ia l~lesia triunfan, la impiedad gat1a 'terrc1 no, y r los' trabajos iniciados para, -formar y organizar la nueva Dió.cesis fu - nense, seran de ningun ·resultado. ¿Y ~s parece que perderemos algo p'erso- , nt1lmente en este 1asa11to? l\Iucha pelta nós 1 ha causado al snber el empeño que la .autoridwd política de 1 Puuo, como el fiscal de lo Corle, h,10 , tomado para obligar á nuestro' Vicario 1 a que levante el auto de ~utr~~icho, . que con tanto derecho comó )nst1crafolminó contra los Lampeños. Ya se ve, asi , lo pedía el Sr. Pazsold,an (el Fis~al acusador) y asilo sentenciab.a el Sr. Páz- ·soldan l\Iiuistro (hermano del Fiscal); . pero, ¿esto es racional? Q1·1eremos ptéscindir de la chocante anomalía que ofrece á primera vista el que dos hermanos desempeñen á la vez los papeles de acusador el uno y de juez el ntr.o; fijémonos solo en el_ ~011do de l,_1 <ºUl'~- tion: ¿tienen los m11nstros, lo~ Íl-i1•alP:.:, los pre:·ectos, derecho fHln1 l1~va11l.ar 011 entredicho? ¿no es cierto qnc esto es ridículo? ¿no es apostatar de la fé el pretende r que un recurso de fuerza interpuesto por un fiscal laico, pueda anular los efectos espirituales d-e "-º" ordenacion eclesiástica? No queremos hacer mencion de las escomuniones con que han gravado su conciencia, tanto l'<JS autorida~es políticas como los fiscales ,qu.e fl¡¡n iutervc:nido en este asunto; esto lo reservamos para el juicio de Dios, si antes ellos, á fuer de católicos, DO refl.exionan seriamente -volviendo sobre sus pasos. ..J\las, á .vosotros, querj{!os hijos, á quienes DO podemos dejar de amar entrañablemente el\ J. C., os rogamos que os guardeis macho de los predicadores de doctrinas tan disolventes. ¿Quiénes os hablan contra 'la .autoridad de la Iglesia?-qrre os sirva este exámen de piedra de ,toqut:.• ¿Quiénes sou los que s pre_d~ap· libertad, prn~reso, civili.zacion? si rlo los habeís' conocido hasta hoy, estuüiadlos para en-adelante: ¿quiénes son ld's que se' enÉ>juú ''eontra la autoridad episco.pal , cúiu,do' resiste d:ignan;iente á todo ,despo-ti~mo ejercido ll.9r los Gobierno.s \f!mporales? , , , 1 : ~~ autori~~4 ~sgiri!aa( hiJ~S c~~ísimos, no" hhce revotub10nes para trmnfár: ·sufre, ·mas bien ' las consecuencias siempre·, funéstas rde la 1 auárqufoi que:es , el hijo pi;é~ilecto -d~ la . teoria rev,olµ- ~ionaria, La .al)torjdad esp,ritual .. áma ~ la paz? epa pa'z q'o,é tl~~bán los palaci.e- . gos por mira~ pa'rtic'u,la_res, y <l'e · cuya tud>'aciqn sueleo 'Mlrn\rJá ;ta Iglesia cu~t1d~1éstá, , eR•gtunda de sus <t~rechost'ita- "'ta de sostenerlos dignamente,._ La ~.utQfifW,d ¡esP.iritqal#es por-último, sjncer41 y' v~tdítder,am(ll!te respeta?sa d.e! poder tempdrál: 1 ·queremos decir qtre m es Hipóéi'itá,. 'Tni f, sabe adula,r.; sll nnern1 cion y su réspéto , to lleva hasta donde ·pue4fuY debe llevarlo, y de allí no pasa _jamas si~ · prostituirse, sin renunciar á sus deberes, sin degradarse, sin de• ja'r de- ser verdádera autoridad espiritual. . Cóino deseamos que l'a Iglesia de Pu• 1 no sea inma'culada en su orígeo; como no queremos legar á · nuestros sucesores ejemplos indignos del Episcopado; Nos, auilqae miserables, hemos rogado al Señor para que la nueva Diócesis Punense no sea manehada en su cuna. Por. su infinita misericordia, creemos haberlo conseguido hasta hoy. . Nuestras luchas con la autoridad temppral siempr~ ~an tenido , 'por objeto la ~indic·acion de · vaes\ros dere1•hos como Católicos: ,pueden testificar nuestro aser- ~o las mismas acusaciones que forman el cuer.po de delito del proceso que actualmente se nos siµ-ue. Los dos jubileos que hemos reé\lizado sin prévio pase,. porque 110 solo no lo creíamos ne- --cesario, sino aun contrarip a la doctrióá catá'lica; la oelebraciou de nuestro , priruer Si,n,odo Oiqces¡Hw,• err el que, D~- .da tpiiia .-iju~ 10.te~ve1 ir , 11\ nu.to¡idad ;l~i<;a:. y> \a aus 1 enci,a te?1poral .d,e ~nnestra Diócesis, que reahznrrio.s en d'os Gcasic1ue~ pti"rn sati!ó'fáét1r< necés'idades es- . peci.ales df; fl\lestra l~lei;fa: -h~ aquí J.as ca{lis¡.-s •gravi;,;ímaij; ,á juido d,el , Regalis- "Wº, pa,r,~ , decl¡1rar a! Obi.$p0 d,e PJ!(Iº .,ffi1mq;~llt.1vo, como i11~urreclO¡"Olltr;1 ln · aato'iidad, en lll\11 palabra:, ('~l!Tl(I d - '- tntira~i'wddr de' lo~ paí•hlo':-; r1 11 li , , " SU IVl~ilattcia pastora\. Pero ¿ha., _pis ~ cla en este proce~1<~~ni~H.t1,·~ ¿11 ,Y ~i.q11 ,, ra equid,a{i? ¡Se per;;igue al Obi-.po il- ,Pano porque p.l'edica a su plic:q_To eihprtá¡1UolQ á penitnncia,. para que ob- ' tenga lus 'gracias de un jubileo, i,e le supone reo do lesa patria porque, ,en c~¡l"Jll)lirrii~ntc¡,t1de. ~!l debd pilstoral, re- ,re1w h>s :.&quso,s:,, repmeb& los crirneu~s y 1auatemat.iza lbs il-1famias que la lleligion hialdice! ¡se· re ult'rhja porque com'o !>:asto~ y pa·dre, solici'tia' con afa1i la saiti.sf'a.eeion1 de h1s ·necesidades de i su grey! , ¿,Es esto <lia-110? ¡_tal ,·on,1 11"' ,, ~" rñ ju.;f ifk ,I r N , , lt a •, ; dehere- .i...:, ,llh. . • , , 1 •· coutlucta. ' El E~pírliu l',ifttlo 1ie,,~ d1 cho, que «es i11fi11ito el númno de los necios,. y poi· lo mismo la mayoria, de
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