La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

LA IGLESIA PUNEÑA. La revelacion para nuestras creencias está consumada hace siglos, y nuestros jefes espirituales no tienen otra mision que consultar la Escrilura ) la tradicion, en donde se halla contenida, para presentárnosla bajo el punto de vista mas propio al movimiento intelectual y moral de la humanidad. Para cumplir con ese mandato están asistidos de una gracia especial que no les ¡:,ermite extraviarse en el exámen de los antiguos monumentos depositarios de aquella revelacioi1; de otra suerte nuestra f~ en sus decisiones no podría ser ni digna ni inquebrantable; pero el privilegio se limita aquí. La proteccion del cielo no les dispensa tle la o~ligacion de buscar la luz, pues si pone barreras en su camino para que no puedan caer en un derrumbadero, deja á su propio impulso el recorrerlo mas ó menos rápidamente y hacer , una conquista mas ó menos preciosa y abundante en el campo de la verdad. Así, por~ue los verdaderos concilios no puedan jamás delinir el error, no debemos felicitarnos menos los católicos de que el actual se hayn reunido con tan felices condiciones; con tan estraordinaria concurrencia de Padres de todas las partes del mundo 1 que le hacen el mas verdaderamente ecuménico que se ha celebrado; y sobre Lodo que se haya concentrado aqu1 ese foco potente y -vivisimo de luz en el que la Alemania ha aportado su espíritu de investigacion honda y pacbnte, y su crítica severlsima; la España s11 metódica, séria é inflexible escolástica; la Italia su erudicion sagrada vasttsima; la Francia su lucidez incomparable, y la Inglaterra y los Estados-Unidt)s ese tacto tan hab il y esperimentado por cuyo medio han logrado formar en sus países Iglesias tan lozanas y tan llenas de porvenir. Estas circunstancias, entre otras, nos infunden la firmísima esperanza de que la sagrada Asa,mblea sabra inspirarse ~n el don de la infalibilidad que el divino Esplritu le asegura, para imesligar profundamente las enfermedades peligrosísimas de que adolece nuestro siglo, cegar en' su orígen la fuente de anarqía intelectual y moral que nos devorá, y presentar al mundo bajo la. forma mas acomodada a sus necesidades la luz radiante de la verdad re- -Yelada.-Z. Roma, 24 de Diciembre. de la candidatura para la comision relativa á puutos dogmaticos. Se había convenido en que cada nacion presentaria uno ó dos candidatos segun correspondiese al numero de Padres que tenia en el Concilio, y que dichas candidaturas parciales serian recíprocamente aceptadas sin discusion por las demás naciones, puesto que nadie mejor que los propios pai sanos estaban en disposicion de conocer las cualidades que adornaban á cada uno. El episcopado francés, que tal vez sea el menos compacto, se reunió para este objeto en dos grupos distintos presididos respectivamente por los cardenales l.Uathieu y Bouuechose, y no en uno ni en otro pudo llegarse á designar por unanimidad los dos candidatos que les correspondía presentar. La divergencia ver6ó principalme nte entre los obi:-.pos d e Orleans y de Poitiers, obtedient.lo el primero 15 votos en la reunion 1\la thieu y 5 en la otra, y alcanzando 35 entre ambas el prelado de Poitiers. Asi se vió este favorecido por los sufragios de las otras naciones. En . la votacion general el que reunió mayor número de entre los 24 Padres elegidos fué el arzobispo de Zaragoza. La emperatriz de Austria continua en esta guardando el incóguito que la desembaraza de la engorrosa etiqueta y la permite recorrer los monumentos notables como una simple vi;,jera. Es fácil hallarla en los templos y ruinas ó saliendo de los museos; pero entre otras tiene sobre los que somos simples viajeros sin disfraz, la incomparable ventaja de ir acompañada del baron de Visconti, comisario de antigue<iades, cuyo criterio artístico supongo será superior al de muchos guias di los que se venden ror aqui. EL otro dia, al vis1ta r aquella sober1rna el local que se p·repara para la espo!-icion en, la cartuja de Santa l\Iaría de los Angeles, quiso entrar en una celda de los monjes é informarse de la r egla á que vivian sujetos; pero quedó tan espantada de la austeridad de vida de aquellos religiosos, que no es probable se decida por ahora a imitarles en una práctica tan rigurosa de los consejos evangélicos. (De «El Correo de Ultramar».) Dentro de cuatro dias habrá nueva congregacion general para el nombramiento de la comision que ha de entender en todo lo relativo á órdenes religiosas y en ella se entrará ya á deliberar sobre los puntos que van á ser resueltos en la próxima sesion pública. Es del todo improbable lo que CO~IFE.l&E~-CUl PMIEDJCAlD~ se ha dicho de diferirse ésta para mas EN VIENA, EN LA. IGLESIA DE LOS. EscocxsEs allá de la fecha señalada, pues como · • POR 1L ABATE desde bastante tiempo se viene hacien- Haría-Bernardo Dauer. do por los Padres privadamente el exámen de la materia, no es de temer que se tropiece con ninguna dificultad séria; y para orillar cualquier accidente de detalle que pudiese ocurrir, queda suficiente espacio con )os dias que restan hasta el 6 de Enero. Lo que sí es probable que se reserve esclusivamente para )as sesiones públicas el recinto actualmente preparado, trasladándose a otro las Congregaciones. En las celebradas hasta ahora, aunque propiamente hablando no ha habido debat~, se han pronunciado, sin embargo, algunos discursos y podido apreciar las malas condiciones acústicas de que esta dotado. Se babia tratado de corregirle este defecto construyendo una boveda de cristal é hierro á fin de impedir que la voz de los oradores se perdiese en las profundidades de la Basílica, cuya estremado sonoridad ahoga las palabras en una multitud de ecos y con la vibraeion prolon~ada de los sonidos; pero parece que se ha desistido de este proyecto, cuya realizac10n quitaría al local toda su magestad, y se prefiere habilitar el gran salon que forma el pórtico superior de la misma Basí lica, en el que se celebra el jueves sauto la ceremonia del lavatorio. Puedo comunicllf á U. detall es que tengo por exactos sobre la formaciou , De la existencia y de la inmortalidad del alma. (CONTI'NUACION.) Mas en el momento mismo en que hago elta accion de gracias á Dios por habe r puesto la conciencia en el hombre y el remordimiento de l¡:i conciencia, me parece oir voces qne murmurau tambien una oracion, pero una oracion qne si pudiese llegar hasta Dios, baria palidecer 'á sus angeles y asombrarse todo el cielo. Esta oracion, héla aquí: »Tú, que yo no conozco, tú, á quien »yo no si_rvo, tu, á quien yo no amo, »tú, en fin, en quien yo no creo y a »quien la humanidad llamará Dios! Si »yo creyese en tí, yo te da ria gracias »por haberme evitado ese suplicio que »ejerce el remordimiento en la concien- »cia, y que la conciencia parece ejer- »cer sobre ciertos hombres. ¡En cuan- " to á mí, gracias á Dios, estoi exento » de eso; yo he hecho lo que llam:iis el ,. mal! Mi conciencia está muda, no ten- »go remort.limientos; estoi mas que con- »tento, soi dichoso. » Y puesto que el remor (limiento a tes- »tigua la conciencia y que la concien- . »cia atestigua el mal, yo que no sien to » ni el r emordimien to ni la conciencia, "no creo en la existencia de las almas. ,, Así, de aquí a pocas horas, á media no- «che, al choque de las copas á despecho »de vuestro discurso, beberé en medio »de alegre compañía á la no existencia » de mi alma, al mutismo de .mi con- " ciencia, á la parálisis de mis remordí- » mientos, á la larga duracion de mi ~i- " da en los placeres, y de los placeres »en mi vida.» ,Señores, ó yo me equivoco, ó algunos hombres dados al placer y veni: dos al pié d~ este pulpito parn asistir á una especie de gimnástica oratoria, se dicen en este momento á sí mismos las palabras que acabo de citar. Y aun cuando inspirasen á las almas que poseen la verdad un sentimiento de re-, pugnancia y de verdad, quiero sin embargo darlas una respuesta; lo quiero, porque hai mur.has almas en este signo que producen ese sonido desol~dor; lo quiero para que no sea permitido á las inte1igencias <lesviadas hacerse de su abyeccion misma un argumento de apariencia especiosa coutra la verdvd. , ¡Vosotros, que llamnis á la conciencia vana palabra, nocion convencional; al remordimiento, escrúpulo pueril, de- , bilidad de espíritu de la parte de. s~res eternamente menores, á quien el s~.rerdote ha enseñado a temblar delante de la conciencia para obligarlos á temblar delante de él!.... .1 A vosotros, que decís esas y otras cosas que callo, os podria decir antes de todo, que si en este momento no me mentís desde hace muchos siglos os mentís á vosotros mismo<:;. Podria deciros que si me fuese dado espiar vuestro sueño, poner la mano eu vuestro co• razon, desenredar el -nudo de vuestros pensamientos; si me fuese dado saber el por qué de esos rubores subitos y de esa palidez rápida que muchas veces a• parecen en vuestro rostro, semejantes á ese genio malhechor que batia sus alas sombrías por encima de la cabeza de Saul; si, en fin, me fuese dado s~ndear todos los abismos de vuestra alma, encontraria quizác; la contradiccion de vuestras palabras. l\Tas, quiero creer en ellas un instante, y hé aquí lo que voi á responder en nombre de Dios, cuyo verbo soberano ananciamos á toda creatura, en los límites de nuestra debilidad. Tarde ó temprano llega en toda ,,¡_ da que se ha propuesto la tarea tan imposible como impia, de construir sin Dios, sin su verdad y sin su Cristo el edificio de una dicha tranquila en lo fa~- so y tranquila en el mal, en toda vida que negando el alma se complace necesariamente en la carne, que negando la eternidad se agarra al tiempo, que negando la virtud (por una consecuencia inevitable las dos negaciones precedentes), deifica el , •icio, llega, digo, tarde ó temprano en tales existencias una hora trágica en que, un suplicio corporal, en una cama de dolor, en presencia de un ataud que ha sepultajo todas nuestras esperanzas, todos nuestros ensueüos y todas nuestras dichas ó quizás al borde de una tumba que está dispuesta á sepultarnos á nosotros mismos, llega una bora en que derepente la lógica de las pasiones y los sofismos de la prosperit.lad se desvaNecen al contacto de las realidades desconsolado• ras, como espectros delante de los primeros rayos de la aurora, y an que la ~ert.lad, á la vez reveladora y vengadora, instruyendo al hombre en la escuela de sus propias lágrimas, sabe u-: sur de tales represálias que son capaces de arrancar sollozos que si no rescatan el pasado (porque el dolor uo rescata nada sin el amor), al menos vengan á Dios, con una sola lagrima, de todo un siglo de abandono. ¡Vosotros decís que el alma no es mas que una palabra, la conciencia un mito, el remordimiento una fábula! Porque vosotros que los negais todos tres, vivis tranquilos y dichosos. ¡ Oesengafiaos! ¿lfobeis visto alguna vez en la falda - r, , .. y en la cumbre de los vent~squeros _e..: sas masas titanicas inmé-vUes (!e ,-~ie;,e que parecen rocas que tocan ,i\l cielo? ¡Qué uh rayo de sol ó un ~ieetp,1 humed0 pase sobre esas c.01 om11as , qqe ,pa,.re-: cen iod'estr.uctibJes!... Todo se 1estremt;'" ce en seguida, todo se funde, todo ca~¡ témpanos de nieve se . despreiQ.clen con Ull estrépito. que paree.e 89:.UrDCJ~r el.~D del mundo. Mitad de nue'!o, .¿E9 ,dónde están esos soberbiosjigantfs que; )lace p6co estabaruin pié? Ne -existep, lJi'll desaparecido... ., ,, 1 • i, , ,) -¡Hombres · que I negais ,el nlma, y' que, negándola, -Mgais todo, la etaH1idad, e,l , castigo, la jasticia, la recómpeósa y has.. ta Diost... Vosotros creis que• vuestra negación es una roca, y sentados en ella desafiais ~l porvenir, vosotros os reis de lo que llamais las amenazas quimé• ricas de la •Fé y el iVer,bo ·impotente del sacerdocio. ,¡Agoordad! Alguna cosa ven- · drá, alguoe v0ndra, ' ¿qué? ¿quién? ¿cuándó? ·ioómo? Ntl Lo sé. ¿Ser:á el • peso de· las 1~asas· desprendiendose1por st solas en· _razon á qo:e •han durado bastante? ¿Será, en fin, ese rayo lrhio ese vienlioi húmédo, que bajo la , forma'de ú.oa ,pa4, latii'a,· bajd la imagen- de una !lágr~mB vertidá sobre vosotros ó bieo deITama-. da ,por vosottos J}lismos, ha'l'án iuodín el suelo dél vuestros corazones y de&,j 1 truir esa roca aparente como -la nieve bajo' el sol de mayo? 1No lo sé, rvueho á repetir. . , · , . r: ¡Pueda la nieve bo arrastrara~ w1"caer hasta el font:lo de esos. precipicios e'lí donde las catástrofes dol tiempo como las de la ,eternidad lee'n• ' este decretd inexorable: ,:¡Es demasindó tard'e.• .Esta es mi primerá I resp'1esta; vea.!. ' mos ahora la segunda. ' . · , Vosotros estais tranquilos, voa~\r.o~ , vivís qichosos en. 1o falsQ ') necesariament~ por ~op~iguie9te en el rµal. 1 N~1,. da os revcl;a la exi~tencia de vuestra alma. Ha,beis vivid.o a~í; vivireis·•.~sf;, morireis 1tsí¡ ha beis salidf-};híen ,hasta ~l último dia, realizando así esa grande .o• bra de equilibrio que consiste ·e,n mánteuerse de pié entre ilo¡; ·pbismp,s, el. abismo pe la falseda<J, y el abismo del J qial, _la impiedad y el.,vicio. -Xo IQ ~dmito. .Pero ¿qué prueba esto contra , ~l órd.en, contra la justicia. contra Ja verdad eterna? Nada, absoluJament~ na~~ da. Lo. que eso prueba voi á de,c1rl9. De la misma ' ITif\lleru .que hai una 'pérdi d!1 ,del sentido físico q'ue se Uaµia IH~· ralisis, d~ )a. misma manera q;11e haj una ,pérd~da c.tel s~nt¡idq que se ,)la\Ila Jocura, de la mism,t manen~ ~ai )gua\meo¡ te una pérdida ~oral ¡gué se lla{lla~ 1 qp solame,l)te vi,cio_, sigo \anil;>ie{ric•q., ent el e,mbrqtcpi[J?.iento, ¡ ,Yi. tffi~e ,YifiQ, ~~Í. coms,> la parú , is y la Q'1l]l~n.ciq, P,ue-,. de durar y dura u~ucJlílS veces ba,s~I\ la muerte, del mis.mo modb q.µe nuestr~ intc.ligenc.ia sepultada en las tiJüeblílS de la locura, 110 pruebll uj:lda en contra de la exi,st~u9ia del <$rden iutelec-. tual; del mi 7 mo modo . que UQ . cuerpq paralizado, qua la.,s cam~s. m,uerias de un cadáver , ~/J pueden s~i:vir.. de argumento en contra de la existencia de' todo lo gue ~01;ec~ e~ la al~~r,ía y cu la gloria. q.e lél- 'fida,, ,. geJ.1 mi;;mq ta~1bieu -la perdida qel ~en tido , ' mo11a1 · e,11 una eriatu-l'a infortunada~ que habiendo perdido á Oios ó no habiéoddlo ;nunca co,- nocido, ha hecho costum;bres á •lá imágeá de sus c'reencias y una vída á itI,14gen de sus ',costumbres, no puede_:• se¡ guramente invocarse como pru~ba, por fútil que sea, en contra de la existencia viva y verdade'ra\ indestructible , soberana del órden moral,. ' .. ·.( Co1itinua9"á¡) ·), . , ,: Por todo lo no firmado- . TGNAClO 'FERNAi,'DEZ. IMPREÑTA "LA IGLESIA PUNEÑA11 D~ M,UUANO c. l\lA.RTIJH,J,,;

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