La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

rlnd, el espírit u de mentira, del espit'itu de Je:-sucri:;to. iJé «quí, seüorcs, lo que el hornl,1·e 110 puede co11seguirJ si110 1)\1r rnedio de u11a f•xt rerha cornunit:at:ion co11 Dios, mediante la ora- (:io11 mental. Luis eom¡,n~11dió esta verdad, y se dcdicú co11 tnnlo esmero y fidelidad, á csle sub lime ejerc icio, qu e a la edad de once anos, su alma se elcvnba cu , alas de la cuntcmplncion á la..; 111as alL11s \ Ct·dndes: la grandeza i11cscn1li1ble de la divinidad, los insondables secretos de su amor, las riqueza:; de ~u uondad, las dulzuras de su n1isericordia, y id 111is1110 tiempo, la nad,i , , cndocidad de los bicuc:-; de la tierra,' todo brillaba con ndn1iri1ble lu- ('.idcz e11 su tierna intdigt•11cin. Po- <liase aHrmar, que su ,ida no fué mas, (Jt1e . una dulce eonv<·rsneion con su Crendor. Solo así se csplic;i, cómo un 11i1lo, como lo era Luis, bil,YH podido conservar la i11oc1•ncia é i11t<"o·r iclad de su espiritu, en circunstanci~~ tan peligrosas, como las suyas: la 11obleza de su orígeu, la multitud de sus riqucz;is, las i11finifas relacio11es que hahia cnnlruido por su posicion, y que ordiUllriame11te dominan el corazou de los jóvenes, 110 pudieron alucinarle: con una mirúda cerlcrn é i111lcxible, separaba lo falso de lo verdadero, poseía u11 taclo finísimo .Y delicado para apreciar el espíritu del mundo y el espíritu de Dios; diríase que tenia un nuevo sentid~, un insLi,~to admirable, que lo sustra,a de la tierra y lo elevaba hasta la eternidad. ¿,Qué espectáculo mas sublime, seüores, que v,·r a un tierno uiüo, como se vió á Luis, reirse Je la po111pa y vanidades de la corte, do111i11ar las cii-cunst.ancias mas difíciles y embarazosas? (J_uié11 110 adrni rará la solidéz de su e:-piritu, la firmeza. de su voluntad, la cla ridatl y eJevac1011 de su iutelig-cncia? El otro maravilloso rcisorte de que se sirvió este jóven angélico, parn ilm,- trar su e11Lcudimiento eu un g-rado t.an subitlo y exlraordi11ario, fué la virtud de la pureza. La pureza ..... hé aquí, seti.o~es, la luz del espíritu. La ig110ra11c1a, las tiuieulas, el ('i\0S, SOll la hereuc-!a del pecado. El pecado es la hbre v10lacion rlel órde11 rnural. Y el ordeu en geueral, ¿es mas que la traducc1011 de las ideas ó de sus relacin1ws e.xísleutvs e11 la i11teligt ·ncia'! ¿és olrn ~osa,. que la fiel exprcsio11 de la lll Lel1_geucrn misma? Si el pecado, pues, es d1an1el ral me nte opuesto al órden. lo _e:s á la i11 tel 1geucia, y lo opuesto a li_1 JUtel1ge11da que es la luz del espín tu, sou las t1111eblas v el Cilos. Supo11éd por un i11stante,· destruido por complelo todo el órde11 mural, v habreis aniqui_lado toda inlclige11ci,;·; peru como existe u11 ór<fou 11cce;-;ario ó rndestructible, e.:&i~te UUil ínlelic,e11eia ~,ecesal'ia é iudestrucLible larnbie1~ Véd ¡.¡h.oFa~ seü{')-t'es-, las secretas y no melW,"S- µu~iüvas relacio11es que existen et1tre la menda ·y Ju virtud, la sa11tit•lad )' l-a verdadera sabidul'ia :-Solo es en1i1Hrnte1ne11-Le sálJiu, el que es verda_d<!:11a111Ern ,te santo. Asi cninprenderc1s, l,o cl.iJ:é, auuq11e con importunidad, la profunda sabit.luría de la lglei;ia, que couoc1e1>1do los dcctos te11el1110:,;os del pec11do, y c:-;p<.,eialmcnle del pecado de se11sualidnd, q11c como car11id, despide tin ie blas rnns de>1sas sohre nuestro espírilu, 110- se li1nrtu ú la pureza ordinaria qac toda criatura i11 - tel.igeute debe terwr, J quP cunsistc l:"11 la i.11nrn11idad del ¡wc·ndo; sino que prescribe á sus mi11islro •; , <¡lw son los cu,tudios de la cieud;1, v d t• c11 vos lúhios debc·n· recibirla los dem.is, 1;1 excekutc virtud Je la casi id.id. ,\si co1npre11dcreis talltbÍl' ll la esquisita pe11e1ra1.:io11 de San Luis, consagrá11do:-e marn.villo-<amente á: C'S.t a pr1-•cin~n vir t tHi,.. iLd~ia lit~d-© en el sagrndo- lib-ro, t.J1Ue la visi9n <h~· Dios rio tH~ ol c,rgH :-i i110 á los qu,e tÍle·11<•11 puro· el corazon; sa~tu. n,111J,b1cu LlLH; tt·Ul · Lro, tli\liuo ::Sa.1- ., LA IGLESIA PU~EÑA. vn<lor, solo babia fra11q11eado ~u pecho ú la virginidad, que en raudo vuelo pe1·1etró lns alturas del misterio mas auguslu; y todo esto abrazó su corazon eu uu sauto umor por lu virtud de los ángeles. 'l-{iiia once af'ios, c11a11do ofreció á la suntísirna Virgen el sacri1icio mas espléudiúo que rodia ofrecerle, ligáudose co11 el voto viq¡itwl. La re i11a de las vil'genes le correspondió con tanta füieza, que sus confesores certifh:a11, que San Luis 1:.·n toda su vida no sintió el mns peé¡ueüo estímulo á la se11swilidad, ni tuvo represe11taciou lascivH que le condujera á este 1;ecado. Había h('cho propósi lo de 110 ruiral' jamás el ro:,tro de muger alguna, y lo que prodigiosnml'nte :.,orpreude es, que 110 µodia estar solo, 11i aun con la nwrquesa su madre, sin que un custísimo rubor enrojetiera ~1'c1l·.iooameute sus megillas. Tan candorosa é inmaculada era su alma! ¡Oh, cuan suulime es lu pureza; µero cunn necesaria la pureza para cnmpretrt.ler la purczn! Ella es, u11 misterioso crisol ciue esclarece, purifica .v eleva las facultades del espíritu; cuando el c·ornzo11 es puro, la intelil-{encia es u11 lcrsísimo espejo, que refleja con fidelidad l0s objetos mas grandes y encumbrados; pero tambieu es una pla11ta que solo florece en los valles, una encendida rosa, que solo nace en1 re lns espinas. Véd, por qué debe estar gw1rnecida de estas dos ,•irtudes: la peuitencia y la humildad. La penite11c1a, mantiene el equilibrio que debe existir entre el espíntu y la materia; la humildad, que uos hace recono('el' nuestra debilidad y miseria, es la urna tachonada de oro, que la preserva de los aires contagio:;os del mundo ....... Si Luis ha sido un ángel por fo.U pureza, debió ser u11 prodigio de humildad y víctima de peuitencia. Asi es, ciertamente. La meuor <listincioH que se hacia <le su perso11a ajaba s11 delicadeza; era rico y contrastaba con su fami1 ia por la pobrern <le sus ve:5lidos. Jan1ás se Je vió i11dig11arse ó alterarse se11sibleme11te. Su espíritu siempre fue igual y tra11qnilo. Penitente hasta el exceso, solo encontraba ~us delicias en la disciplina y el ayn110; mil veces hizo llornr ú los que le veían furtivame11te destrozar !:ii II couq.'>Hsiou su inocente cuerpo. Habia oido hablar Je cilicios, y 110 los tenia; pero teuia ::;í el espíritu de penitencia, .Y de rod¡¡ja!:i de espuelas formó u110 á su motlo y ceüia su:-. cast.í:.;i1uas carnes: ci11eo h;H'i~S había dedicado a la nraeio11, y 110 ob:;laute, a la media uochc se levantaba siu que nadie lo si11Liern y se postrnba, solo cou la ropa interior, en el ce11tro de su cua.-Lo co11 el ol>jeto de co11ti11ua1· su oracion, en el rigor del iuvieruo, y hacer tiritar de frio su débil cuerpecito. ¡Q11é vergue;izn para uosolros, sefwre!:i, que iu(i11il.amc~nte nw..; peeadores que L1!i~, so_mos los amigos de la carne que milita siempre contra el espíritu. Luis conocia la pied,,d en su recto sentido, comprendía que nada seria, uu11quc hablase el leug11aje de los a11creles y pudiese t1•a..;port¡¡'r las 111,111 t.aúas, ~¡ en su corazo11 no ardía el fuego de la caritlad; ~ ved aquí pnr qué todo lo harn co11verger u esta e11i'inen1ísirna virtud. Ora pnrn perders1~ eu sublimes 1.:oloquios de amor co11 la Oivi11i<L1d. Es c;ist<,, porque ,esta virtud a ng-eiical es el i111an mas poderoso para atraer su:; mirntlns. Pe11ite11tc, para conformarse ccin la imaµc11 del primero de los prcde,;ti11adus - Jes11cristo. Humilde, IJOl'<Jt1e sabia que nadie seni rxaltado Íl la u11io11 inefable COll la grandeza i1ifi;1itil, s-i11 f'('('()l'- rer antes el lt'Hbajoso cumiuo de la hum1llucio11. El tier,10 llit"ío que veiaís-, ~eñorcs, conocer C'On prnlig-idud el fot·1111d11ble c11e111ign del mundo, ha llcµa do :vn á la C'urnhre rl e la mo11li1fia fo.arda de la perfcccion , ha :-ial,·¡¡do l1i i11fi11ita disli1nc1a <1u e h,1i c utre ('I t!!iL1ir ilu _.., la ti-Irne; e:-;tá con Dios, y ror con::-iguiente fuera del mundo; podia111os aíirnwr que va lla triu11fado de él ..... Pero 110, Luis ~:i mas grande, q1tiere vencer <le una 111a11ern mas cxcelenl.e y gloriosi-l: las cineo virtudes que ha pra~t icado, 110 su11 :5i110 las cinco piedras preciosas que ha recogido en su tránsito por la corte ·-la lllllllildad, <JUe es el fu11da111e11to de tod<1s el las, es la que colocó en el foudo de su corittoll .Y Je d ispnue á soste11e1· una buet11L batalla: se pre:-enta doude su p"d re como el pastor de íletle11 ante el re.v, J le hace saber su v. cadon ul estado religioso. ¡l11 ;1 11dita tcm~ridad ! contesta el Marques: ¿la debi 1iJad hn de vivir acaso en la aspereza y privnciont•s de In vida mon(tstica? ¿:\o es sucumbir infruct11osa111e11te contrariando los dtsigiiios de Dios'? Padt·e mio, dice Luis, con aquella ente~ reza que da el es¡ ►íritu del 8Lifil)r: es verdad que yo 110 he desgarrado la boca de los len11es .Y de los o:-os; pero he luchado desde 11if10 con l(ls i11rn1111dos n11irnalcs de la lujuriu) In soberbia: sni débil, mas la ~racia de Dios me sostie1,e. Si él me la ha concedido hasta aqni pnra domar mi cor11zo11, ¿por qué 110 me la coneederá para sobrellevar con pla('er las 011¡.wstias del mouusterio? 1·: 1 ~L,rqués escuchó i-ucómodo estas palabrns, y lo de;,pidió vergouzosameole: µero Ln:s, co11ocie11do intimamente de que Dicis doblega los corttznnes c11a11do quiere, se retiró á su departameuto á hacer lo que hacen los santos en semejantes circunstancias: tomó lu disci- ¡il111a y, bañado en lág1·irnas y sangre, piriió á Dios lo que su padre le negaba. Encuutróle el )lurques un dia en csl e ia11to ejercicio, y, utónito y al rni~mo tiempef temeroso de resistir ú una vocacion tnn pl'ovocada como In de su hi jo, se rindió por fin á sus snnto:-; de- :-eos, si bien no le permitió su ejerncion sino <lespues de hnbf'r ido il l\Tilan á arreglar alµuuos as1111tos de fomilia. S. Luis se manejó con tan 111 de,tr,·za v acierto en esta comision, qu~ cauth·ó el corazou de su padre, al punto de hacerle retroceder de su primera r(•sol11do11. Mucho te eugaiwste, le dijo un di:i, si crei:;t.e que yo :;011sentiria cu tu determitwcion: pl)tlsa,·ús en esto enaurlo te11¡_{as vcin tici11co uilos. Sohreco- ~ido Luis al escuchar palabr11s t1111 inesperadas, se ar1·ojó ú sus pies~· con profu11<la hu111ildad le <lijo: ~o permita Dio~, amado padre y seilor, que ,o me o parte jamás de vu<~~fra voluntad. ·1·:11 t,,. dn sereis siempre obcd1 ·cido: os suplico ~i, tcngais á bien os represe11tc q' .Jesucristo me llama á ~u com pai1ia. ~1 vos 110 me pet·mitis entrar en ellil, eicrt.ame11- - te o:-; oponeis á su sa11ti.-iima voluntad. Estas pu labras hicieron im ¡,r1•:- io11 eu el co1·azo11 del :1111 rques: echóle los brnzo:.; ul cuello, harióle c:011 sus lágri111a::; y teuié11<.lole al)l'¡1zado, !-!ÍII poder arti~.:nlar palabra, al fin prnrumpió e11 estas Iristisimag ~oces: l:üisme abierto, hijo mio, una he rtda e11 el corazo11, que manara sa11gre por mucho ti<:mpo; JO te amo, y tú lo mereces; tenia fundadas eu tí todas las el'ipernnza,; de la fo11Jili11; pero e,;tils tan cirrto de que Dio:-; te llama! .... Ya no te del engn; vé, hijn mio, á donde t1·• lleva el Serior. U ~!arque:-; quedó d1•sl1<·cho e·11 ama1·go llanto. y Luis, aunque aflijirlo, se retiro á reuc;var su sucrilicio delante de u11 cr11ciH10. Parte des1rnes ú ~fontua, de dondt>, habiendo rruu11ciado su marq11e:-1ado e11 f ¡" '. ºr de s11 hermano Hodull'o, y despid1pnd0He Je toda 111 familia, se diriµ'ió á Homa, Aquí recibió la bendicio11 del B~ntn~10 Pontífice y se preparó para tnuufor cn111pletam<·nte del mundo. En c~te in s tan((~ supremo parece que oil-{o f'C'So1111r en el fondo del cornzon ?e Luis las nd:rnrns p«labrus que con 111ve1rnl ite c·or;q<! prnnuneió rl hijo de lsní, <·u1111do !'-ic· llt·ercalrn (¡ pelear <·01i el gignt1t1~ (;oiiat. ;.Y q11ié11 es csl1! lilist<·o i11cir1·u11dso que se atl'cve á ~11sultar los c~c11udrn11ps del 1) 1().'4 ' ' 1'\l11'? ¿fJ ui é11 es el m1111du, Jic1.: t.u~.s, iutÍir cu11ciso tamhicn, porqne esla marcado con el sello de su reprnbncion, quien e!'. para preteud1:r ,ducinnr y pe1·ller las tiernas almas de lo..5 jóvenes. escojidn escuadran del Dios de Sa11tidad'? El vie11e á mí con la espada de la va11ida<l, el escu lo de ltts riquezas, y la lanza de la l njuria; ,vo voi á él e11 nombre del Din:- de lnfi 11iílos que ha V<•rtido est:,s p, labras de amor: ::-'iuite porb,dos vemre ad me. l.o , e11C'eré y da, é ¡.tlo. ria al S ·rior de los •·.iéreilos y un ejl'lllplo in111ol'tal ü la juventud, cuya 1,rcte11sio11 me lle,a ti. lu ca1upulia. El pd11cipe de la casn de 31antna se ha hecho jesn ita _v la compafiia tle ,Je . sus tiene un modelo que in11tar, lle1.tó al mas al tcnrrado de la pcrfoe.cío11 cri~• tilllla y consumó :-U cari·ern siendo vi<'- tim,1 cie la cnridad. Luis lrn vencido al mundo co1uo David al gig-ante; pero el friunl'o d<.'I jóve11 jesuita 1·s murho mas espléndido y µlol'inso q11e el del pastor de Betlen. David se pre -e11ta donde el Re_y, y si bieu le o¡iolle al .~tllla resiskncia al principio, co1 •cl 11., e por en~wlannrle con sus mismos vestidos, v marl'h ,1 e11 medio del e11tusias1110 y estí111 ulo del pul•hlo; Lnis tie11e cp1<! luchar con el amor entraiwhle de su padre v de toda s11 familia, varios :-res. ObisÍJo, y príndpes influyen para hacel'lo variar de pro¡•ó,itn. David triuul'it en u11 i11:-;tante, Luis pelea t11dos los inst.a11tes de su vida y tri,mfa con su muerte, David vence á una perso11aestra1ia, Luis para venrer ul mundo st? vence á sí mismo y su e11e111igo <'S su propia persona. Las mujeres y t.odn el puehlo de Isral'I entonan un himno de glol'ia al ,e1H•e,Jor que llev1l en su manó la cab1 ·1.a de Goliat, v 111s vírgenes del cielo y los irngeles .v tndO!-. los jnstos unen sus dnlcisimas VOl'e!l n las de torio el orbe Católico y ca11tan nn concierto sublime e11 honor de Luis que se presenta a las puertas de la eterBiLiad llevando en su persona la imili?cn de Jcsus c,·ucifii·ado. l~I valor de Da• vid es prl'mindo c1111 sn de:.;p1,sorio con la hija del He.,, ." Luis está intima111e11te u11i<lo al 1·s µoso i111naculado, ill Dios de caridad, for111a1Hlo c·on él un consotcio dulce, ex.cdente .Y et.Prno. Scmi11aristns: Uahcis vi:;t.o l 1 ~randiosa figura de 1111 jóven como ,·..sotros. Os he abiel'to, bien que~ im1 erf,·ct:irnente, la<; pá!!inas 11ws hrillant,•s d,·1 libro de sn vida. A vo--;otros c,s fOl'íl imitarle. El mundo 1's pncn cosa purn atT<·- drar ú unn criatura i11t1·lig-c11t<· j' libre, que si hien pi-<a P11 la tiera. su• 111:radns ¡w11etran fo-; cielos . Los pin erl'S, lns ho1101•ps ." las riqur.zas, ht:· nq~d lo q11e se ltnma m1rnrlo¡ pero <'ó:uo t:.\.isten e:.;tos objl'tos'? C11ú1 e:-; su ori~rn? En el hn1nhrt : hay eslns tres pusinnt>s: la sen-=- su;.ilidad, la ambician ó :-Ohl'rl>La ~ la avaricia. A impulsos tic e,;1os rn ,lcficos principios h;, fnbri<'ndo eslo, lrcs ídolos: el placer, pi rli111:ro .' 111 fa11st~. El mundo pues está en vue!ltl'o propio <·01·azn11; él e:- el gi!!a11te 11 q11i<•11 debeis vencer, la monstruosa t'nhezn de este ~igante P.s la soberbia; la picdrn prcciosil que d,·b<•n dPsC'nrga1· ~obre cl~a es la hnlllilJad, la lin11da e:,; In gra<'lll que d :-\1°f10r os c·o11ecdcrri poi· h1 11wdincio11 del a11gélieo S. L11is. Empt•nad pues el combate; v1:11ced r11 el tiempo, ~ ~erei~ cornu11do:s eter1rnme11te en 111 glorJa. Á\lF.,, ANUNCIOS. Pur to<lo lo 110 fin11ado1GNACIO f:,,: ¡¡~t,l\Jlf,;Z. ~ ~@JO OJO.~ n<;imircs del Cuzco, rle la Fávrira cde Lucre, por IJlil)'Or ·'' menor l'll la pla1.a de la Villa1 tienri;1 n:º 101. :S .\J)'\J, GAHNJÉNlH ~ y C , , I T,1Pra:i',T\ nr·: «LA lGLFflL\ Pl '7m:\ ,\.,,. \'en· '.IL C. )1.-C.iHc de Jcrus11fe11, 11." ti[,'i

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