La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

2!.25 Y cual dulce cantar de gen te eu gen le Sonara siempre tu felíi hi::;toria. lUas, ay! no apartes tn mirada ticrua De la que tuya fué, grci venturosa, Sino a tu influjo, se derrame et1 ella De sa 11 tas gracias iucesa D te co ¡.iia. Esle es c.leco que en mi pecho se oye, Y tras las sendas ó empiuadas Ficus, Y el anchuro::;o mar, l.Jenigno escucha De este mi cauLo las humildes notas. Si no me es dado levantar mas alto l\li iuculta rima é incadcnles trcwas, , \qui en el alma, <le mayor presente Uu simple a11helo y fervoroso mora. Aquí en el alma alborozada, P:1dre, 1\auduleR mil ue melodía brotan Que torpe el lúbio derramar no puede, Que en sus e:;fuerzos su poder agota. Pern no es nada, si mi ofrenda es dóbil Cuando iuspirnda del amor se adorna, Amor sincero que étrnoblcce, y puro Que da esplendor á las oscuras obras. Tú que penetras de mi amor la fuerza, Y la pureza <le mi pücho ahondas, ~olo del alma cscucltarús el tono Tras lo insonoro de estas mis estrofas. Puuo, Díc-icmbrc 7 <le 1808. SECGION OFICIAL. NErúnucA PERfüNA.-Lúna, 13 de Novie:inbre lle 1868. Señor :Ministro de Relaciones Este- .riores, encargado clel despacho de Juslicia y Cullo. s. :\l. Aunque fué en mi poder Ju t.raseri pcion del decreto supremo fecha 2G del pasado Junio , no p111<le eontesfodo por halforme en visita y lrnbei-lo reeibido, como ern natural. cou nolable atraso de fecha. El oficio· de 1:JS., fecha 2ü do Setiembre-, foé dirijido á Puno, encontrándome, por enLónces, en la provincia &e Clmcuito v con direc.:cion para esta ciudad; le lie reciLido pue;:; por el anterior correo'. US. se digna reencargurmc la necesidad de la celebrneion Je un concuaso en mi Diócesis, ínc1icúm1ome que el actual Gobierno se haJla persuadido de los proficuos resulLados qne dicha meclic1a deberú producir, usí para fa lglesü.1, como pnra el Estador y, muy en pm·ticu1nr, pura los fieles de ese mi Obispado; y en conclusiou ~ue hace saber que me lo comunica con el fin de que me penetre d.el deseo que el suprnmo Gobierno tiene d.e la celehraóon del concnrso, en apoyo de las benéficas miras que lo animan á frrrnr de e;:;os pueblos. Sensil.lle me es ];acer presente al supremo Go1ierno la casi absoluLa jmposibfüclacl en que me ha1lo pma realizar clicho concurso: con un clero Jiminuto y en una Diócesis de tan reciente creacioIJ; la ce1ehracion cfo nn tone-uno, lejos do proporcio1iar lo· hicnrs qur. 1wtura1me11to se ]ll'Ometc S. E. prollucitiu mulcs gra- ,· .fsimos. Dejo ú lu a1ta pc11clrucio11 LA IGLESIA PUNEÑAe do US. el exúmen de esLe inconveniente, ya apreciado y lamen Lado por mí, como primer Obispo de esa nueva Iglesia. Ruego, pues á US., se Jigne manifeslarlo así al supremo Gobierno, revelúndole al mismo tiempo mi profunda graLiLud por el ceJo que despl ega para foyorecer, en la esfera ele su uccion, los intereses ele la Iglesia caL6lica. Dios guarcle á US.-S. JI. oJ!'l.·.~~ A.nltUlCl§lfO, Obispo de Puno.- (finnado.) REPÚBL1c .\. PERC'.\..'\.L -L/ma, 1Yoúembre 1G de 18G8. Al Sefior 1\foiislro de l~rlncionrs Exteriores , encm·guclo del J.cspucL.o d.e .JusLicia y Culto. s. 1\-I . Facul Lado cauónicélrnrn Le para a usen Larrne do mi Diócc~is, por Lres meses en cada afio, .Y pura l!]JOLir ó prolongar mi sop:-irncion de r11a, Loda Yez que promedie la nLi]iclacl ele mi Iglesia, he- emprendido o~te viaje, como emprendí el an Lerior, eu el año proximo pasado. En nrruel, obLuve la organizacion <le mí CaLil- <lo, que, hasta enlóncés, no obsLant0 mi::i reclamos. oficiales, aun no se lrnbia orgauizndo; y pude conseguir Ja cesion ele un local para mi Seminario, que, erijiclo sin mas auxilios que los _u.el Cielo, todayfa en su pobreza, tema que erogar cada nño la suma ele trescien Los cü1cuenta pesos, como merced con<lucLÍYa de la casa que ocupaba. Ahora, resolYí aceptar por seguncla vez las molestias de un viaje largo .Y peno30, esperando realizar por comple Lo hs necesidad.es de. mi rrncien Lo Diócesis; de esa po1Jre Diócesis, que earer.e ele todo recmso puesto que no se le proporcio11aron, nl ser erijida, ni siquiera los elcmonlos mas indi spensaLles ú su uueya existencia. ::fo fur solo esle mi propó:-.;j lo, sino que, inlcresaclo romo Pastor en el bien gonerul de mí grey, deseabc1, como lo ::ndÍ<fllé a1 snprr1~10 .Jefe del Estallo, que fuese atendido el hospit;:i.l de Puuo deficiente de rentas v cnsi mino ·o en f:U parle rnaLerü.1j; rJl1e se mejorase el cenwnLerio general de dicha ciu<la<l, que se pro,·eyese ú mi GaLeclral de los pan1111C'nLos y útiles nec(~snrios -para la colehrncio11 de los DiYÍIJO' Oficios. Cuusa les eran eslas bnstantc podnosns pnrn hacer uso ele} rlerccho f[UC los Cúnones me oLOI",!~:aban con taD la mayor rnzon, c-uél~Lo q~e, JrsJe mi aníbo ú e.su })iócesis, l1c Lrnlnclo, á l~jos grncias, de cumplir mis deberes en lo que me ha siclo posible. Apelo al testimonio de Lo<l os mis diocesanos, quo mo l1an vi sto rralizar por completo la Yisi la yH1sloral, secundarla en parle y lru bujar sin desc-a11s0 por el bien no solo 1·s11í1·itual sino aon Lemponü ele los 11twblos r:onfindos it mi -vigilancia de padre y de pastor. :\fas, h<- a1111í, qnr. por un Jecrrlo t·n¡H·emo, llcguJ.o ú mi co110c:illlic11Lo Üe :;1mcs ele ¡_iJgunos diJ:-.; <le su 1n·omulg:icion, me veo compe1ic.1o, romo Obispo ausen Le de mi I)jócesís, para regresar a ella <<en el rnéls breve término)), por cuan lo: <<los debe- » res inherentes al Episcopado rxi1) gen una asíJua consugn.wion y )) eo11síanle vigilancia para qne no )) se desvirLüe la moral eYangélica ) ni se relaje la disciplina eclesiúsLica .n Lo que m.ns lncónicnrnente espresado, equin1le ú una severa reprension hecha ele un modo solemne y püblico, en YirLucl de la grave falla de negligencju en rl cumplimicnLo de :.1ueslro cleLer pasloral. Scfior l\linj sLro: es preciso carer.er ele todo sentimiento de delirndcza, para no espr,rimen lar en este caso uua honda pelln, u11a angostia profunda-pe11a y angnslia c1ue nrnnentan na LurnlmertLo desde que el supremo Gobierno sabia el abjeto de mi venida, ofreciéndome aeojer ki~ jo su protrccion las peLiciones que pe11saba hacer-pena .Y angustia•que rcagrnYan tan lo mas la amargnra de mi corazon, cüa11 to que observo que la forma 0mpleacla para compelerme 110 es la que poclia haberse t.sado. Una noLa pasada al JHelropJlita110 rara que éste me estimulase, si a<'aso no LeIJia causal can6nica rara faltar ú la residencia, habria sido lo naLural, ya que se quería nrnnifcd.ar faHa ele conocimiento de esas c;:,usales. Oh! es rnnv triste la condicion de un pobre Obispo caLólico, es indescifrable su si Luacion en .la época actual! De un lado tiene Jos c{rnones que obedecer, de olro las lPws ciYiles, cuya observancia se le exige, aun en. el caso d.e oposicion con dich os cánones. De una pmLr, la pulabra siempre fija y rerlrra de ]a Iglesia que. <1ehe escucliar; de. oLra, el mandalo ele la auLOJ'i<lu<l lempor-a], que, espresado alg·nnas Yeces con ambjgüeclu<l, j nspira rece]o y pone cu L~rLura lo cotÍciencia. T~,l ocurre con el dr('reto s11prn110 ú qne aludo: en rl c,onsiL1rra11clo 1.0 se exije <le 103 séüores Obispos <cuna así- >> d11a conssgracion y c:ouslante YÍ- >) gilancia para que no se clesvirtüe )) la moral evangelica ni se relaje la )) d.isciplim.t de la Igl(..lsürn, en tanto que lo::: arLículos del decreto ·imponen la durn oh]igncion de relajar esa rnismn disciplina. Colorados en lrm rJnro conflicto ¡/ehcrernos los OlJispos, en eoneienc!a, anlep~nr.r bs leyes <'> prese6pc-101ws c-1v1les ú los <:Ctnoues y le,-es Je la Iglesia9 ¿nos seI"ia licilo, 11or ejemplo, aceptar Jo mandado por el arliculo scs:i;uuclo de1 rlr,creto alucEclo, en el (}~lC se exige llel Ohispo rf dé cuenta al GolJierno dd resu] Lado de sn Yi:-.;il.i pastoral, sienc1o muchos de los asnnlos que en ella se ofrecen purnmenLe de conriencia? Ent.ouccs, perrníla.seme dreir]o, 110 dehcriúrnos 1lmn¡11·nos Ohispos de la Jg-lesiGealúlic·n, si1w clP fo ~gl rs iu ilrl E~lDllo, de lo f(tH' r1·:-:ul lnri:1 gue nos l1ahriumo;-; c•r¡¡1~tif.11 ido , pura y nrln111 r 11te, eJt 01Ji"¡10~ 11roh:;ln11t/. eonSPJ'YuJH[o si11 <'lllhq.::o r l ridil"11Jo di :--f1·c1z tb c·<1Lolic·i .. 1110. (.,uic'l"C' <],,: - c-i1· (11ie un OJJ ;spo, eu la! -~upuc:.,[O, clebcr1a rrsoh·erse á "\Tv1r en eutredid10 perpetuo con su conciencja dispuesto siempre á someterse, án~ tes que u 1n Iglesin, ú la direccion q' le marc?se la autoridad lempotal. ¿Y c:onc1bc el s;ñor _Ministro, que un Oh1spo que as1 olY1da su carúctf? sagrndo y su~ solemnes comprom1sos parn con Dios, serú en su condicion do cinclucluno, mejor y mas fiel sübd.i to del R-,lado? El que Yiola los deberes que emanan de su con.. ciencia religiosa, Yiolar,1, por esto mismo, :y con mayor focilielad, los qu_e le impon~a su concienciu pohL1ca. Hé aqm por qné toda humillacion al episcopado afecta, de cerca 6 de lejos: los respetos v consideraciones qne se merece 1¡ au toriclad. Lemporal, en una sociedad católica. El ciudatlano que no respeln ú la Iglesia, ménos respelurá al Gobierno-digan lo que qnierao los utopistas modernos. Entre la n to, rodeados así por Lodas parles de clificultacles, rrue desJe luego no s_on ni , uan sido creadas por 1u Iglesia; cuando parece que hubiera empeño en hacer perdm•able esa siluacion, asaz anómala, é inareptable, pt1esLo que, aun mandada la celebracion 'de un Concordato por una ley especial no se lleva éste á cabo,; teniendo que optar algnn partido, oplaria primero, aun lacerandb mí :cornon pa:sLornl, por la renuneia de mi Diócesis, desde que es casi im~ posible, por mucha que sea la de-cision de un Obi:;po, l'ealizar el hien eu el órden rehg;ioso v mornl, sin tropezar con obslúculos"insnper.ahlns. Yo 110 rp.áero, se.flor Ministro, 11i truirio11ar mi conciencia, ni dur 1110ti vo pura que se me tache con el amargo epíteto de insu)lOrdinado paru con la autoridad Lemporul. No quiero ni sufrir heridas profonclns hechas u mi clignida<l, ni esponerme . ú ser c1·ilicado por los buenos y leales rutólicos, como follo de ]a suficie11 Le energfo r.ristjana pn1·a sostener los derechos del Episcopado, que son los <lereclrns de la I'µ;leHia. Termino, ·señor ~linisLro, manifPslando á US., pant c1ue ]lp,gne á conoci111ien to del supremo Go1.ieroo~ qne, uo halJúndo:,e agitada en Jo menor mi concienr'.ia, por 1n transitoria y ütil sepnraeion de mi Dic'wf'sis, pieuso perrrn.1ncc:eren la capilal hasLa tan Lo que, ü otlonga lo que pretendo en foyor de mi Iglrsin ó me persuada Je 1a jmposibifüla<l t1e realiz.ar Lal prelension. PuPde, pnes? el snpremo Gobierno queJm· tranquilo por la parte ele responsahilidncl que cree nfectarle; así me lo prometo do Ju sinceridad Lle su fó caLúlica. Dios guurJe ó "CS.-8. M. .i:1·,1.:-w A::n:auuu;ro, Obispo de Puno. -{jfrJJzado]. REP(nLICA P:nnvA-:-.:A.-L/ma, }forfrm7we J 7 de 1868. S6.ior ~Iii1istro de Rclncjones Estrriorrs, enrc1rg·nclo del despaelrn de .T usLÍC'Ja y Culto. S.M. Ten n·o el honor ele remi Lir ú tS. o

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