S.!225 g-fas, todas las transformaciones ñ que lrn sido sometida la sociedad u11i,;ersal, · lo que prueba su ~rigen diyit10. ¡Qué espectáculo tan grandioso está ofrecieudo Homa en estos dias! Apesar de · los auun<'ios falsos, de que reí11;1ba el colera <.'n la ciudad elerua, de los rumol'e-, óe la muerte del Papa, de las aÍnenazas del iumnudo tit ¡rit ero Garibaldi, y otras mil patrnñas inventadas para amenguar el carácter solemue de Jo que s~ hace .V se prepara por Pi@ lX y los Prelados de la Jglesia Católica, han acudidu ya 4SO Obispos .Y 4G C11l'de11ales al fl¡¡mamientp del Papa. E11 su deredor se han ag-rupado taml.iien mas de 5,000 sacerdotes y cien mil extra11g·eros, que durante la ceremo;iia de la canonizacion, dice el Monitcur del gouieruo fra nces, han aclamado al Papa, al. sucesor ~e Pedro, con entusiasmo indescriptible. Sin µasion puede aseg-urarse, que la~ tiestas ri-lif!;iosas de Homa hau eclipsado á las esplen<leutes ' recepciones de los poteutados del muudo en · París y a todos los atractivos de la Exµosicion ÜlliVPl'Sal. Dice El Telegrafo, que á pesar de la enorme afluencia de rxtra11geros, eu la fiesta de San Pedro ha reinado órdcH admirnble y calma perfecta en la ciudad y en la Basílica durante la procesion y la solem11idad. No hay mas pormenores todavia. Por separado remito a U. la nlocucion promrnciada por Pio JX en respuesta á las fel _icitacioues que le fueron di rigidns el di1:t universario de su elevncion al pontificado. Sin embargo, reproduzco aquí el siguiente estract.o de u.n diario para satisfacer cuanto antés la a11siedad de st1s lectores. Pio IX dijo: «Acept~ gustoso los votos que son espresados otra vez mas. El estado y la situacion en que se encuentra hoy la sociedad son tales, que si no debiéramos contar con mas apoyo que con la fuerza y los auxilios huma11os, bien podríamos abandonarnos al dolor, á la tristeza y ál mas profundo desaliento. Una porcion de principios falsos contribuyen hoy á subvertir todo órden moral; y entre estos principios hay sobre todo dos que prevalecen y se emplean en la perturbacion universal; son un supuesto prng-reso y una llamada uuidad que iaccsanteme11te se pregona.» «Se quiere hacer creer que estos dos principios, aplicados a la sociedad, traerán a la tierra la felicidad del Eden; pero asi como en el Eden fué el orµ-ullo humano causa de esta falta fatal cuyos tristes efectos duran siempre y durarán hasta la consumaciou de de los siglos, asi esos principios que no tienen otro origen que el orgullo del hombre, solo puede producir consecuencias análogas y profundamente desastrosas. No puede haber progreso sin religio11 y s"in moral, y en balde se busca la verdad allí donde ·domina un egoísmo impudente y· donde ya no hay caridad cristiana. «A mi, a vosotros, ministros de Dios y mis cooperadores, á vosotras, almas rectas y piadosas, os toca combatir los falsos principios que pervintrn la generacion actual, disipar las densas tinieblas por entre lus cuales camina el mundo, del mismo modo q,ue Moisés conduéla al pueblo elegido a traves del de- , sierto, bajo la égida de una· columua de fuego, que difundta In luz durante la noche y una nube' que templaba el escesivo ardor de los ravos del sol. Ya he levatllado la voz al publicar Olla En<'iclicn, que contiene una série de proposiciones condenadas, que se co11oce11 con rl nombre de Sytlabus. Confirmo enteramente e1-,a Enriclica y la ratifico en esta solemne o:rronstancia, Levanto los brn~ zo~ hácia el Seílor y ruego á Dios que conceda su gracia y su auxilio á todos los q.ue combaten por el triunfo de su Jglesia y de su ley. Vo~otros todos, sostened mis brazos á fin de que 110 Pe cansen en la ple~aria que dirijo á Dios por la victoria de su pu1:blo, como los sacerd,,tes tenían levantados ni cielo los brazos de Moisés, que pudo así con su oracion, sostener la lucha hasta el anochecer y obtuvo a los hebreos la víctoria sobre sus enemigos . ,, LA IGLESIA PUNEi\A . «Oremos . y espcremqs; esperemos con unn grande confianza que Dios tendrá a bien concedernos, a mi su iudigno Pontífice, )' a rns• otros todos, que veamos el _triunfo de su Iglesia y la vudta dt~ la sociedad, a esos principios cuyo abandono la ha co11ducido ú la deplorable situacio11 en que se encuentrn. Pidamos a Dios que conserve su ciudad e~co¡.óda libre de toda peste moral y flsica; que la preserve de la ¡.ieste moral, es decir de los folso1> principios que se procura hacer penetrar en e lla por todas las vias de la astucia y de la viole11cia, y que la preserve tambien de la peste física, apartando de ella. en su infinita misericordia, toda calamidad material.,. «Y á fin de que nue!->tros votos y plega-' rias sean proutamente escuchados ruego á Dios que los bendiga. ¡Oh! ciertaa.1e11te que los beudecirá, porque no tienen otro objeto que }¡¡ exaltacion de su Igles,a; los bendecirá, porque tie11de11 á la estP-nsion de su reinado en la tierra, á la sautificacion de las almas, á la destruccion de los falsos principios y á la vuelta de la sociedad a su Jglesia. Benedictio Dei omnipotentis, &a.» DespuPs de estas pa labras dice el corresporn,al de la Unita, un Amen solemne fué proferido por todos los asistentes, profundamente conmovidos. En el consistorio celebrado el 26 en el Vaticano, su Santidad ·dió el capelo al Cardenal de la Lastra, Arzobispo de Sevilla, y pronunció otra alocucion manifestando su gratitud á los Obispos por la prontitud con que habian acudido á su llamamiento v su adhesior1 profunda a la Saut~ Sede, y prosiguió en estos términos: · «Nada mas di~no de alabanza que e1 es- «pectáculo de la unidad de la Iglesia con mo- .. ti.vo de la canonizacion de los mártires, que «hao dado su vida en defensa de la Santa «S ·de y de la fé católica. Nada mas bello «que este alarde de unidad, al celebrar el .. centenario del martirio de los principes de «los Apóstoles en nombre de todo el Universo "católico. En presencia de tal union, los ene- "migos de la Religion Católica deben quedar «convencidos de la fuerza y vigor inmensos "de la Iglesia Católica, y reconocer a1 propio «tiempo qué equi vacados están los que la de- "claran vieja. Esta u1lion de los Obispos con "el Vicario de Cristo;··aumentara mas y mas «la fortaleza de la Iglesia.» Su Santidad ratificó la condenacion de los errores señalados y anatematizados 'en su alocucion del 29 de Octubre de 1865 y anunció que deseaba convocar, tan pronto como las circunstancias lo permitan, un Concilio ecumé_. nico para que rep11re los males que abruman á la Iglesia, é indique los remedios oportunos y necesarios: «Confiemos, nfiadió Pío IX, en .. qne la Iglesia, formada en batalla fOmo una «legion, confundirá a sus enemigos y exten• «dera el reino del Cristo en la tierra.» El anuncio de este Concilio universal ha llenado de Júbilo á los Catolicos, pues están persuadidos de que la Iglesia á la par que demn:--trará la inmutabilidad de su doctrina, sa- ' brá dar impulso y saaa direccio.n a las ll'ndc~ncias y aspiraciones de los pueblos. Y en efecto, si se recuerdan 1os resul lados obteni dos en todos tiempos por cada uno de los Con• cilios ecuménicos) habrá que 'reconocer su utilidad relativa; pues esos Concilios han contribuido mas que ninguna otra cosa en la Tg-Iesia á confirmar la fé, á combatir las heregías y los , cismas y á mejorar . Ja disciplina Eclesiástica. · Se dice que el próximo Concilio general se abrirá el 8 de Diciembre de 1868; que su program;:i nbrazará particularmente diez y siete cuestiones y que en él se confirmarán con toda la autoridad de la Iglesia Católica·, divnsos principios esencialrs negados por varios gobiernos; este programa será enviado en forma de circular á todos los Obispos del mundo católicD. .&ti Como doc~men~o curioso en 1a actualidad, p'1ng-o a .c.ont1nuac1on· la serie cronológka de los Concilios generales habidos. J. 0 ~I Concilio de N icea, en 325, contra los arrrnnos. 2. 0 El Concilio d_e Constantinopla, en 3~ 1 contra los macedonios. ·:LO El Concilio · de Efeso, en 43 l contra . :Nestorio y los pelagianos. i. 0 El Concilio de Calcedonia, en tl5 I contra Eutiques. ~-~º . El Concilio segundo de Constantinopla, eu vü8. . 6. 0 El Concilio tercero de Constnutiuopla, en ~80 contra los monotelitas. 7." El ~oncilio segundo de NiceaJ en 787 contra los 1eonoclastas. 8:. 0 El Concilio cuarto de Constantinopla, en 809 contra Focio. 9. 0 El Conci!io de T.etrnn, en 1123 pura arreglar diferentes materias de disciplina. 10.º El Concilio segundo de Letrau en 1 f:.rn contra Arnaldo ' de Brescia. ' l 1 °. El Concilio tercero dt Letran, eu 1179 sqbre disciplina. · 12. º. El Concilio cuarto de Letran, contra los albigenses. t 3. 0 El Concilio de Leon, en 1245 contra el Emperador Federiro H, autor del célebre libro: De tribus impostoribus. 1 /4.:0 El Concilio segundo de Leon, en t 27 4 para la reunion de los griegos. 15. 0 El Concilio de Venia en el Delfinado, eo 1311. contra los templarios. 16. 0 El Concilio de Pisa, en 1409 contra el gran cisma de Occidente. l 7. 0 El Concilio de Constanza, en l 414 contra los husitas y contra tres antipapas. ) 8. • El Concilio de Florencia, en 1429 para la segunda reanion de los griegos. · 19.0 El Concilio de Basilea, en 1431, que despues de doce años de disidencias terminó con un cisma. 20. 0 v último. El Concilio de Trento, de 1545 á 1563 . Se espera con impaciencia no solamente el texto de la alocucion de su Santidad, sino la respuesta y felicitacion de los OLispos reunidos en Roma, que al efecto nombraron una comision encargada de redactnrla; compuesta en la siguiente forma: 4 por Francia, 3 por España, 3 por Austria, 3 por Italia, 2 por I,ng1aterra, 2 por Irlanda) 2 por Prusia, 2 por Portugal, 3 por la America dd Norte, l por el Brasil, l por Méjico, y 3 por el Oriente. Háblase tambien con bastante insistencia de una súplica, fechada en el sepulcro de los Santos Apóstole:-;, que el episcopado dt>I orbe J catolico piensa dírjgir á todos los sobera110s y jefes de gobierno, para señalarles los horre11dos estragos producidos en todas pa rté-1-, por las malél's doctrinas, . los peligros terriblP:- que amenazan · á la sociedad, y •, pidiend,des en nombrl:) de la sal vacion de sus tronos y de la misma !,ociedad, que procuren, mientra:, todavia es tiempo, poner diques a las olas revoluciorrnrias que se desbordan po_r doquiera. Pondré punto a las noticias de Romn en esta carta, manifestando que, durante la oc- 1 tava· de la solemnidad de los Apóstüles, se celebran muchas fiestas , religiosns y populares, alternnndo en los diversos lugares que fueron santificados por 1os trabajos. los padecimientos, ó el martirio de Sau Pedro y ~an Pablo. Ha habirio qu~ l11mentar recie11temen~e graves desórdenes en Birrnimrham, una de las ¡.rrandes c iu dades manufactureras d~ lnglaterna, motivados por las µ-roseras predicac·iones de un emisario protesta11te contra el catolicismo. Este emisario, llamado Murph,v, es un apóstata irlan<ies que hace algun tiempo recorre la Inglaterra, esparciendo por donde pasa la calumnia y el odio c;iontra la íglesia y los Católicos. En varias ci11dades h11bia provocado ,va turhulencias y no podía mPnos de provoca r las t ambien en Brimingham, doude la pobl acion obrera se compone en gran parte de Ca tólicos. Para que se vea á que cxcc-
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