II1. Dcrnos, por supuesto, hijos mios, que la sinceridad ha sido uno de los· caracteres muy especiales de todos los que se han exhibido como patriotas desde el año 21. ¿ Por qué sus esfuerzos, s1.1s fatigas, su sangre misma, solo han producido trastorno, y desolacion? Ninguna causa produce efectos contrarios á su naturaleza; ningun principio enjendta consecuencias opuestas á su esencia. Estudiemos pues el secreto de nuestros males; y desde luego, hijos mios, desechando como riJícula y pueril la razon que algunos aleg:m, para disculpai- nues .. tras aberraciones, diciendo que a1111 nos hallamos eu la infancia <le nuestra vida política. Tomando por 1o se .. rio esta cuestíon ¿no es verdad que desde el año 21 se Yiene trabajando por descatolizar al Perú? No permita Dios que yo ealumnie en este momento, dos veces solemne, á los fundadores de nuestra independencia, pero hoy mas que nunca, es preciso ser francos. IY. Todos convienen en que el Perú es una de las naciones que reune mas elementos de bienestar y felicidad, y los ciudadanos juiciosos é~t~n acordes asi mismo, en recoriocer ·como causa inmediata de sus desgracias, el egoísmo de al g unos de sus hijos. Mas ese egoisrno ¿cómo, ó porque medios se ha revelado? bien han podido los inciitos padres de la Patria pensar en sus propios inter eses, sin que por esto déjase el Perú de marchar por las vias <l;l progreso y felicidad; pero es que desgraciadamente ese egoísmo tomando proporciones colosales, funcionó co· mo to<la pasion funciona, ejetciendo hostilidad contra sus adversarias: y como quiera que. el enemigo jurado de toda pas1011 ruin, cuai es el egois-· mo, es la doctrina católica, era muy lúgic~l y natural que ei Catolicisrno fuese calumniado y perseguido: era consiguiente, que sus doglilas,, su moral y su di scÍplina sufrieren un rudo ataque, y que sus ministrns fuesen tachados de fanúticos y oscurantistas; de aqui los esfuerzos mas ó menos <leclara<los para divorciar á la religion de la patria; de aquí ese empeño necio por arrancar del corazon de los perna.nos s,1 amor y respeto it la Iglesia Cató1iéa; d€' aquí en fin el afatl el e protestantizar .í la Nacion iWruana, es deciT de trasladará la aut oridad política el tremendo poder LA IGLESIA PUNEÑA. - sobI'e las conciencias, ehvilecien do asi, lo que tiene el hombre de mas noble, Jo que le hace conservar su dignidad, lo que sírve de única garantía para mantener ilesa su libertad moral. Y bien ¿que hasucedido SS? ¿cuales los resultados de tan necia ptetension? V. Los cimíentos del edificio social se encuentran conmovidos: las revoluciones se succeden: cada una de ellas , viene ofreciendo síntomas mas y mas alarmantes, y el principio de autoridad, elemento indispensable para el órden social se halla hoy completamente desprestigiado, o el poder tiránico ó la anarquía, pero una anarquía desecha es la alternativa en que se ha colocado la vida del pobre Perú. No precio de político SS. pero sí, me glorio de ser patriota, por que amo á mi Patria cuanto puede amarla el mas abnegado de sus hijos; por eso, en vista de este cuadro desgarrador, he manifestado siempre mis angustias, mis temores desde la cátedra sagrada, como lo verifico ahora entre vosotros á quienes amo muy tiernamente en N. S. J. C. YI. Señores: cuanclo el hombre no mi~ ra mas que la tierra y la vÍda presente: cuando todas sus aspiraciones apenas son medidas , por el radio mezquino del tiempo, sus tendencias se estrechan, sus afectos se degradan, y su corazon envilecido pierde hasta el instinto de su propia dignidad. Es preciso que haya para el hombre inmortal, intereses igualmente eterno&, es indispensable, que exista para su corazon u 11 estímulo que se halle á la altur,t de su wnstitucion moral, con este solo elemento todo cambia en él, su patriotismo es desprendido y abnegado; no busca pre_ cisamente su bienestar, sino el da la Patria, siquiera sea con perjuicio de sns propios intereses, pot que ante todo, mira el deber. ¿Qué puede im~ portarle la ingratitud de los hombres, ni que vale para el, lo que sue·- le llama1~se desengaños ¿acaso se ha: mostrado patriota, por' medrar tem-. poralmente? ¿acaso hizo sacrificios,con la mira <le recompenSárselos superalnmdantemente? ¿acaso pensó en s'i mismo antes que en el bien de· la Patria? Ved aqui Señores, lei que gana el sentimiento patriótico, cu ando se halla inspirado por la religion, y ved por esto mismo cuan necios se muestran muchos políticos de actualidad, cuan-- do han llegado á concebir, que es indispensable divorciar á la Religion Je la Patria. · VII. Bien sé, que las teorías modernas están en desacuerdo con estos principios. Pero ¿qué importa una teoría por bella que sea, cuando los hechos pronuncian contra ella su fallo tremendo? ¡Oh vosotros todos los que infatuados por una política pagana, solo aspirais á resucitar en las sociedades modernas los tiempos de Mario y de Sila ¿quereis decirme si habeis pensado seriamente en sus consecuencias? exaltais el patriotismo, mientras deprimis la religion! cuál será el resultado? pretendeis parodiar á la Roma Republicana, deseareis tambien para el Perú su mismo fin? aspirais á realizar entre nosotros los hechos heróicos de Lacedemonia y de Esparta, está bien, pero ¿lo querreis, á condicion de obtener los mismos efectos? desde luego yo entieu<lo que vosotros contais con_el contingente de buen sentido, que habeis adq uiticlo merced al cristianismo, 1m1s ¿no reparais que esa amalgama de elemen" tos heteroge neos, Cristianismo y Paganismo, jamas podrá r ealiz,ar sinn monstruosidades? y lue "º· si por lo menos hubi era ig ualdad err la pro· pbrcÍon con que mezchis estos el-e· mentos, pero no, vosotros dais siempre la preferencia al Paganismo, otorgais á sus doctrinas el calor que ciertamente no tienen, las suponeis llenas de sabia:jvital, cuan<lo han sef· v~do para dar muerte i mas de una; sociedad, las juzgais id-oneas para rea.: }izar la civilizacion y el progreso, siendo un hecho histórico que eHas mantuvieron á los pueblos en la barbarie hasta la predicacion del Evangelio. ¿Qué esp~·de de política es la vuestra? ¿cómo la caliHcaeemos? ¡ah! ¡sensible es que no hayais nacido sigfoSi hace! y mas sensible todavía q ne hayais aparecido en el sig1~ X IX. y en: la pobre sociedad Peruana. VII. Hijos mios: sin e·l elemento religioso, ias instituciones, sociales, ni son legitimas ni pueden ofreeer verdaderas garantías para el ciudadano. E~a doctrina, que algunos polÚicos' modernos han adoptado, en virtud de la. cual declaran eon cínica impudencia, que el E'stado es ateo, y que por Jo mismo nada mas racional que la admision de la tolerancia, es uua doctri~- na disociaclor:1 y absurda. Los Estados no
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