La Iglesia puneña : órgano del gobierno ecleseástico de esta diocesis/Título posterior : La Iglesia Puneña periódico semanal. órgano ofial del gobierno eclesiástico de la diocesis(desde N°37)/Título posterior: La Iglesia puneña: publicación eventual. órgano de dcoumentos, doctria y hechos (desde n°180) - Año Nº1-18,/Nº19 Ene 12/Año 2-Nº2/Año 1,Nº3/Año II-Nº 23-51/Año III Nº52-79/AñoIV Nº 80-99/100-116/ Año V-117-136/Año VI 137-148/Año VI Nº149-172/Año VII-Nº175-184

1 'todo, para que poclais d~rir con el Apó3- , 'tol i°-Jm·tatm·es 1nei" PStoz'f sú:llt et eJo ' (Clzr/stt'. Bu.en ejemplo, para quo vues- .~tru.rmlu1mJ fructifiqm', recordnn<lo aquen lla sen Leneia de San I::;jdro. Saderdutt"s 'tJ'Jr'(ÚcaC/o operib{{S cmy1rmanda est üa · :út quod docat 1,erbo 'Ú1struaí lxernplú." .1. ro es esto lodo, v á fin d.,~ estimular á sus párrocos á cumplir dehícbmente su grandiosa mision, inicio á los dos mesrs .de permanencia en esta Diócesis rn visita pastoml, que solo iuterrump:io por anunciar á los fie!es de esla capi tnl. fo palabra de Dios, durante el Jubileo ssiulo, 1a misma q' no le ha sido posible p:oseguir. por la estacion de aguas que acaba de terminar. A] go mai ha hecho: salvándolo todo hu dado dos semanas de ejercicios es2iritna1r:s, sogun el espirit.u dd glorioso Santo, lguacio de Loyob, á los que son los coopera<lorrs de su ministerio apostólico, sin desentenderse por esto de exponer e:1 su catedra], todos los domingos del año, el santo Evanaelio. . ~ o Cuando tantos esfuerzos, y muchos mas , que debemos silenciar son desconocidos por nuestros legisladores, y no son parte para poner á cubierto al que trabajosamente los realiza, del tremendo anaLem~ fulminado por el H. Casos contra el Episcopado Peruano ¿qué podemos esperar? La recompensa de EL que todo lo conoce y da á cada cual lo que merece, segun sus obras. Esla esperanz::i nos alienta, y ha de confortar á nuestro Ilustrísimo Prelado, ~ara seguir derramando pródigo, y no obstante la ingratitud de sus conciudadanos, los beneficiosos frutos de su salvadora misjon. Despues de esto, que se nos perdone, que por honor del Departamento nos ocupemos del H. Diputado por Lampa, Sr. Luna. Este representante, de quien teniamos fundados motivos para espnar que con5ecuente á c:;us palabras supiera defender con teson la Religion que todo el Peru profesa, tuvo 1a lijereza de decir al fundar su voto en favor de la «tolerancia de cultos», que asi procedía, porquo «esa era la opinion de su Departamento.)> Nunca antes de ahora, habíamos dudado de la veracidad del H. Luna; pero al recibir como suya una expresiou q~e tan opuesta es al modo de sentir de su religiosa provincia (negamos al Sr. Luna la facultad de expresar como Dipulado la opinion de su Departamento), y hasta nos atre':emos á_de?ir, no sin pruebas, á sus propios sentimientos; lo declaramos con dolor, experimentamos en nosotros mismos- una tremenda lucha. y nos preguntamos-qué? tan pesada es I~ atmósfera de la sala de sesiones del congrPso, que hace a los hombres decir lo contrario a la realidad, que los vuelve inconsecuentes con ...... ? Quisiéramos continuar,_ pero que se nos dispense, porque. cu_mphdo el deber · de periodista3, la amistad nos impone el silencio. Al ocuparnos de estos dos incidPntrs de la cuestion «Tolerancia de cultos}) rio hem0s tenido otro movil que el d; impedir queden impunes los desacatos hechos á la verdad, con mengua de lo qilf' runc-:J tnl¡:'lrarPm')s ~f" of'Pnoa ('íllumnioSctmPuLe; y gloriándonos del lriunfo epi. 1 ol.,tuvirnos el 2 del prox1mo pasa<lo, rr pAtimos P.ntusiaslas El hinino d..,l ag r3de cimiento al s~,fiur , de quien somos el pre dilecto pueblo. ERRORES DE IMPRENTA, Una vez mas, y desrues ¿,., un larg resnello, nos consa rrra el cd,~ hre c,Ca l cnchimac>> una bu~~rn uarte de su ulti ma .Y nead~mica corrr;pondencja, para p~Vmdose t ras de los <•Prrorrs de irnpren ta>, 1 (pobres cajist.ns del «Pro.~rr>so•>), 110 cont ·s tando, por supnesto, u no solo d 11 nuestro rargos, y ma::; bi~n, hnriéudose Pl sill ore ja::3, resp~cto de 1a polt'•mi,·a a quE\ lo 111~ mos relado. Ya se ve ¿como rra , posibl q' al qu,3 do,n,:na, com.,'J únz'co s '11 ti ►nfrnto el dr·st'-o dt· conoctJr la VPrdad, lP fupr• dable dPsrrncler hasta di.sc-ntir con los qn ni cornprendPn el altísimo úHoma cnn qu tan grnmaticalmPnte expresa sus eleva uísimos concPplos~? Sin embargo d~ esto, y arriPsgándo1 todo, nos permi Limos Pl honor de pre guntar á nuestro temz"ble contrt'nranf,e, . son t.ambien errores de imprenta, los qu á con lÍnuucion se indi r an, al enladns co la confianza de que el sabrá em,eñar ' que no sabe. c<Lo úni('o que aronsPjamos á nnrs tras anla~onJstas acerca de estas ¡mlabras es que, si por alguna dr, arp1"llas PYPn tuali<lades de que nadie está JihrR (lo que v ..le_ la Pxperieucia !) µisun, por dps.-2.-ra<·Ía suya, los umbral r s de una taler77a, nsf n allí con la frecuencia que quierw1 Jos 1/rminos con que nos cal(flqaen .)) Nosotros habríamos dicho: calzfiran, prro no ha_v que hacer caso de prqurñ0cPs, rnny nH1S cuando este es un error de imprenta.- Adelante. e<Si apclaramo3 á Pstos s0ñorPs SP,g"Uros estamos que un solt->rn11e s', l<'s tuparia la boca (que piropo! ) para quP , o Yll<' lvan á insultar al que no ha Ji. clw mas qne referir un h,echo (rs eslo prosa o Yerso?) acontecido en públic·o.» -Cualquiera habría c.licho: ... seguros eslamos de que... : ............ para que no volv·~-,sén á insu1tar &. Pero, quiá! 110 Jrny aquí sino un error de imprenta; y por otra pnrtP, dnna siada nimiPdad es precisa para observar las reglas de sintáxis r.astellana. Despues de esto, y parn coutf'nlamiento de nueslros leclores, vamos á ofi<'<'erles el siguiente trozo de iuimitable y sabrosa literatura, quR da á su at1lor el indisputable dereC'ho <le presidir la «arademía de las academíasn qne él mismo forj ára. «No queremos (y va uno) nosotros referir los hechos á que aluden porque tendríamos que dPcir}"s wrdadrs tan amargas qu& les ca nsarian lí"rribles jaquecas (con qué grar>ia se apea por las orejas!) que les queremos (.Y Yan dos) eYitar. No queremos (y ·fan tres) &. & .» Mucho mas quisiéramos (y niPguen los médicos la realidad del contagio!) decir, pero en 1o hacemos porque nos acompaña la conviccion de qne primero se drjnria d 'sollar <Calcuchimac)), qne arrojar l<'jos dB sí la a 6 njPreada cnreta con la que ha Eoñado P-ncnbrir:;e para nosotros, que harto lo conoremos. No com'"'teremos el pecado de decir su nombre en letras de molda, po¡;qu~ nos complace su pudor, y nos halaga la idea de que cumplirá alo-un dia en. conciencia sus JebP-res de periodista, qmen por lo menos tieue-vcro-fienzu do • • t> s 1s prop10s escrito~. F. A. de P. ~ --iiio~.._-¡¡;¡¡;ij¡¡ .~~~-iiiiiiiii:iiiiiíiiililll.,aU COHESTA~IO~I DEL SE DH CAtGUCHIIAAC. Drs p ws d , una quincena de mPditacio:1 prnfo ida sobre Jos · ortícalos de <<La rd ' S a Purwñ11>' el Srño r conespon~al J,1 <<E1 P 10 .. ~,T<"SO)) rontesta P,11 portagt:Pz, cpü 1i:l 11 lo al sa1·<·asmo y al l11 Ufuat;e propio d ~1 quP- por- vrz primera se coloca en m, tetrf'uo dPsco qc.wido. Este pundonor-oso caballrro se ocupa <le rrg·alarnos calificativo:-, á falla de razones por lo menos de b11Pn sentido, califieatiYos tan ·vagos qne. causan risu; y 110 comprrn<liondo su rnision ni su objeto, es tal su pobreza inteled_nal, que se coutenta con merasincrepac10nes. Qu,'rriamos hacer un análisis minucioso dP, la corrrspondrncia del Sr. Calcuchima,..; mas, los honorrs ¿,. la refutacion están re·snvados pura un escrito que tPng·a algo de racional y juicioso. por lo qne ~olo nos oruparPmos dA lijeru. Nos rlice qne la palabra cor•quisfar, se lt h,,mos tmnrido en sit sentfr!o rerto, res cndvn"s el uso dd SiJnNdo ,fi.;1.1,ra.dó: y or q11{, rl Sr. Col C\H'hima r· no P~pone e3l srntido fjo·m·ado? Sepa Culr11ch11nac, qnP ua:i.to s; trata dPl uso _de ]as palabras P indica el s0 nl1do, j11st.jfieai1do el que lac, han sido legH;mamPrr.tB ~mpleadas r su signifira,lo y r.olocario11, Jo co11tr·io es lmdarse de sí mis.ro.o; ·. p·or e~o 1 VPmos á rPcomr1.1d~rle el' deLido emplP dPl Dic·cio ar:o Cast,:llano, · para que 11 escriba de mPn10ria, y .porque sentim qne en su rará<'ln de r.orresponsJ] qni a ser uno de tantos eriuli"t,0s a la vz·ozeta. Ign mos lo que quine decir gr~ m'lli·ro e, cora:zon, por S' r frasfl prcuh?r d~ la lit ·ab1ra clásie:.a dr l Sr. Calcuch1mac; y r perlo dd (Scolastfr1·smo, le a- !F' !.!.:uram qne no lÍP11P · 1a mas imperfecta id · sabiP-1 ido dP filosofía como de volar, Sfl~ n ya le ten mos dicho. Seria ransa é Íl'lulil raciorip.ar para el que exclusiva .ntP se vale de una algarabía de palabra y por esto no nos causa estrañPza qt nurst.ros artículos no le rn~- r PZC'an un esper{al at~inci~n: nos_ considere ignor 1lPs de la lustor1a; y d1ga que nos ao·arra os con uíi.as y dientes de errare~ de prenta. El medio _fácil ·de convence>r d i rrnorancia en cualq111era ma· teria, es la disrmsion fraura, leal 'y ~in emb,Jzo: ah a bien. historiad(.)r ernd1 to Calruchima ¿no es cierlo qi1é se os ha retado á un polémica lt"terar1:a, hasta franqueai:-idoo las columnas de uu~slro periódico?~ pl s ¿('orno os dfsrnteDdeB· Y

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