La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

CAPÍTULO 4. REPÚBLICA SIN CIUDADANOS: LA SOCIEDAD CIVIL Y ECONÓMICA PERUANA Durante la primera mitad del siglo XIX la sociedad civil y económica peruana mostró una situación de relativa chatura y esterilidad. En contraste con México, los movimientos anticoloniales que habían estremecido el Perú en la década de 1820 no habían logrado convencer a los ciudadanos de que eran adultos racionales y capaces de organizar asociaciones, y esa falta de convicción los privaba de civismo y de tradiciones democráticas en las que pudieran basarse. La abrumadora mayoría de los peruanos seguían atados a sus viejas costumbres autoritarias. Como sus pares mexicanos, los peruanos se habían independizado, pero al contrario de ellos, la vida pública del país seguía poblada de súbditos coloniales y no de ciudadanos democráticos. ESTRUCTURAS SOCIOINSTITUCIONALES Durante la primera mitad del siglo, el paisaje público peruano creció con la incorporación de alrededor de dos docenas de nuevas asociaciones, la mayoría de las cuales se crearon cerca a 1850, como lo indica a continuación el cuadro 4.1, y relativamente tarde en comparación con el caso mexicano77. La vida pública peruana no solo era débil. Las pocas asociaciones existentes se distribuían de manera rala en varios campos, lo cual hacía que cada una de ellas fuera relativamente insignificante78. Las formas más importantes de vida asociativa del Perú eran vestigios del pasado colonial. Gremios de artesanos y comerciantes, junto con cofradías religiones, seguían ocupando un lugar central en la vida pública, tras sobrevivir al caos social, el derrumbe económico y la violencia militar acarreados por las guerras de la independencia. 83

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