La formación de la sociedad civil y la democracia en el Perú

ayudaron en su afán de establecer escuelas primarias y sociedades de socorros mutuos. Cuadro 7.1. Nuevas asociaciones cívicas y económicas, 1856-1885 Este torrente de vida asociativa tuvo su origen, como ya he señalado, en el movimiento popular de 1854-1855. Entre 1860 y 1865, la cantidad de nuevas asociaciones en el país sufrió un leve declive (de cincuenta y seis a cuarenta) en comparación con el período anterior. El legado del movimiento se había agotado. Entre 1866 y 1879 el número de asociaciones existentes en la sociedad civil y económica aumentó sin descanso de un quinquenio al siguiente. Los peruanos organizaron no menos de setenta y cinco grupos de 1866 a 1870; noventa y tres entre 1871 y 1875, y otros ciento quince de 1876 a 1879, justo antes de la guerra con Chile. Las asociaciones creadas luego de 1866, en contraste con las anteriores a esa fecha, ya no dependían del estímulo cívico que pudiera darles el movimiento de 1854-1855. La vida pública era ahora capaz de autosustentarse y generar su propio impulso cívico. Las guerras civiles y los alzamientos populares siguieron haciendo estragos en el Perú durante el período que nos ocupa, y si bien fueron un obstáculo para el desarrollo de prácticas cívicas, la violencia militar y la inestabilidad sociopolítica ya no plantearon una amenaza mortal a la existencia de la vida pública, como había ocurrido durante la primera mitad del siglo. Pese a las condiciones adversas, los ciudadanos se mantuvieron activos en la vida pública. En 1867, el comandante regional de Lima recibió la orden de marchar con su ejército hacia Arequipa y 155

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