La aurora
L✓.l AURORA. 4. cuerdos ele la eJad media, sus corridas de toros, sus friles· y majos, su heroismo en la te11az lucha pur s11 i11de1w11de1l('ia, y sos eucantadoras hijas; altera11do todo c:on las profo,Hlas o fo,ti "ª" rcfle1:io1ics que el aspecto de los :;.i1iol'-, el exnmc:11 de las costumbres, los rec·uerdos de su patria ~' hasta sus propias pasio11es le ,wjt'ria11. El seg1111do <·auto lo co11sagró a la ilustre Gre– cia, cuyos gloriosos rec11enlos o:-e11rec-idos por el despotismo Otomano llc11aro11 de profu11tla 111ela11colia sn ent11siast.-t (·ora:011. Pero en medio de aquel'as i11spiracio11es a<lmimbles y de los e11ea11tM de la poesía se tiene siempre al poeta ante la vista, i11quieto, atormentado, )' <111e 11i a1111 entre tos gn11Hles recuentos oc la hi!'-toria ~• lai,; 111agnifkas esce11ai ,te la 11atnraleza ha po dielo halh,r el auhelado reposo en cuya b usc-a pereg-rinaha. Profu11cla )' eloloroi-a es la impresion 'l''e uos deja la cmwion que al cont111ir el ca11to pri1;.ero <lirije a la bella lnes, graciosa a11clal11za e11 c-11 ya casa se hospedo en Se"ill.t, y c¡ue t'll solos tres días <111e perma11ecio a SIi lado le prodig·o la!I mas vivas muestras ele 1111 amoa· al que el r.orazon lacerado ,!el poe ta ya no poetia <'orre!lponcler. En esta ca\1 cio11, espresion ~i11<'era del dolor íJUe a<p1e jalia s11 alma, 110 le jura eterna corre:-1po11 dene ia como en otro tiempn a su prime. fin de tan inq11ieta vida, resolvió J.mscar 1111a compañt-ra en c11:10 se110 al <f 11lre ·11om bre de espo:-o y padre pudiese reclinar sn ardic111e fre111e ,, adormecer la a1ao-usti . o a de s11 f'0raznn; pero la providencia le ha_ hia sPñalado co11 s11 dedo para servir <le lt>f'cion al hombre, y apena!il lialiia trans– c11rri1lo 1111 año <le !-11 1le¡;;g-raciaelo hime neo, <'11a11do encome11elandose ele 111fevo al oceano sin r11mbo fijo, ,tirijió e11 tierno~ versos t>f ültimo adios a su ,111erida hija Ada. El e-ampo <le Waterloo, las !!!111.,limes es<'e11a!ó! de la 11at maleza e11 Suiza y las 111ag11iflcas mina-, de Ro111a le i11spÍl'aro11 los clos ultimos cantos de {;hilde Herol v el M anfredo , ra amante, ni riude un esteril tributo ele aclmirariou a s11 ltelleza, sino ahrien<lo l-11 pecho le 11111estra s11 man-hito corazn11 y e~clama: ''l.a belleza 110 111e !i:ecl 11ce _, a ~· tus ojo!I ape11a:- tie11e11 ene-auto para mi, porq11e todo c11anto veo ~' oig-o me cansa 1111 hnstio i11csplic11ble, (!lle por do <p1iera rne persigue hall'ta en las zonas mas dis. tantes ... Sn11riete feliz como hasta aq11i, A I torce,Ior de sus propias pasioues se 11ni6 enton<'ei- la i11<lig-nacio11 et11e justa o inj11stame11te ma11ifestaro11 r.ontra el las altas clases de (ng-laterra por la relaja. cion <le sus cost11111ures privadas a que atrib11ia la sep,nacion de s11 esposa; y agria <lo s11 caracter bus~o u11 alido e11 los favo res de I as italíam,s y u11 desaht1go ~e11 el Don Jna11. Aquella 111isantropia '<J~e . e11 otro tiempo habia prorrumpido e11 aceu tos de dolor, vehe111e11tes si, pei·o majes– fuoi,;os, toco en la dese:-peracio11; · y desde e11to11<"e;¡ complal'ido en la:; desgracias 1/el corazon humano se ceba en destrozarlo, .Y 11111e~tra i,;ns sa11g-rie11tm1 de:-1po_10s cr,n sardóni;.:a so11risa celehran<lo <·011 sarcasmos ~11 padecer. {;11auta." ideas e1moblece1t al hombre, cuanta.~ ilucioues .rnstieneu s,1. de bil idad en loN 111.om "nto.t; de dolor, apa1·e cen m<1/i1s, d1 1 stnúdas y coulra¡Jtwslas , ,·11n tn·riblPs d1'sf'l1g,1ñ11s en aq11ella obra dictada ¡wr el jemo de la deses11eraci<m. ~eg-11ir¡i. v 110 intentes ei-c11driñar el corazou del hombre para ballar el i11fierno 11ue llll1 se euciena." Animado con el estraonli11ario exito e.le su nueva obra e impelido por aquella necesidad de escribir que siempre ha acom pañado a los g-randes jeuios p11blicó rarias cornposicio11es de distintos jeneros entre las que se c1isti11g-11en el Corsario, L,ra, y el sitio de {;orinto. Lo ·estraño de s11 c¡¡rac ter y la orijinalidad de !i:U poesía, s11 je– rarcp1ia e11 la sociedad, la belleza de "ll rostro y s11s in1111111erables ave11t11rn11 amo rosas habían atraído sobre el las miradas del pueblo ingles, y el nombre de Lord By ron era repetido de boca en boca arompa– fíado siempre de abmiracion o vituperio se gun las opiuiones de C<'.<la cual 1-'atig-ado di '· -o- dviso. El Lu11e~ 22 del corriente ~e rematan los ramos de propÍ\lS. Las personas 'lile q II Í8ieren hacer postura , ,l ellos p11edeu comparecer y h ,cerlas-re!i!pectivas postu– ras. --o--- IMPRENTA DE MANUEL LUNA-VICTORIAPO R PA– BLO DE LA ROSA.
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