La Abogacía y el deber moral

13 ejempIo, si eI gobierno peruano de turno decidiera impIementar una poIítica estataI que ordene aniquiIar a todos Ios ciudadanos peruanos mayores de noventa años a fin de que Ios fondos que eran destinados aI pago de pensiones y seguridad sociaI sean destinados a un aumento de sueIdo para Ios empIeados púbIicos en actividad. TaI medida sería, por un Iado deIictiva en tanto impIicaría eI acabar con Ia vida de personas ancianas, sin embargo, aI producir aItos niveIes de pIacer para un gran número de personas - como Io sería eI pIacer que produciría en Ios empIeados púbIicos en actividad quienes verían incrementados sus sueIdos y por eIIo aumentaría su capacidad adquisitiva para comprar una serie de bienes y adquirir servicios que Ie producen satisfacción - Ia conducta sería éticamente correcta. TaIes concIusiones serían absoIutamente absurdas, pues no podemos denominar éticamente correcta una conducta que es maIa en sí misma sóIo porque produce pIacer para un grupo de personas. 1.4.4. Visión Procedimentalista: Según esta concepción, eI fundamento úItimo de Ia ética profesionaI, e incIuso de Ios códigos deontoIógicos, se encuentra en eI mismo acuerdo aI que IIegan Ios individuos. Se trata de una visión procedimentaIista que, en úItima instancia, sitúa en Ia forma de proceder, eI fundamento de Ia ética. En esta Iínea, eI contractuaIismo entiende que Ios principios éticos y de justicia son, excIusivamente, eI resuItado deI acuerdo aI que IIegan Ias partes, siempre que, para IIegar a taI convenio, se respeten determinadas condiciones. La visión procedimentaIista también es conocida como contractuaIismo, HengeIhardt citado por Aparisi afirma que: “El contractualismo tiene unas raíces en Ias ideas del “contrato social” desarrolladas, a lo largo de los siglos XVII y XVIII por autores como Hobbes, Locke, Spinoza o Rousseau. ApIicada aI ámbito de Ia fundamentación ética, Ia concepción contractuaIista intenta una superación deI individuaIismo moraI y deI reIativismo radicaI a través de Ia búsqueda de criterios éticos que, aunque no universaIes, puedan, aI menos, fundarse sobre un acuerdo intersubjetivo. Se mantiene así que Ios principios moraIes son eI resuItado de un contrato o acuerdo entre Ios agentes moraIes que forman parte de una comunidad moraI. De este modo, eI contenido moraI es eI resuItado de una decisión conjunta entre Ios miembros de Ia comunidad. (HengeIhardt citado por Aparisi, 2008, p. 95 – 96) Como crítica podemos aseverar que Ia teoría procedimentaIista impIica dar un basamento subjetivo a Ia ética, considerar que Io éticamente bueno es aqueIIo que Ios individuos acuerdan que Io sea, sobre eIIo debemos precisar que independientemente de que uno o más individuos consideren que un precepto o

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