La abeja republicana edición facsimilar
45 ,ia una desgracia tener que recurw rir a estos. Aho1·a bien : debilita– da nuestra fue"rza , y a vezados al sistema colonial, cuya cducacion debe habernos dado una segunda. natnraleza.¿que seriamos '! ¿queten– driamos? ¿ como hablariamos a la presencia de un monarca? Y o lo dire: seriamos exelentes vasallos, y nunca ciudadanos: tendriarnos as– piraciones serviles, y nuestro ma• yor placer consistiría en que S. M. extendiese su real mano, para que la besasemos : solicitariamos con ansia verle comer: y nuestro len– guage explicaria con propiedad nuestra obediencia ¿No es amo el monarca en boca de las clases mas distinguidas?No nos deslumbremos. por el sacro amor q ne nos mere– ce la patria, con instituciones pom-– posas. Restablescamos en todo !o-U esplendor la dignidad ele hombres propiamente tales; que tiempo hay, para que la virtud , el talento, la sabiduría " y las hazañas formen
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