La abeja republicana edición facsimilar
Termina el comentario a la nota del fiscal, y a continua– ción formula su propia sen– tencia contra el magistrado. ¿Sólo por efecto de una reac– ción defensiva ante la denun– cia? En verdad, Mariano Alejo Alvarez le inspiraba par– ticular odiosidad porque San Martín lo había investido como su apoderado; y la de– fensa del Protector estaba pa– rejamente motivada por la obligación moral que esta ca– lidad oritinó y por el deber de funcion. Pero en esta tran– sición final destaca la actitud psicológica del autor, refle– jada en palabras que descri– ben su dolorosa tensión (ro– deado de enemigos que lo persiguen, para hacerlo víc– tima de su venganza). 102 lores que nosotros m,s.mos le pintamos de, ben hmr del sistema y de todos Jos que lo fomentan , esto nos llena de gloria pues temblarán los déspotas españoles quando sepan qlle lo que queremos es libertad y no tiranos ; que deseamos la independencia para acabar con ellos ; y quando no nos conformamos cou aquellos que nos ayuda. ron á romper las cadenas por 15U despotis. mo , mucho menos apeteceremos á eso~ bárbaros que cifran su gloria en la desola• cion y ruina de )os pueblos ; les hemo~ jurado un odio eterno, y en el estado en que nos vemos, queremos vivir independi– entes de picaros; y este es un nuevo mo• ti vo por el que esos mismos pueblos envi– diaran nuestra suerte, y anhelarán el mo– mento de ser nuestros amigos, pues ya miran que sabemos ser hombres libres, y que bajarémos al sepulcro conducidos so– lo por la mano de Ja libertad. Quisiera esteoderme algo mas en la nota del Fiscal. pero no me lo permi– te lo reducido del perjódico, quedando• me la dulce satisfaccion que en caso que estas ligeras retleccione~ no fuesen su– ficientes para desvanecerle sus absurdo~, ienirán para encender de nue_vo el odio á mis enemigos ; ellos me persiguen para hacerme la victima de su venganza, pero no los temo , que la muer~e _es 1~ ma,:or .recompensa. que puede recibir m1 patno-
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