La abeja republicana edición facsimilar

101 Jel fiscal , que nl -ver tl desag-radecimiento en nuestros papeles nos abominarán y vot– veran la espalda por no e:x.perim<mtar igual afrenta y tener que arrepentitse de haber– ,ws liccho bien. Si esto lo dice con respecto á ]as tropas auxiliares de Colon'Ybia , nadie mejor que sus mismos jefes deben estar CQnvencidos que el que camina por el sen– dero de la virtud y la justícia al templo de la gloria no debe temer la censura pú– blica. y nosotros sjempre i;eremos adrnira– <lo;:es de las beneficas intenciones de todos los que se sacrifican por nuestro bien. Nin– gun hombre virtu.oso debe s.en1ir que se ma– nifiesten las ínjusticias del tirano, pues sj te– men esto, dan en tender estar inflamados de los mismos sentimientos de él, y esto es Jo que ma.niftesta el fiscal : pero debe sa– Úer que la virtud , ella por si m isrna res– plandece, al paso que el crimen hace los mayores esfuerzos para sepultarse en las sombras de sus ruinas 1 por eso se ma– nifiestan por la prensa: no temc1n Jos verda– deros héroes se les infame con e11a , pues Delolme dice : que quando existe la im– prenta libre el inocente e:,clarece los h.tclws , y confunde ú sus ucusadores. Continúa su nota diciende que damos armas á los enemigos que con la abeja en la mano perorarán á los pueblos que ocu– pan, y les harán creer que si el autor de la independecia Sán Martin es de los co-

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