La abeja republicana edición facsimilar

88 Protector las haciendas y casal confiscadas á los españoles , las ,nhmas que distribt,OJ/, entre los jefes del ejército , &Qmo prtmio de Ja gran co,iquista hecha por la comun opiriion de los pueblos qu, peleaban por -ser libres. Es bien manifiesta la ilejitimidad de aquella municipalidad, porque habiendo sido elejida en ticn~pos del antiguo gobierno opresor, las elecciones se hicieron con coaccion, pu~s el pueblo de Lima ha detes– tado y detesta las leyes españo– las , en virtud de las cuales fue– ron elejidos los miembro~ del ca• bildo, el mismo que debía de ha– ber sido disuelto como autoridad emanada por este código que el Perú detesta , por contrario a su felicidad , y por consiguiente, era nula aquella corporadon en el 111omcnto que Lima juró su ind~– pendencia. Tampoco ninguna mu– nicipalidad está facultada para dis• poner de unos bienes que pertenc• Podría argüirse que esa "mu– nicipalidad" fue reconocida por San Martín, en cuanto se dirigió a ella (14-VII-1821) para que convocase "una jun– ta general de vecinos honra– dos, que representando al co– mún de habitantes de esta Ca– pital, expresen si la opinión general se halla por la inde– pendencia". En verdad, era ~l único gobierno que tenia Lima, al ser abandonada por el virrey y demás autorida_des coloniales. Pero no busco el pronunciamiento de aquella "municipalidad", sino de la "junta general de vecinos" o cabildo abierto, que en forma plebiscitaria se pronunciase por la independencia.

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