La abeja republicana edición facsimilar
11 1 80 z;nfos ó d.esesperados mas bien con las calamidades que sufren los pue.. blos no acostumbrados al. estrepi.. toso ruido del cano sanguinoso del furibundo Marte , esperan con. paciencia el termino de sus ansia~: pero cuaodo la prolongacion de los infortunios los ponen cerca del mas atroz despecho , entonces des .... eofrenad.as las pasiones rompen los l ímites q ue les señala la razoo 1 prosdtuyen y aborrecen el santua.. rio de la justicia ; y viniendo a ser los magistrados el juguete de su!. caprichos y delirios, miran con in– diferencia aun aquellas saludables medidas que no ti.enea otro ob– jeto que su misma fortuna y con– veniencia. Lima sino experimenta esta misma suerte·, casi, cnsi está al borde de su ruina , poc desobe• decer los decretos que en tan cd... ticas circunstancia¡ se publican pa– ra su mejor destino. Entre estos,. uno de ellos, es sobre la drcula– cion de la moneda de cobre; pc-- 10 es envano y ocioso que se peo--- Dos hechos gravitaron sobre la circulación monetaria en los tiempos inmediatos a la proclamación de la indepen– dencia, a saber: la inhabilita– ción de las instalaciones de la Casa de Moneda, que los rea– listas llevaron a cabo antes de evacuar Lima; y la escasez de metales preciosos. Fue nece– sario poner en circulación pa– pel moneda (decreto de 7-II- 1822), cuya aceptación en– contró grandes resistencias; y luego acuñar moneda de co– bre (decreto de 18-II-1822), de un cuartillo, para facilitar las pequeñas transacciones. Para evitar el rechazo y la consiguiente depreciación se estipuló que una parte de los impuestos podía ser pagada con esos signos monetarios; y se dispuso su conversión gra– dual cuando fue posible hacer un conveniente acopio de plata.
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