La abeja republicana edición facsimilar
Declara profesar "un odio in– calmable" a San Martín, y para explicarlo alega dos mo– tivos: su "corazón perverti– do", o sea, su proclividad al despotismo implícito en la idea de la monarquía; y la guerra inconclusa, que aún amenazaba a la sociedad pe– ruana con su secuela de mise– ria y sangre. 77 ros intereses: solo en las republi- cas de Esparta , y Roma estubie– ron el poder público y la Hber– tad por muchos tiempos sujetos 3 las leyes : Grecia pudo dos sigl~ ames conocer el modo de mejorar las costumbres que la hicieron tan feliz, y despues cuando Sócrates concibiéodo~ ciudadano de todos los lugares donde hay hombres, dic– tó verdades ioconstestables y eter- 11as. ¡ Oh ! si un espíritu menos tu• multuario, y uo corazon menos pervertido hubieran sido los mo– v iles del fundador de nuestra li• bertad ¡ con qué ternura no re– cordariamos su nombre grabado en las columnas que le hubiera eri– do la gratitud ! ¡ Ma~ ha! que si la acerva memoria de nuestra fercn conquista , y 1a presencia de nues– tros opresores nos cmpefüt en la inquietud de un odio incalmable acia a sus ínicuas depredacione5 , Ja guerra en que nos ha dejado embueltos el genio malefico del .Pa•
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