La abeja republicana edición facsimilar

Con frecuencia se alude a la formación de la sociedad, para derivar la explicación de los deberes y derechos del ciudadano. Y, como en este pasaje, parece recordarse la versión aristotélica: un hom– bre dotado de superior luci– dez atrajo hacia sí a otros hombres, incitándolos a aban– donar su soledad para hacer vida en común y prestarse mutua asistencia. Fue la teo– ría que hizo suya Rousseau, al evocar el origen del "con– trato social"; y Hume; y otros filósofos. 75 ~carrea la falta de prevision , el partido, )a malicia, ó la subcep– tibilidad de fascinarse al tiempo de elejír las manos en que han de depositarse los sa·grados intereses, las grandes fortllnas, y diversos destinos de los pueblos ; y se pre– viene , para en adelante detener– se en discernir cual és al proposito, para concentrar la verdadera inde– pendencia,. y la segura libertad. Sacudidos los hombres de su primer estado de barbarie, se detuvierou en solicitar las causag que les impedian el conocimiento de sus recíprocas obligaciones, y hallaron serles preciso unirse en sodedades.. Este conocimiento tes fué abso• )utamente indispensable , pues sin él , dice un politico, seria eI mis• .t110 amor de la patria una calera injusta y ciega. Bien e-s verdad que para conocer cada particular las Ventajas que le resultaban de esta un ion , ha sido precisa una larga Y pesada expniencia de males y d1s•

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx