La abeja republicana edición facsimilar

68 1a voluntad gen~ral de los pueblos para que los ayudase a romper las tadenas que los te-nia atados al car– ro del despota espaiiol¡, en efecto: no )\a tenido de ellos otro consenti– miento que este ; por consiguiente, en el mero hecho d~ haber re~m~i– rnido en ~i el m~ndo político y mi-– Jitar, los despojo de sus lejiti mos derechos, ó de nó, manifieste los poderes que estos le contedieron para haberlo asi practicado. No solamente cometio este atentado contra ~, Pero ; si no que tambil'n desobede,·io con este h~cho los arti– culas 4-8 y 9 de las instrucciones que el gobierno de Chile le dio como horma de la conducta que debía de haberobse,rvado, y son lossiguientes. ,.4 = Luego que haga ,u entrada ,,en algun pueblo, har• que juntan– ,,do,e las corporaciotU'S y pTinclpales ,,wcino.~, hllgau eltrciones de teaif'nle ,,gobenador á de ~obanad-01· !I ~ifue- 1,re caba.a de provincia , de cabildo ,J dnna• Jimcio11arios puhlicos, en el ,,caso ¡Me los ante di/icos sem, con Renueva la censura que antes consagró el periódico a la de– cisión por la cual asumió San Martín atribuciones políticas y militares. Atento sólo a la teoría del gobierno, ignora el pendiente estado de guerra y la conveniencia de mantener la unidad de mando para afrontar eficazmente sus con– tingencias. El alegado "despo– jo" de los derechos del pue– blo habría quedado plena– mente justificado, en caso de haber mantenido el ejercicio de esas atribuciones después de quedar aseguradas la inde– pendencia y la paz.

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