La abeja republicana edición facsimilar

Hermosa, y muy conocida, es la descripción de la edad de oro que trazara don Qui– jote, y que principalmente caracterizó por la comunidad de los bienes y la honestidad de las costumbres. Pero la que se basaba en la justicia y la libre disposición de las co– sas útiles, según los espontá– neos dictados de la razón, es una edad de oro a la manera platónica. Su ruptura, por efecto de la violencia física ejercida por los hombres fuertes, explica el origen de la esclavitud y, consecuente– mente, la aparición del esta– do como una entidad de ca– rácter moral destinada a res– tablecer la justicia. 24 los poetas. El v1v1a feliz porque era Justo: gozaba de todo lo crea– do porque nada babia propio: y no ofendia á los demas porq uc se• guia lo que le dictaba su razon . .En ese entonces aun no hahia renun– ciado su natural independencia. No babia nobles ni plebeyos, majistra– dos ni súbditos, ni leyffs, ni penas ui recompensas. En este estado los hombres eran todos iguales , y se gobernaban por las leyes naturales (}'rabadas en sus corazones. Solo ba– bia entre ellos la desigualdad que proviene de la fuerza fisica. Corrompido, el fuerte oprimió al débil. Este y el justo se vieron en la necesidad <le unirse para re• chazar la ag·resion del malvado. La igualdad moral no podia oponerse a la desigualdad fisica. El hombre de bien era la presa del malo ., y se veia diariamente espue~to á sus ca· prichos , y triste fruto de sus ma.. quinaciones. Los atentados del mas fuerte erall mas podcro~s que los

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