La abeja republicana edición facsimilar

98 •imos obligados á levantar ejérci– tos, que con insinuaciones anterior– mente, han estado en una despro• porcion enorme con nuestra pobla– cion : la clase mihtar que por tan– tos títulos goza en este pueblo de gr-Jnde influjo, se granjeó entre no– sotros las consideraciones a que soo acreedores unos ciudadanos que acos– ta de su sangre conquistaron la in– dependencia del pais: e) estado de guerra en que viviamos nos obligo á depositar casi siempre el poder en manos de un militar I que ce,. mo está en la naturaleza de las co• sas, dispensó á los de su clase una proteccion especia 1. De aqui ha re– sultado que todo el curso de la re• vo)ucion hemos vivido bajo una verdadera aristocracia militar, la m., temible de todas las aristocrasias. ¿No dicta pues, la prudencia que nos pongamos ya en precausion de los males que puede ocasionarnos este desórden ? ¡no a justo que procuremos disnunuir el infiujo de esa aristocrasia que, por un eoniwi• \

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