La abeja republicana edición facsimilar
21 ma nacion: pero que los continúe un gobierno rigorosamente repre• sentativo que no tiene ni puede as– pirar á otro poder que el que le dá. la ley que emana de la misma na– cion, en qne es ruinosa toda otra aristocracia que no sea la que dan ó los talentos, ó las riquezas, y que aun respecto de estas deben cuidar– se de disminuir con leyes sabias su influjo: que un gobierno deciamos montado sobre esos pr incipios, con– tinóe a ciertas das.es en el goce de un fuero privilegiado, es ciertamen– te una inconsecuencia poco honro– sa: es aumentar el influjo de esas mismas clases sobre las demas, cuan– do solo debia pensarse en establecer entre todas aquel equilibrio sinel cual la libertad es una quimera. Si esta reflexion es poderosa res– pecto de todo fuero privilegiado, Jo es muy particulatmente en nuestras circunstancias respecto del militar. En efecto, em penados en u na guer– ra la m~ ~ usta , para sostener nues– tra emanc1pacion de la Espai\a, nos Considera los fueros como privilegios anacrónicos, que tienen un doble efecto: pues, si bien confieren una situa– ción especial y más o menos eminente a quienes los disfru– tan, por otra parte los aislan de la comunidad y en cierta manera los enajenan. Aplica tal reflexión al fuero militar -sin prestar atención a las exigencias de la disciplina y la necesaria relación jerárquica de los miembros del ejérci– to-, porque juzga que "el augusto carácter de ciuda– dano" es permanente y sólo accidental el de militar. Es una aportación inicial a un re– novado debate.
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