La abeja republicana edición facsimilar

Censura a los malos patriotas, que adecúan su conducta a las apetencias o la satisfacción de su egoísmo. Son críticos im– placables de las medidas gu– bernativas, sembradores de es– cepticismo, enemigos del ta– lento. Y juzga que muchos de ellos actuan desde la adminis– tración, en tanto que muchos patriotas, sinceros y proba– dos, perecen en el olvido. 2! l,Yes? esto gj que es bueno: de et• ta espetie son los mas de los patrio– tasque se ven en Lima : enemigos acerrimos de la causa, manifies– tan su godismo y su venganza en desacreditar los talentos y las glo– t'ias de nuestra nacion : fisgones y murmurad.ores de cuanto ven en el gobierno: siembran la sizaña en )os verdaderos patriotas, destruyen• do la opinion, y porque solicitan un empleo que deben obtener, y no se Jes concede, tiran y rajan Pero no siento esto tanto, sino que hay muchos de estos colocados. ¡Quedo• Jor! por eso me vengo a este si– tio, y a veces quisiera olvidarme J,asta de mi mismo. ¡Ay patria mia! que lastima es que abrigu~s en tu seno devoradores monstruos que so• lo tratan de sepultarte t-ntre rui-– nas: aquellos que protestan mas patriotismo, son tus mayores ene• 111igos; pero como han de ser pa• triotas, si siempre lo que han de• seado es su conveniencia propia, á costa del sacrificio ageno. Muchos l \ Í

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