La abeja republicana edición facsimilar

"La división de Colombia", que volvió a su país sin haber sido empleada por la Junta Gubernativa para acelerar el término de la guerra, había si– do enviada por Bolívar con el deseo de retribuir los auxilios prestados por el Perú en la fe– liz terminación de la campaña de Pichincha. Constaba de 1,800 hombres, y la coman– daba el general Juan Paz del Castillo; pero el propio Liber– tador le había ordenado que en cualquier misión debía mantenerse unida esa fuerza, y siempre bajo su mando. Y por su parte, la Junta Guber– nativa confió en la eficacia y d triunfo de la expedición en– viada a puertos intermedios, bajo la dirección del general Rudecindo Alvarado; no reco– noció la peligrosidad de las fuerzas realistas que amena– zaban los accesos de la capi– tal; y, alegando la urgencia de hacer economías, despidió a esa división auxiliar. Las con– secuencias de tal imprevisión son conocidas. 10 liaba con alguna fuerza de consi– deracíon en lea, mientras el de ope– raciones lograba sobre el enemigo unas factibles ventajas, en atencion al coraje de nuestros valientes, y al patriotismo de esas provincias. En efecto el general Valdez fué derrotado en Torata, y lo habria sido para siempre si no hubiera te– nido el refuerzo que el mismo Can– terac con entera satisfaccion le lle– vó en su socorro, seguro de que nuestro ejercito no se movia de )a capital, por la falta de recur– sos que supon ia, y por las disen– ciones que se trabaTon entre la jun– ta y 1a division de Colombia, lle– gando hasta el extremo de ser des– pedida esta para Guayaquil. Y pre. gunto r!no se hicieron gastos pa– ra el regreso de dicha division? ¿no se hacian para sostener nues– tras fuerzas en la capital! ¿y no se podian haber reunido todos esto'; fondos para que en tiempo hubiese salido el ejercito, y nos proporcio– nase mayores recursos., posesionan- \ L

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