La abeja republicana edición facsimilar

g sacada del seno del Congreso, no se habia hecho otra cosa que insta• lar aunque fuese por poco tiempo. un gobierno monarquico con el nombre de Congreso, y bajo la de– elaratoria de Republica ¿y no era esto una monstruosidad? Sigamos adelante. Seguramente hubiera sido muy distinta nuestra situacion, si la jun– ta hubiera sido compuesta de )as personas anteriormente designadas, aunque siempre hubieran camina• do los asuntos con una perniciosa lentitud, principalmente en los ne• gocios de guerra, resultando la pro– Jongacion de unos males que ya se hacen insoportables. Lo primero que trato la junta .nombrada fué: verificar la expcdi– rion que se babia pensado marcha– se sobre las eostas de Arica, la que debia de obrar de acuerdo con el ejercito del centro que se figura• ha disponerse para marchar por el interior del estado con el objeto de distraer a Canterac, que se ha- Harto sabido es que el gobier– no monárquico obedece a un soberano vitalicio, que asume el poder a título hereditario. El término ha sido empleado equívocadamente, al preten– der que en el Perú se había instalado "un gobierno mo– nárquico con el nombre de Congreso". Ha querido dar a entender que, así como en las monarquías, los poderes eje– cutivo y legislativo habían si– do reunidos en una sola enti– dad, aunque ésta no fuera unipersonal. Pero se aclara el origen de tal error con las pa– labras del sacerdote oratoria– no y diputado por Huaman– ga: "La reunión del poder eje– cutivo con el legislativo en una persona o corporación es el origen de la tiranía: [Y] de aquí el odio general con que miran hoy todas las naciones la monarquía absoluta".

RkJQdWJsaXNoZXIy MjgwMjMx