La abeja republicana edición facsimilar
280 a la situacion antigua en que se ha• liaban: y ved aqui descubierto el por qué del disgusto que se nota en aquellos mas decididos por la cau– sa. Pensaron pasar en un momento desde la obscura mansion de la escla– vitud, a la esclarecida cumbre de la prosperidad, y si muchos quisieron desrruil' al despotismo, no fue tanto por aborrecimiento a sus de-pravados proyec1 os, cuan to porque lo consi– deraban el obstáculo a sus crimina– Jes deseos, que saliendo de una si• tuacion abatida y despreciable, in– tentaron subir por los caminos del delito al auje de la grandeza y de la fama. No son estos no, los verdaderos patriotas, ni lo son tampoco aque– llos que deseosos de romper los 11- mites en que los tenia circunscrip– fos la tiranía, quisieron traspasarlo~ para gozar de una libertad ilimita• da que desaprueba la razon, la jus• ticia, y las instituciones mismas de las sociedades civiles. Es una verdad que el hombre desde que nace es libre; Cuando juzgó "la disposición moral" de los ciudadanos que emprenden una revolución, Aristóteles dijo: "Su propósi– to cuando se insurreccionan, es alcanzar fortuna y honores, o también evitar la oscuridad y la miseria". Pero dijo tam– bién que la causa principal de las re volucione s es la defensa de la iguaul.ad, sacrificada por los p rivilegios. Y esto queda confirmado en cuanto se alu– de a los efectos perjudiciales, que en la hora de la indepen– dencia ocasionaron la ambi– ción y el liberalismo teórico. A este respecto, leamos a Bo– lívar: "Teorías abstractas son las que producen la perniciosa idea de una libertad ilimi– tada".
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