La abeja republicana edición facsimilar
La instrucción es el baluarte de la libertad: porque sus lu– ces permiten conocer y co– rregir los vicios de las institu– ciones, y propender hacia su ordenamiento. 16 do de la~ facciones. La Patria en el borde de su ruina les presenta en vano el ramo de oliva, la vengan– za lo rechaza bajo especio~os pre– teRtos , el crímen succede al cri– men , ó bien solo se vé una cal– ma engañadora, que el cipres fú– nebre no tarda en cubrir con su sombra._ ¿ Será preciso pues renunciar la esperanza de ser libres? Será pre– ciso repudiar la libertad, cuando comienza á sonreírsenos y mirar comu inútiles todos los esfuerzos que se han hecho para conseguirla? No sin duda!... ¿ Pero qué brújula mostrar al pueblo para indicarle su ruta? ¿Qué áncora arrojar para que el bajel del Estado se· fije en medio de la tormenta? ...• La instruccion. Y o no veo otra. Yo sé que una Constitucion bien otd·enada es un baluarte de la libertad pública , pe– ro es preciso al meno5 ordenarla bien. Por buena que sea, tendrá siempre vicios, que á la larga cau-
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