La abeja republicana edición facsimilar
271 tigo merecido a sus maldades; que la adorada paz entonces disipará las ominosas nubes que encierran en su seno á la tristeza, y apare– ciendo en la esfera difundira risue– ña la dicha y alegria. La libertad resplandecerá. con magestuosa gran– deza en su augusto templo: la dio– sa de la justicia escuchara benigna Jo¡ canticos sencillos de la virtud y la inocencia, aceptando el divino in– cien~o que le exhalen las delicadas manos de las virgenes. Todo sal– dra del caos horrible en que ha es– tado sumergid.o tanto tiempo; y li– bres nosotro~ de enemigos y tira– nos, elevarémos al cielo los himnos fervorosos del mas encendido pa– triotismo_, y gozaremos sin temor de la libertad é independencia. S. N. ~ REMITIDO. Cuando los tiranos llegan a con– naturalizarse con los crimenes, no desperrl ician los momentos de perpetrarlos aun en los paises 11
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