La abeja republicana edición facsimilar
2~ tectores, y que han pretendido es• forzando los resortes de sus limi• tados alcances defenderlos, q uerien– do que permanezcan en Lima pa– ra siempre. ¿En que pais el mas barl:>.aro del mundo se ha vist.o que se dtspensen gracias, y se toleren á los enemigos, y mas sabiendo que tratan de nuestra perdicion? ¿con– siste en esta cruel piedad ese de– cantado patrioti~mo? pero ya es tiempo que hablemos sin enigmas, y sin aquel temor que inspiraba en las almas bajas )os despotas de la España. Bien se conocen ]os motivos que tienen algunos desnaturalizados americanos para defender á los españoles , mani– fest;1ndo en esto una infame ser– \·ilidad que los degrada del ser de hombres, y los constituye en la clase de irracionales: esto solo es· causado por el interes, ese mons– truo el mas horrendo que han abor– tado las pasiones, pues á el no solo se sacrifican la fama y el ho– nor, sino hasta la existencia misma.
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