La abeja republicana edición facsimilar

209 vilismo le hizo hablar de esa suer• te , y el d~seo de tener propicio en algun tiempo al que pudiera. ser la causa de sn gforia: mas há perdido sus esperanzas, y que gima , ya que uo es dado al hom– bre, como él mismo dice, que– lwanfar las leves de la i1aturale• za para obrar· un milagro. ¡ O li– bertad! tú sola eres el adorado ídolo de los oprimidos mortales, y es muy sensihle que despues que se sacrifican por log·rarte) pre– tenda un déspota usurpando sus derechos, exig·irles por Ja fnerza, obediencia y sumision. No quie– ra el cielo nos veamos precisados a derramar la sangre de nuestros semejantes : pero tampoco permif:a aparezca un opresor, que env1- d1audo nuestra soberania, suba or– gulloso por los cadaveres de mis compatriotas , al tiranico trono de la arbitrariedad ; porque entóuces nosotros, imitando la condueta del incomparable Bruto, diríamos lo que este <lespues que vió caer a Cesar ante la estatua de Pompe,·o: 1

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