La abeja republicana edición facsimilar

174 cedido en la tiran1a. Estos déspo• tas desconociendo la justicia, y los derechos del hombl'e en sociedad, nos han gobernado como si care– cieramos de razon. persuadirlos qui– za del impí,) Espinosa que hizo fundar el derecho uatural en las funciones animales. Creidos su– periores por la aclamacion de un pueblo ig·norante, lo hacen servir de base a su rig·uroso despotismo: no importa que al tiempo cle su exal– tacion lo eng·añen con la esperan– za de su libertad; con la seguri– dad de sus derechos,· y con la fe– licidad de sus estmJos; pues de to– do se olvidan con el cetro en la mano, y la misma espada que de– hiera servir para <lefen7,a del cintla– ,lano honrado, (}lle pacifico en sus hogares ol,edece las leyes de sn Pa– tria, la convierten en instrumento de muerte, de dcsolacion y de desg-ra– cia. Penetrado Seneca de la iniqui– dad de estos malvados, pone mil es– clutnaciones en boca de Hércules y excita con -rehemencia á sacrificarlos Baruch Spinoza (1632-1677), filósofo materialista holandés, representa en el pensamiento político la posición de los em– presarios, que en su tiempo lograron triunfar sobre los se– ñores feudales de su país. Su teoría en torno a la forma– ción de la sociedad supone que los hombres se unieron para superar las fuerzas que tenían aisladamente y satisfa– cer, "de la mejor manera", sus necesidades naturales. Es una comprensión muy prima– ria, y probablemente indirec– ta, sostener que atendía a las ''funciones animales" de los hombres.

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