La abeja republicana edición facsimilar
15 car(J'ados el exácto desempeño de t, 1· . sus ob 1gac1ones. Las barracas, chinganas y pul– perías del Callao ee hallan en po– der de los estrangeros, y cada una es un almazen: en los cuales de– positan sus contrabandos; de lo que resulta, que como no van á la adua– na todos los efectos que llegan al puerto, no tiene el Estado el cor– respondiente ingreso que debe re– portarle en los respectivos derechos, y por consiguiente, esperimenta las grande& angustias por la falta de numerario: ( estos males, sobre quien recaen? '&Obre el pueblo que tiene que soportar todas las cargas, tan precisas para conseguir el termino de sus aspiraciones. · Y no seria mejor, que estos sacrificios queda– sen reservados para cuando falta– sen las entradas que deben haber por razon del Comercio ? En días pasados arribó al puer– to una fragata francesa cargada de efectos, y solamente se presentaron en la aduana del Callao unos cuan– tos tercios, exponiendo, que los de- La atención portuaria era muy deficiente en el Callao, pues sus "instalaciones" esta– ban adecuadas al régimen del monopolio comercial, y el re– ciente abandono de sistema tan insostenible había ocasfo– nado un desorden visible. Una parte de las mercancías de– sembarcadas iba a la aduana, para abastecer las necesidades de Lima; pero la mayor parte era depositada en barracas sostenidas por ciertos conce– sionarios, y aparentemente debía ser reembarcada hacia otros puertos habilitados para el efecto en el litoral, aunque en verdad la extraían de allí los contrabandistas, que po– dían ofrecerla a precios me– nores y dañaban el comercio limeño.
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