La abeja republicana edición facsimilar
4 yor parte de los recursos, y lo que influyó su r:ornbre para estender su tiránica dominacion hasta Pasto,Tu.. cuman y Chile. Quedó , pues, libre Lima, sin perder ni un hombre, ni tener el menor combate. ¿ Podia apetecerie mas ? Los partidarios de la España, los españoles mismos, avecindados en la capital, cuyo número aseen. dia á mas de dos mil , quedaron asombrados del impulso de la opi– nion á favor <le la independencia, y se sometiernn á ella. No había un solo racional que creyese, ni re~ motamente, que jamas volveria á reinar en el Perú el despotismo es• pañol , ni otro alguno. Así fué , que se juró inmediatamente la indepen. denoia en la ciudad, á quien Pi– zarro dió el nombre de los Reyes, no obstante de hallarse desarmada, de conservar el enemigo la impor– tante plaza del Callao , y de tener al virey La-Serna en las alturas d~ Cañete con un ejército de siete mil hombres. No se dirá que Líma es• taba cubierta con el ejército liberta•
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