La abeja republicana edición facsimilar

327 combate al mismo tiempo, acredita sin equívoco una contrndiccion: no es la guerra al español opresor y oanguinario, sino la ciega adhesion al sistema colonial quien los am. para: no se guarda la casa y s•Js tesoros expeliendo seis ladrones y dexando dentro de ella dos: nada importan los baluartes si las puer– tas son f• hiertas: la s~guridad co– mun y el progreso del · sistema li– bre estrivan en la purificacion de los miembros que componen la ~o– cicdad, y en Ja total expulsion de los enmascarados enemigos, que in– testina y publicamente ~educen: de otro modo ¿como sofocar la divi– s10n en -su mismo pestífero germen? ¿como dar fin á la revoluciou , y á una guerra á quien los recursos al• gun dia harán resistencia ? ¿ como fixa1· los ~entimientos en el equili• brio de esta balanza : indepcnden. cia, libertad , opinion y soberauia? Oh dolor! sí, espafiole~ y patriotas graYitan sobre un mismo suelo, y se estrechan por unas relaciones en el tiempo mismo en que nos pone- En la sociedad que los perua– nos constituyen bajo el impe– rio de la libertad, así como en la naturaleza y en el funciona– miento de las máquinas, es preciso evitar las contradic– ciones o los desajustes que puedan entorpecer su unidad armónica. Al efecto, reclama medidas contra los españoles y los enemigos embozados que la independencia tiene en el recinto de la ciudad de Lima. Contra los primeros, la exclusión y aun el confina– miento; y contra los segun– dos, la unión de los patriotas y el afianzamiento de las opi– niones favorables a la libertad y la soberanía.

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