La abeja republicana edición facsimilar

326 verJ.e , y á su ganado que la her. moseaba ~ la naturaleza es la maes. tra del_ 1nu11do. y el hombre ·que no la considera profundo, no halla ja– mas la luz con que debe hablará s~1s semejantes: ¿ luego el trastor– no qne hoy sufre la ciudad de ]os Li breH publica la contradiccion de sus rP~ortes? Asi pensaba, cuando op-:ico el horizon te , y esconrlido el astro en nuesi.ro ocaso, me dP-spe– dí tri~~e; y e n mi regreso determi– no comnllicar á la Abeja Republi– cana e-;ta idea y su explicacion en ol>seqmo de la ~ociedad Peruana. Cuando mi espíritu clesconoci– rlo protege iudulgente al enemigo y procura con zelo activo la res– titucion de sus bienes secuestrados, los reBortes de la nueva máquina que el Soberano Congreso consti– tu_ye no conspiran iguales al órden y armonia del Estado indepcnd_ien~ te: ó todos no se desvelan mudos por el esdarecimiento de sus de– rechos libres. ó no es uno el ,-íncu• ' . lo, una la causa que pe1eam_os JUS• tos: sí: proteccion al enemigo, Y

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