La abeja republicana edición facsimilar

La defensa de la igualdad pro– viene del derecho natural, di– fundido por la filosofía de la nustración; en cambio, la opi– nión según la cual unos nacen para obedecer y otros para mandar, se halla en La Políti– ca, de Aristóteles. La idea de la preeminencia del rey, de la cual derivan la adecuación de la ley a su voluntad y la obe– diencia incondicional del pue– blo, es el aliento de la monar– quía absoluta. Y, sucesiva– mente, los conceptos alusivos al deber que obliga al rey a trabajar por el bienestar del pueblo, a gobernar sólo en ar– monía con la ley, y a recono– cer en ésta la expresión de la voluntad general del pueblo, son conceptos propios de la doctrina política alentada por la burguesía durante el siglo XVIII, o sea, la Ilustración. 300 dispen~a?le reunirnos con la plebe, y participar sus cargas y faenas, porque son hombres como nosotros. Otros decian : seria una verguenza una infamia, confundirnos con I~ ~uchedumbre, que nació para ser. v1rnos, porque somos hombres de mejor casta. Lo.s gobernadores civiles dije– ron: esa plebe es mansa y servil por naturaleza : en hablándole del rey y de la ley ( ó monarqu1:a) vol– verá á su acostumbrada sumision. Plebe; el rey quiere, el soberano manda. Plehe. El rey no puede querer otra cosa que el bien del pueblo, ni el Soberano mandar como no sea en nombre de la ley en virtud de 1a cual es su autoridad legítima. Los gobernadores C'iviles. La ley quie– re que os sometais. La Plebe. La ley es la voluntad ge– neral, y la generalidad quiere ·un nuevo 6rden. Los gobernadores civiles. Sereis un pueblo rebelde. La Plehe. Las naciones no eon re•

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