La abeja republicana edición facsimilar
297 de las partes que lo permitan las circustancias. Es evidente que para saber pre– miar el mérito y los trabajos, es ne– cesario que los que esten encarga– dos en distribuir á cada uno la re– compensa debida, hayan pasado por las terribles aduanas <le prisio– nes, persecuciones , ó al menos por algun género de servicios, por que de no miran con sonrisa y me– nosprecio á los fieles servidores de la patria. Espongnn todos los empleados sus servicios por la. libertad , es– pongan sus méritos, y se conoce– rá que son muy pocos los que han trabajado. ¿ Y será justo, que si cJ despotismo cometió un tan gra,·e mal, se ha de tolerar este con per– juicio de tantos beneméritos. y aca– so con ruina del Estado? ¿Por qué los patriotas han de seguir la suer– te del buey, que trabaja con el ara– do para no comer de la cosecha? Cuatro son los clamores de los p~eblos: Libertad , Igualdad, J usti– c1a y Premio. Apetecen la liber-- Testimonio interesante: en cuanto apunta que ciertos funcionarios "miran co n son– risa y menosprecio a los fiel.es servidores de la patria", por– que después de haber servido obsecuentemente bajo el régi– men español continúan al frente de sus empleos, o quien sabe si en algunos casos ocupan otros superiores, e Íntimamente juzgan que se han sacrificado en vano cuan– tos desafiaron persecuciones y prisiones. Y por eso propo– ne una especie de "comite de salud pública", integrado por patriotas probados, y ante el cual presenten sus informa– ciones los beneméritos.
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