La abeja republicana edición facsimilar

279 Para ser buen éi udadano ~~ necesario ser virtuoso : y cuando por nuestra mála propension no se pongan en ejercicio todas las vir– tudes, es meneter al menos obser– var :tlgunas. El desinteres y amor á 11uestros semejantes, debe ser el norte de nuestras acdones , y ten entendido que en no caminando por-– esta verdadera senda son quimeri– eos todos los proyectos que nos dic– ta el deseo de vivir en sociedad. Tambien debemos desterrar la vil adulacion, orijcn de tantas desgra– cias; esta cruel enemiga ha hecho tan grnndes progresos entre 1a es– pecie humana , que arrastra tras de si multitud de e5cJavos, sin per– mitir se rompa el negro velo de Ja servidumbre y del temor; y mien.. tras no sea <le'sterrada ·para siem– pre, nunca serán mirados los v~r.. <laderos ciudadanos con aquella clig.. nidad que merecen, y por con,¡;i. guiente los servicios de e.6tos se juzgarán indignos de recotnpensa, pues acostumbrados los magistra– dos á recibir los inciensos que tri- También aquí aparece el sa– cerdote: porque concibe la virtud a la manera cristiana, y quizá sin tener noción del sig– nificado que le dieron los filó– sofos de la Ilustración. Asocia la virtud con el amor al próji– mo, la caridad o "desinterés", y la sordera a la adulación. Parece basarse en las palabras de Ribadeneyra: "el hombre, por la corrupción de la natu– raleza, es muy amigo de sí mismo y tiene dentro de sí metido en las entrañas un amor propio que le lisonjea, y le hace creer que merece mu– cho y que por su casta, in– genio, letras, prudencia y ta– lentos debe ser antepuesto a los demás y le incita a esti– marse a sí y menospreciar a los otros". /

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