La abeja republicana edición facsimilar
273 en que ha~mos encontrado una zorra tan divina.. La. anterior nos devoraba, su vista nos confundia, y cuando ella estaba aqui ni suspirar se podia. Ahora si que pasaremos una vida mas tranquila, contentas ahora estarémos no como antes aflijidas. La zorra astuta entretanto de oirlas se complacia conociendo que ya estaba. la red para ellas tendida. Comienza con disimulo, y artificiosa malicia robándolas cada noche de seis en seis cada día. Asi la maldita zorra tanto el hurto repetía que ya lo echaban de ver las inocentes gallinas. Al principio se quedaban al Yer esto, confundidas, y ninguna á abrir la boca con las otras se atrcvia. Pero palpando que cierta era ya su total ruina
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