La abeja republicana edición facsimilar

Da especial significación a la renuncia de San Martín, por– que su alejamiento puso tér– mino a la presunta entroniza– ción de la monarquía, y a la posibilidad de que el despotis– mo variara de faz . Cuando el pueblo conquista su libertad y la ejerce, es obvio que no requiere la asistencia de un protector; y esto se juzgó cuando la ciudadanía fue con– vocada para elegir a sus repre– sentantes. 266 Puestos ya en salvo de la tempestad horrenda que tan de cerca amenaza– ba, unos se remontan á los tiempos inmortales de la antigua Atenas, y la memorable Roma, y otros por es– carmentados ya se avanza desde el borde del precipicio, hasta á los bra– zos mismos de los respetables ge– nios que protejen sin usura: a.que. Jlos propalan con denuedo su opi– nion, y es,tos tambien aunque toca– dos del pavor que la reciente sor– presa engendra: todos esponen los incalculables riesgos á que se habian advertido espuestos; se unen en masa todos: el grave magistrado y el ta– llista humilde, el pupilo incauto, y el anciano veneruble, y unánimes sufra– gan por aquellos mas conocidamente aptos para la defensa del estado: ins– talan un gobierno nuevo y admirable, porque puesto el pueblo en su sobe– mnia se adhiere á su misma repre– ~cntacion. ¡Que dia tan grande para los hijos del Perú ! ¡Que día aqueJ en que vimos demitir el m?nd? a] Protector de su libertad! ¡D1a d1gnc de eternal memoria para el hombre

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